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El Mundial se aprieta, pero Pecco Bagnaia ha despertado demasiado tarde

Ducati ha vivido un momento dulce en Misano, a solo unos cientos de kilómetros de Bolonia, donde tiene su sede el fabricante italiano de MotoGP. Desde el comienzo de la temporada Pecco Bagnaia apuntaba hechuras de líder, parecía llamado a ser el hombre fuerte de la marca, pero en el arranque de la temporada el piloto turinés, por diversas circunstancias, no ha sabido culminar de la forma esperada sus carreras, y en ocasiones se vio claramente superado por su compañero Jack Miller. Parecía constantemente a la espera de su gran momento, ese que llegó el pasado fin de semana en Motorland, escenario de su primera victoria, ratificada con el segundo triunfo que ha conseguido hoy en Misano, en casa, delante de los suyos.

El Confidencial

Quizás haya despertado demasiado tarde, y por mucho que ahora disfrute de aire en sus velas, ese impulso invisible que da la victoria, ha cedido ya tanto terreno ante Fabio Quartararo, que el francés no necesita ni siquiera apurar en sus carreras, como ha hecho hoy en San Marino, donde ha peleado por ganar hasta la última vuelta.

No cabe duda que en el momento actual de MotoGP es Ducati el fabricante que lleva la iniciativa. En un terreno donde es muy difícil marcar diferencias en la mecánica, el fabricante italiano lleva con el paso cambiado a toda la parrilla de MotoGP con sus avances en aerodinámica y parte ciclo, que han marcado un nuevo tiempo en el campeonato. Pero no consigue dar con el piloto que culmine su trabajo. La labor realizada este año, subiendo al equipo de fábrica a Pecco Bagnaia y Jack Miller desde el equipo satélite Pramac, es una apuesta de futuro, cubriendo el corto y medio plazo. Miller muestra sus flaquezas, pero Bagnaia, a pesar de errores de bulto, parece una apuesta suficientemente consistente.

Quartararo, el tranquilo líder del mundial que depende de sí mismo. (Reuters)Quartararo, el tranquilo líder del mundial que depende de sí mismo. (Reuters) Quartararo, el tranquilo líder del mundial que depende de sí mismo. (Reuters)

El desenlace del Mundial de MotoGP va a depender de lo sucedido en el tramo medio de la temporada, cuando Quartararo se mostró muy sólido, precisamente cuando Bagnaia cometió más fallos: el cero de Mugello, fruto de una caída; la penalización en Estiria por exceder los límites de la pista; los problemas de neumáticos de Silverstone… Por el contrario, Quartararo no ha sumado un solo cero, y su peor jornada fue Jerez, donde perdió una clara victoria por un problema en su antebrazo derecho, rápidamente solventado con una oportuna cirugía. Tras aquella carrera, Bagnaia se puso líder, pero desde entonces el francés ha ido sumando más puntos que Bagnaia, alcanzando su máxima venta, 70 puntos, en Silverstone. Hoy, dos carreras después, Bagnaia está a 48 puntos de diferencia, con cuatro carreras y 100 puntos en juego por delante.

Labor de equipo

La única esperanza que puede tener Bagnaia es que la enorme capacidad demostrada por las Ducati juegue a su favor en algunas pistas, como la próxima cita en COTA, el circuito de Tejas, donde su larga recta de 1,2 kilómetros puede marcar diferencias. Aunque nunca se sabe: en Losail y Mugello, con sus larguísimas rectas, se impuso Yamaha…

Pero es evidente que Bagnaia correrá arropado por toda la escuadra Ducati. Hasta la ya vieja Desmosedici del debutante Enea Bastianini, una veterana unidad de 2019, voló ayer en Misano para alcanzar el tercer puesto, lo que es un mérito extraordinario para él y su modesto equipo Avintia, la última gran estructura privada del campeonato. Pero para ello, es necesario que todos los hombres de Ducati estén a tono: Jorge Martín cayó en Misano fruto de la precipitación; Johann Zarco va a pasar por el quirófano para resolver sus problemas físicos; y Jack Miller necesita ser más constante. De los seis pilotos de Ducati, sin duda que Luca Marini es el más flojo de todos, el que menos podrá aportar a la lucha contra Yamaha, el único de los seis que no ha hecho podio todavía.

Bagnaia se impuso con rotunidad. (Efe)Bagnaia se impuso con rotunidad. (Efe) Bagnaia se impuso con rotunidad. (Efe)

Yamaha, tras la marcha de Viñales, se ha quedado con Quartararo solo ante el peligro. En Misano reapareció Franco Morbidelli, ahora ya en el equipo de fábrica, tras varios meses fuera de combate por su lesión de rodilla, pero está lejos de su mejor estado de forma. Ni siquiera puntuó. También se estrenó en el equipo satélite de Yamaha Andrea Dovizioso, muy lejos del nivel del pasado. Y Valentino Rossi sigue fuera de forma, lleva tres carreras fuera de los puntos.

Por el contrario, en Ducati acaparan victorias y buenos resultados. En las cinco últimas carreras, cuatro victorias y siete podios de quince posibles. La marca italiana ya lidera la clasificación de fabricantes y la de escuderías. Sí, sí, todos sabemos que en MotoGP el título más atractivo es el de los pilotos, pero para un fabricante tan orgulloso y apasionado como Ducati, que su marca se proclame la mejor vale tanto como el título de un piloto.

En definitiva, Quartararo depende de sí mismo para ser campeón. Del resultado de Austin (3 de octubre) dependerá si llega a la segunda carrera de Misano (24 de octubre) con opciones de proclamarse anticipadamente campeón. Sin duda que deberá medir bien sus fuerzas. La cita en Estados Unidos puede ser muy peligrosa para él, hay mucho que perder y poco que ganar si se vuelve excesivamente ambicioso o le puede el orgullo, pero viendo lo sereno que se ha mostrado en San Marino, parece que el piloto francés tiene la situación bajo control.

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