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El miedo al fracaso es lo que tiene que quitarse España si quiere el oro en los Juegos

El miedo al fracaso impide ver a la Selección española practicar un fútbol divertido y solvente en los Juegos Olímpicos. Los últimos minutos del partido contra Argentina son un ejemplo del bloqueo que tienen los jugadores y que no les permite cerrar los partidos. Si los chicos que entrena Luis de la Fuente no son capaces de liberarse y jugar con más determinación, se pueden llevar un susto en el encuentro de cuartos que les enfrenta a Costa de Marfil. No porque los africanos sean mejores y mucho menos destaquen por el talento. El problema, o uno de ellos, es que a España le falta descaro.

En el momento en el que los futbolistas se quiten esos kilos de tensión con los que juegan, dejaremos de ver a un equipo rígido. Los planteamientos tácticos de los rivales, ordenados y cerrados atrás, perjudican la creatividad de España. La violencia con la que destruyen, interrumpen el juego y dan patadas perjudica más la propuesta de juego ofensivo. Pero con esto tenía que contar ya España. Hay algo más de fondo en los problemas que tiene que solucionar Luis de la Fuente. Está en la falta de chispa y los nervios que atenazan a una plantilla plagada de excelentes jugadores y que tiene consecuencias. Cuesta hacer goles y sufre despistes como el tanto del empate de Argentina en una acción a balón parado donde el rival remata solo.

Ulises Sánchez-Flor

Con las pocas ocasiones que recibe Unai Simón, le crean mucho peligro a la Selección y hacen falta una infinidad de acciones en ataque para finalizar las jugadas. Luis de la Fuente lo tiene detectado. La superioridad está ahí, pero llegan los cruces y es necesario más contundencia. Los jugadores tienen que liberarse para rentabilizar el talento. “Falta frescura para materializar las ocasiones” es el diagnóstico que hace el seleccionador tras conseguir la clasificación para los cuartos.

Falta osadía

Luis de la Fuente tiene un equipazo, con la apuesta en el once de los seis jugadores que han disputado la Eurocopa (Unai, Eric García, Pau Torres, Pedri, Dani Olmo y Oyarzabal). Con estos, más Marco Asensio, Cucurella, Bryan Gil, Mikel Merino… no han tenido un encuentro tranquilo. El grupo lo cierra con una única victoria (Australia y por la mínima) y dos empates (Egipto y Argentina). El balance es pobre, la imagen muy mejorable. Aunque la superioridad es tremendamente manifiesta, si España no se suelta y tiene un juego más vivo y eficaz seguirá siendo un equipo de posesión estéril.

Ese punto de osadía, atrevimiento y arrojo tiene que acompañar al juego de superioridad para ser un equipo más fiable. Hay momentos, como en todos los deportes, de sufrimiento. Nadie regala nada y el calor, como en el partido contra Argentina en el Saitama Arena, y la dureza son factores que perjudican. Pero esto son los Juegos Olímpicos de un equipo de fútbol que va sobrado de calidad, talento y en el que tiene que dar rienda a la inspiración y la contundencia. Es la oportunidad de sus vidas para hacer historia y no la pueden desaprovechar.

Ulises Sánchez-Flor

España es favorita para ganar el oro, pero tienen que quitarse esa responsabilidad que parece que les pesa porque las expectativas son altas. De momento, los resultados generan dudas y las sensaciones empeoran. Esperemos que sea producto de la adaptación a las condiciones climatológicas y la alta exigencia por cumplir con los objetivos. Pasados tres encuentros y en el ‘mata-mata’ contra Costa de Marfil tiene que mejorar la versión de un equipo dominador con la pelota, pero que deja sensaciones de jugar bajo mucha presión.

Marco Asensio, irregular

Se espera más de algunos futbolistas que tan solo están dando destellos. Con Marco Asensio se cuenta para que sea más resolutivo y aporte claridad y gol. Tan solo ha tenido un momento destacado con la asistencia a Oyarzabal en el gol del triunfo contra Australia. Tres partidos y cero goles no es una buena manera de querer demostrar que estás con las ganas de querer comerte el mundo. El madridista tiene que elevar su nivel, aportar soluciones individuales y colectivas. En definitiva, tener más continuidad y solvencia que le convierta en una pesadilla para esas defensas cerradas.

Luis de la Fuente quiere jugar sin un delantero centro de referencia y mantiene su apuesta en Oyarzabal como falso nueve. España es una lanza sin punta. Sigue siendo una táctica discutida y difícil de entender con los problemas que hay para rematar las ocasiones. Con la salida de Rafa Mir en las segundas partes ha dado la sensación de generar más peligro. En cualquier caso, son elecciones futbolísticas del seleccionador y tiene el privilegio de poder cambiar el plan tantas veces como quiera para mejorar el equipo. En el banquillo están futbolistas excepcionales como Bryan Gil y Carlos Soler.

Lo que conviene mejorar para no sufrir tanto o que se produzca un accidente inesperado del que haya que arrepentirse es la personalidad y la determinación. Darle más fuerza, brío, ímpetu, garra… Lo que sea para subir la energía, la confianza en las cabezas de los jugadores y la valentía que siempre es clave para empequeñecer a los rivales. España no puede ser un equipo que te deje frío ni conservador con la pelota. Son sus Juegos. La fase de grupos la pasa como primero, pero con una sola victoria y dos goles, y demasiado sufrimiento para ser tan superior. Conviene también que haya más liderazgo dentro del campo y uno de los que debería asumir este rol es Pedri, que llega a la competición tras una brillante Eurocopa y es la esperanza de Luis de la Fuente y de todos los españoles.

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