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El ocaso del peor fichaje del Real Madrid: de ser «el mejor de Brasil» a bajar a Segunda

El 23 de enero de 2015 fue el día más feliz de la vida de Lucas Silva: el joven brasileño, de solo 22 años, cumplía su sueño de juventud y fichaba por el Real Madrid. El conjunto blanco, que venía de hacer el doblete de Copa y Champions -la de Lisboa-, sabía que contaba con un bloque poderoso que, en si apuntalaba bien en algunas posiciones, podía hacer historia en el fútbol, como así fue. Y el primer elegido fue uno de los medios más prometedores de Brasil… que terminó estrellándose.

Tres días después de anunciarse el fichaje del brasileño, el Real Madrid presentaba al jugador ante sus aficionados. Florentino Pérez, máximo mandatario de la entidad blanca, aseguraba durante el acto que el club se había hecho con los servicios de «el mejor centrocampista de Brasil», un jugador que llegaba para reforzar la medular y que podía tenerlo todo para convertirse en una pieza importante, precisamente en la posición más desprotegida del equipo. Pero el sueño duró poco.

Rubén Rodríguez

Lucas Silva aterrizaba en el Madrid para completar esa posición de mediocentro defensivo que los blancos tenían poco cubierta. Jugadores como Luka Modric o Toni Kroos ya habían demostrado de lo que eran capaces, el mejor Isco gozaba de muchas oportunidades, mientras que un Khedira con cada vez más lesiones y obligado a retrasar su posición era insuficiente para hacer de volante tapón, con un Illarramendi sin nivel para el Madrid y un Casemiro cedido al Oporto. Era su oportunidad.

El Madrid de Carlo Ancelotti decidió apostar por un Lucas Silva que llegaba con galones para hacerse con la posición: nombrado mejor mediocentro de Brasil y el gran lider de un Cruzeiro que había salido campeón de la liga, podía ser el jugador de presente y futuro que necesitaba el conjunto blanco en una posición clave del campo. Sin embargo, su sueño se quedó solo en eso y terminó por convertirse en una pesadilla de la que todavía no ha sido capaz de recuperarse por completo.

El centrocampista brasileño tardó un mes en debutar con el Real Madrid… pero, desde sus primeros minutos no consiguió convencer ni al técnico ni a la parroquia madridista. En su primera temporada, solo jugó 9 partidos entre Liga y Champions -5 de ellos como titular- en los que disputó 427 minutos. O, lo que es lo mismo, jugó una media de 47 minutos en sus escasas participaciones, en las que no logró ni un gol ni una asistencia, ante lo que los blancos decidieron tomar una decisión.

Casemiro firmó un año espectacular en el Oporto, por lo que los blancos decidieron apostar por él y buscar una solución similar con el exjugador de Cruzeiro: una cesión a un equipo europeo de primer nivel donde se fogueara y pudiera volver al Real Madrid con nivel como para ser titular. Por esa razón, se marchó al Olympique de Marsella, donde fue titular indiscutible durante la primera vuelta de campeonato… pero después perdió su puesto y se le apagó la luz tras 33 partidos con el club francés.

FOTO: Reuters/Diego Vara.FOTO: Reuters/Diego Vara. FOTO: Reuters/Diego Vara.

Arritmias y descensos

Los blancos volvieron a apostar por la misma política para la 2016-17 pero, entonces, una arritmia se cruzó en su camino. Lucas Silva y el Madrid tenían cerrada una cesión con el Sporting de Portugal y, en uno de los chequeos médicos, al jugador brasileño le fue detectado un problema en su corazón, que le tuvo apartado de los terrenos de juego durante dos años, frenando definitivamente su progresión y sus opciones de convertirse en un jugador importante para el equipo.

Tras una larga travesía por el desierto, los médicos le dieron el alta para poder a volver jugar al fútbol, momento en el que decidió que debía de dejar el Real Madrid y regresar a Brasil. Con 26 años, sin minutos, sin dar el nivel esperado y con un problema de corazón, Lucas Silva fichaba por Gremio, en esos momentos un equipo formado para ganar y ser grande. El centrocampista volvía a recuperar la sonrisa y a convertirse en un jugador importante… pero poco le ha durado la alegría.

Poco menos de temporada y media después, Lucas Silva, considerado como uno de los peores fichajes de la historia del Real Madrid, ha probado las mieles del descenso: Gremio, llamado a conseguir grandes hitos en el fútbol sudamericano, acaba de bajar de categoría y sufrir uno de los golpes más dolorosos de su gloriosa historia, un nuevo revés en la carrera deportiva del exmadridista: el ocaso del que fuera considerado como «mejor centrocampista de Brasil».

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