Economía

El gran consumo se conjura por absorber el auge de los costes: «Estamos condenados a la inflación»

Transporte, energía, mano de obra… El gran consumo se enfrenta a la tormenta perfecta de costes. En plena salida del coronavirus, la industria de distribución se conjura por soportar la presión de los costes sin que el pulso económico haya llegado todavía a la recuperación completa. En este entorno, el sector pide mayor diálogo regulatorio, recelando de medidas como la subida de impuestos o el alza del salario mínimo interprofesional (SMI).

“No tiene pinta de que la subida de los precios vaya a ser a corto plazo, más bien lo contrario: es a medio plazo”, ha zanjado el presidente de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (Aecoc), Ignacio González, en el Congreso de Gran Consumo de este miércoles. El también primer ejecutivo de Nueva Pescanova ha dicho que, en este contexto, “las empresas absorberán toda la presión de costes que puedan, porque estamos en una situación de dificultad económica”. Sin embargo, el directivo ha avisado que, ante la situación actual, la subida de precios es inevitable. “Estamos condenados a tener inflación en este país”, ha defendido.

Óscar Giménez

La tasa de variación anual del IPC en España fue en septiembre del 4%, siete décimas superior a la del mes anterior. No en vano, el goteo de compañías que han estado avisando de un traslado de la subida de los costes al consumidor lleva meses activo. Mientras que la electricidad continúa rompiendo récords en Europa, obligando al tejido empresarial a tomar medidas extraordinarias, las cadenas de suministro siguen afrontando los cuellos de botella arraigados en desajuste poscovid en el transporte marítimo y la proporción de materias primas. “La solución a corto plazo sería que aflorase el ahorro embalsado que ahora se ve bloqueado por la imposibilidad física de gasto”, ha argumentado González. La tasa de ahorro registró en España una caída de 12 puntos en el segundo trimestre, aunque persistió en un 18,9%.

Eso sí, de momento, la patronal no avista parones de fábricas que afecten al gran consumo, como ya está ocurriendo en otros ámbitos, como el de la industria automovilística por la crisis de los semiconductores. “No veo tensiones que lleven al desabastecimiento de la cadena, pero es una amenaza”, ha dicho González, que tampoco ha estado percibiendo escasez de mano de obra como la que vienen manifestando países como Reino Unido o EEUU.

En la tormenta perfecta del auge de precios, el control de los costes laborales es un pilar esencial, según argumentan desde Aecoc. Ante la subida del SMI, González argumenta que “no nos podemos oponer a que la gente viva mejor”, pero ha defendido que “la productividad sigue deteriorándose”. En el ámbito laboral, el directivo también ha subrayado la amenaza percibida en los planes del Gobierno para la reforma laboral. “No puede penalizar la flexibilidad que necesitamos para crecer”, ha dicho.

Con 12.000 legislaciones nuevas en España este 2020, la asociación se queja de la presión regulatoria y fiscal, poniendo en el foco medidas como la última Ley de Residuos o la reciente campaña contra el azúcar del Ministerio de Consumo. En la patronal admiten que el diálogo con el Gobierno no está siendo bueno y se quejan de las formas a la hora de implementar nuevas regulaciones. “Necesitamos seguridad jurídica e institucional, evitar duplicidades, una fiscalidad estable y reflexiva, que logre los objetivos que quiere y no otros que son inútiles”, ha zanjado.

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