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El Granada completa una remontada histórica en el Camp Nou y pone patas arriba LaLiga (1-2)

Nadie quiere ganar LaLiga. Tampoco un Barça que esta tarde ha dejado pasar una oportunidad de oro para dar un golpetazo en la mesa del campeonato y colocarse como líder por primera vez en toda la temporada. Respira el Atlético de Madrid y se alivia el Real Madrid. Los de Ronald Koeman tuvieron todo de cara tras celebrar el gol de Leo Messi con asistencia de Antoine Griezmann que abría la lata del encuentro, pero especularon en la segunda parte con un resultado muy corto y pecaron de inocentes. El conjunto nazarí se plantó en el Camp Nou sin media columna vertebral (Kenedy, Milla, Puertas, Montoro, Vallejo, Neva, Rui Silva y Duarte). Suficiente para poner patas arriba una Liga loca con una remontada histórica gracias a los goles de Darwin Machís y Jorge Molina y reventar los planes de un equipo azulgrana incapaz de calmar el ritmo del encuentro en la segunda parte. El Barça cae a la tercera posición y pierde dos puntos cruciales.

Leo Messi otea el horizonte ante un enjambre de piernas. (EFE)Leo Messi otea el horizonte ante un enjambre de piernas. (EFE)Leo Messi otea el horizonte ante un enjambre de piernas. (EFE)

Los hombres de Diego Martínez salieron al Camp Nou dispuesto a ponerle las cosas difíciles al nuevo líder de LaLiga. Cargado de bajas y frente al equipo más goleador del campeonato, el conjunto andaluz se blindó por dentro. No iba a regalar ni un milímetro entre líneas ni a la espalda de sus centrocampistas. Defendía en un palmo, estrechaba su fortín, cerraba los carriles interiores y desplazaba a Messi de la posición de ‘9’. Si el Barça quería progresar con balón, lo debería hacer por fuera o, de lo contrario, sorprender al sistema defensivo nazarí con una circulación de balón veloz y acompañada de una genialidad en espacio reducido.

Sergio Busquets dominó el partido

Con el liderato en el horizonte, con la misión de no fallar en el cogote. Sin Ousmane Dembélé ni Sergiño Dest en el XI de Ronald Koeman, el conjunto azulgrana perdía a algunos de sus mayores agitadores ofensivos. Los locales tocaban y tocaban, pero el ritmo se quedaba corto. Leo, consciente de que ambos interiores estaban muy arriba (De Jong e Illaix Moriba) y de que el balón no le llegaba en situaciones ventajosas, decidió ir a buscarlo a la base. Entonces, el Barça empezó a instalarse en la frontal del área, donde Sergio Busquets imponía su ley. El centrocampista de Badía intuía por dónde iba a salir el Granada, se adelantaba al movimiento visitante y conectaba de nuevo el juego.

Sergio Busquets trata de recuperar la pelota. (Reuters)Sergio Busquets trata de recuperar la pelota. (Reuters)Sergio Busquets trata de recuperar la pelota. (Reuters)

Viendo que por dentro todo estaba comprimido, el cuadro culé buscó avanzar por fuera. Sergi Roberto se estiró por la banda derecha, tocó para De Jong, el neerlandés hizo lo propio para Griezmann que se la devolvió de primera y el ‘21’ no pudo encontrar a Messi a través del pase de la muerte. Era un ejercicio de paciencia y como tal, había que ir desgastando al rival con la técnica de la gota malaya. Griezmann probaba fortuna desde la frontal tras una acción de Messi en el interior del área, pero su disparo, muy tímido, cayó manso en las manos del guardameta visitante, Aarón Escandell.

Leo llevaba un rato combustionando y fue en busca de socios. Necesitaba que alguien encendiese la mecha del gol. Busquets, de nuevo, reinició el juego. El catalán detectó a Messi en tres cuartos de campo, el ’10’ conectó con Griezmann y el francés deleitó a los presentes con una maniobra excelsa para girar, deshacerse del defensor y devolverle la pelota a su dueño. Messi, sin contemplaciones, se encajó dentro del área y fusiló a Escandell al segundo palo.

Messi y Griezmann se abrazan tras el 1-0. (Reuters)Messi y Griezmann se abrazan tras el 1-0. (Reuters)Messi y Griezmann se abrazan tras el 1-0. (Reuters)

Con el 1-0 a favor, la dinámica tan solo se incrementó. Pocos minutos después, Busquets frotó la lámpara, avistó el desmarque de Messi al espacio y le puso medio gol en bandeja, pero el ’10’ falló ante el portero nazarí. Al descanso, el Barça lo tenía todo a favor. La conexión Messi-Griezmann, el mejor Busquets y a un Granada por debajo en el marcador. Griezmann tenía una de esas tardes inspiradas en el juego colectivo y fue en busca de la guinda a su recital de movimientos agresivos por delante de la circulación del cuero. Justo empezar el segundo asalto, recibió un caramelo de Moriba en el interior del área y su disparo salió desviado. Se escapaba la oportunidad de matar el encuentro y el electrónico daba margen para las sorpresas.

El duelo se rompió en la segunda parte

Roberto Soldado ponía sobre aviso al Barça con una internada en el área que Umtiti abortaba en el último instante. Acto seguido, Sergi Roberto conectaba una volea por encima del travesaño dando lugar a un intercambio de golpes. En esas, el colombiano Luis Suárez proyectó a Darwin Machís en largo, Mingueza no se mostró contundente en el despeje y Machís superó a ter Stegen para poner el empate. El Barça, de golpe, empezó a tener mucha prisa y nervios. Koeman se marchó expulsado por roja directa y el Granada sacaba sus garras al contragolpe.

Messi mira a la nada tras el 1-2 nazarí. (Reuters)Messi mira a la nada tras el 1-2 nazarí. (Reuters)Messi mira a la nada tras el 1-2 nazarí. (Reuters)

El partido se rompía y Koeman mandó la orden telefónica de sustituir a Mingueza y Moriba por Pedri y Dembélé. Diego Martínez reaccionó al instante, se marchó el extremo Machís y entró el lateral Adrián Marín para contener al correoso galo. Marín entró a lo loco y sin frenos. A la primera que tuvo, recibió el balón abierto en la izquierda, alzó la testa, localizó el latifundio entre Piqué y Umititi y le puso un balón magnífico a Jorge Molina para que superase a ter Stegen. El Granada, sin media columna vertebral (Kenedy, Milla, Puertas, Montoro, Vallejo, Neva, Rui Silva y Duarte) ponía patas arriba el Camp Nou y reventaba LaLiga. Con más corazón que cabeza, el Barça buscó a la desesperada el empate, pero el impacto emocional de la remontada fue atroz para los culés. Simple y llanamente, colapsaron en su intento de sumar un punto. El Granada acaba de cambiar el rumbo de LaLiga.

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