Economía

El PIB de España creció un 16,7% en el tercer trimestre y recuperó un 59% de la caída

La economía española experimentó una fuerte expansión en el tercer trimestre del año gracias a la reapertura económica posterior a la primera ola del coronavirus, superando incluso las previsiones de los analistas. Según el avance de la contabilidad nacional, publicado este viernes por el INE, el PIB de España registró un crecimiento del 16,7% entre julio y septiembre respecto a los tres meses anteriores. Se trata del mayor crecimiento nunca registrado como consecuencia de la entrada en la nueva normalidad. Este crecimiento permitió recuperar casi el 60% de la actividad destruida en los dos primeros trimestres del año, afectados por el estado de alarma.

Este dato confirma que la recuperación de la economía tras el confinamiento fue muy intensa. Y eso a pesar de que la temporada alta para el turismo internacional no pudo realizarse como consecuencia de los rebrotes del virus que comenzaron a finales de julio. En comparación con el mismo trimestre del año anterior, el volumen de actividad fue un 8,7% inferior, muy lejos del 21,5% de caída que se registró en el segundo trimestre del año. De hecho, España se consolida como el país del euro más afectado por la pandemia por sus problemas para frenar al virus y la dependencia del sector turístico. La caída del PIB del conjunto de la eurozona en tasa interanual fue del 4,3%, la mitad que España. Y otros países muy dependientes del turismo, como Portugal, minimizaron su caída al 5,8%, tres puntos mejor que España.

Esta brecha del PIB que dejó la reapertura económica fue consecuencia, en gran medida, del turismo. El sector apenas recuperó un 51% de la caída que registró durante el primer semestre. Sólo el turismo nacional consiguió contrarrestar el hundimiento en la llegada de viajeros internacionales. Por el contrario, otros sectores se situaron muy cerca de los niveles precrisis. Es el caso de la industria manufacturera, que recuperó casi el 85% de la actividad perdida, con un crecimiento en el trimestre del 33%. Sin duda, la actividad en las fábricas está siendo el gran motor de la recuperación, ya que el comercio online ha contrarrestado la caída de las ventas presenciales. De cara a los próximos trimestres la industria se presenta como el actor clave para el crecimiento, ya que las exportaciones deberían permitir a España aprovechar el mayor dinamismo de las economías vecinas.

Javier G. Jorrín

Por su parte, la construcción ha recuperado durante el verano el 60% de la caída que sufrió durante la cuarentena. Es importante recordar que en las semanas del confinamiento más estricto se pararon las obras en viviendas habitadas e incluso se frenó la construcción en la calle. La agricultura, por el contrario, nunca llegó a estar en crisis y ya se sitúa un 5% por encima de los niveles previos a la crisis. Pero el sector que más ha crecido en este periodo es el de la banca, declarado desde el inicio del estado de alarma como esencial. Su actividad está ya un 6% por encima de los niveles previos a la crisis. También ha crecido el sector público (AAPP, sanidad y educación), que está un 1,4% por encima de los niveles previos a la crisis, en gran medida como consecuencia del refuerzo de los sistemas sanitarios.

Los hogares españoles fueron el motor de la recuperación, ya que su consumo experimentó un crecimiento del 20,7%, una cifra totalmente extraordinaria. De esta forma, la caída en tasa interanual se redujo hasta el -10%, y compensó el pobre resultado del turismo. Las exportaciones de bienes y servicios, que incluyen al turismo (exportación de servicios) se mantuvo durante el tercer trimestre un 18% por debajo de los niveles del mismo periodo del año anterior. Esta caída se compensó con el mal comportamiento de las importaciones, que siguen un 19% por debajo.

Este crecimiento del PIB se frenará de forma brusca en el cuarto trimestre del año, ya que los rebrotes del virus empezaron a provocar restricciones a la movilidad a finales del mes de septiembre y se han generalizado en octubre. Los últimos datos de consumo con tarjetas de crédito y movilidad de la población apuntan a una recaída de la actividad desde principios del trimestre.

La ocupación creció con fuerza en los tres meses del verano, aunque sigue muy lejos de los niveles precrisis. En concreto, a lo largo del trimestre se incorporaron 583.500 trabajadores a la ocupación, un incremento del 3,12%. Esto significa que apenas se ha recuperado un tercio de todo el empleo destruido durante la crisis.

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