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El hijo de Hagi ya da alegrías a los Rangers de Steven Gerrard

Hace un año y medio, en la Eurocopa sub-21 que se disputó en Italia y San Marino, un futbolista rumano de apellido insuperablemente ilustre maravilló en su debut contra Croacia. Ianis Hagi, con el ‘8’ a la espalda, decidió mostrar su repertorio a los ojeadores que suelen arremolinarse en esta cita: lanzó libres directos y córners con la pierna izquierda y la derecha, marcó un gol y fue el jugador más deslumbrante de un partido lleno de talento que pudo acabar 8-6.

En aquel momento, Hagi jugaba en el F. C. Viitorul Constanța de su país; asombrados por la exhibición del centrocampista de 20 años, algún medio deslizó ya que varios equipos europeos estaban detrás de su fichaje (en España, sobre todo el Sevilla, aunque se apuntó incluso el Barcelona; su agente es Arturo Canales, representante de Gerard Piqué).

Rumanía llegó a semifinales, donde fue derrotada por la potentísima Alemania que después cedería en aquella final ante España con goles de Fabián y Dani Olmo. El hijo del mito había causado sensación en el torneo: excelente golpeo de pelota con ambas piernas y una visión de juego lúcida, un ejemplo de transmisión genética y educación esforzada (“el mejor consejo que me dio mi padre es que lo que marca la diferencia es la ambición, independientemente del talento que tengas”, dijo en una entrevista con el diario Marca).

Hagi recibe una tarjeta amarilla en un partido con la selección absoluta de Rumanía este año. (Reuters)Hagi recibe una tarjeta amarilla en un partido con la selección absoluta de Rumanía este año. (Reuters)Hagi recibe una tarjeta amarilla en un partido con la selección absoluta de Rumanía este año. (Reuters)

Pero el sueño de Hagi júnior no llegó a Sevilla, ni a Italia, sino que el joven se mudó a Bélgica tras el campeonato para jugar en el Gante, donde nunca llegó a estar contento y de donde se marchó primero cedido (y luego vendido) al equipo de Steven Gerrard, uno de sus principales mentores en el delicadísimo tránsito de buen jugador a posible ‘crack’ para un centrocampista inteligente y versátil al que las comparaciones han sumido en diversos periodos de letargo y desconfianza, provocando varios cambios de club (e interrupciones) en una carrera aún corta. (Entre 2016 y 2018 estuvo en la Fiorentina, donde apenas jugó dos partidos).

La Liga ansiada

Después de descender a la Cuarta División por deudas y cambiar su mítico nombre de Glasgow Rangers, el Rangers F. C. de Gerrard (su primer club como entrenador) sigue disparado hacia un título que no conquista desde la temporada 2010-11. Esta jornada sabatina de ‘Boxing Day’ tumbó al Hibernian (1-0), el último equipo que había logrado al menos empatarles, con un disparo de Hagi que estira la racha victoriosa en la ‘Scottish Premiership’ a 12 partidos consecutivos.

El rumano, hoy 22 años, ha firmado un buen trimestre (cuatro goles y nueve asistencias) a pesar de que perdió la titularidad a mediados de octubre y recibió críticas muy duras en su país. La confianza ha regresado en diciembre al cerebro del centrocampista, jugador que más faltas recibe de su equipo cuando está en la cancha, que ha resultado capital en los últimos partidos y merecido alabanzas en la prensa escocesa. Hagi habla siempre bien de España: veranea en la casa en Mallorca que compró su padre cuando era una estrella en Barcelona y él no había nacido aún (vendría al mundo en Estambul, durante la militancia del ídolo rumano en el Galatasaray).

Steven Gerrard, en un partido el pasado mes de noviembre. (Reuters)Steven Gerrard, en un partido el pasado mes de noviembre. (Reuters)Steven Gerrard, en un partido el pasado mes de noviembre. (Reuters)

El futbolista, según los portales especializados, tiene buen cartel en Italia y en la MLS estadounidense. Varios blogs sevillistas publicaron además en el pasado que el jugador era contemplado como recambio del ‘Mudo’ Franco Vázquez en la próxima ventana de fichajes. Su valor de mercado, según Transfermarkt, es de 4,5 millones de euros. No está ni cerca aún de los registros de su mejor temporada (la 2018-19, de nuevo en Rumanía, donde metió 20 goles), pero es probable que Escocia le vea partir pronto: recobrada la titularidad en un equipo líder, protegido por un técnico carismático y bien relacionado, este próximo semestre debería ser el decisivo en su despegue.

El chico, afortunadamente, parece curtido en la tarea de batallar con un apellido tan cargado (que muchos comentaristas en su país consideran un lastre excesivo y/o un símbolo a honrar con la excelencia permanente). Cuando le preguntan en alguna entrevista por algún parecido con su prestigioso padre, suele responder: “Quiero ganar y competir con los mejores. Cuando me retire, podremos hablar de comparaciones con él”.

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