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El Sevilla resiste el chaparrón del Barça y Xavi cierra el año fuera de la Champions (1-1)

El Barça dejó con vida a un Sevilla con diez hombres desde el minuto 64 después de la absurda expulsión de Jules Koundé. El francés, con los nervios a flor de piel, lanzó la pelota en la cara de Jordi Alba y cambió un partido que aguardaba una gran segunda parte. En la primera, el conjunto azulgrana dominó, movió al rival con acierto, tuvo llegadas de sobra para adelantarse y puso contra las cuerdas al Sevilla. Sin embargo, sería el equipo de Julen Lopetegui quien aprovecharía la falta de contundencia y madurez del cuadro catalán para sorprender a balón parado a través del Papu Gómez. Luego, al borde del descanso, Ronald Araújo pondría las tablas en el marcador con un testarazo a la salida de un córner y pagaría al Sevilla con su misma medicina. Ousmane Dembélé tendría la mejor ocasión de la segunda parte, pero su disparo endiablado se estrelló en la madera.

Xavi se lamenta por el empate. (Reuters/Marcelo del Pozo)Xavi se lamenta por el empate. (Reuters/Marcelo del Pozo) Xavi se lamenta por el empate. (Reuters/Marcelo del Pozo)

El Barça firmó la mejor primera media hora desde que Xavi Hernández es el técnico del primer equipo. Agresivo en la presión hombre a hombre ante todo un Sevilla en un Ramón Sánchez-Pizjuán, los azulgranas salieron a morder la yugular de un rival incapaz de entrar en el partido. Conforme pasaban los minutos, el ejército adolescente culé ganaba enteros y se crecía. Los primeros acercamientos serían azulgranas y Ousmane Dembélé se libraría de visitar de nuevo la enfermería al resistir una entrada durísima de Rekik.

Con ritmo, dominio posicional y decisión, el Barça no dejaba salir al Sevilla de su campo ni mucho menos girar a sus centrocampistas. Agobiados en la salida y sin dos laterales de recorrido y profundidad como Jesús Navas y Marcos Acuña, los defensores sevillistas se sacaban la pelota de encima a cañonazos en busca de un Rafa Mir que sucumbió a los duelos individuales con Gerard Piqué.

Karim Rekik frena en seco a Dembélé. (EFE/Julio Muñoz)Karim Rekik frena en seco a Dembélé. (EFE/Julio Muñoz) Karim Rekik frena en seco a Dembélé. (EFE/Julio Muñoz)

El Barça recuperaba el cuero donde quería y Julen Lopetegui se desgañitaba ante la incesante lluvia que regó el estadio de Nervión. Mientras, el joven Ferran Jutglà probaba suerte desde lejos y enseñaba al mundo que tenía la portería entre ceja y ceja. El delantero culé volvió loco a Fernando, dubitativo entre salir a buscarle cuando lanzaba un apoyo o defender su espacio. Gavi también lo intentaba como Dembélé, demasiado agobiado con un Ronald Araújo que no lograba limpiarle el espacio necesario para sacar rédito de sus regates.

Así las cosas, Rafa Mir tendría la más clara al recibir una pelota en la frontal, despistar a Eric García y sacar un latigazo que pasó cerca de la meta defendida por Marc-André ter Stegen. Acto seguido, Dembélé contestaría con una incursión individual y un disparo que se complicó para Bono, pero la acción no fue a más. Justo cuando el conjunto culé estaba cómodo y mandón, el Sevilla quiso noquearlo a balón parado. Ivan Rakitic botó el córner, el Papu Gómez dejó a Abde con el molde de su marca y empujó la pelota con cariño hacia el fondo de la red.

El partido cambiaría en la segunda parte

El Sevilla se adelantaba para desesperación de un Barça que volvía a ver cómo la falta de contundencia en las áreas condenaba sus grandes minutos. Los azulgranas buscarían la reacción a través de Dembélé, excesivamente defendido por los locales. Al borde del descanso, el propio jugador galo serviría un córner medido para Araújo y el uruguayo se erigiría por encima del resto para poner las tablas.

A la vuelta de vestuarios, el Sevilla mudó su piel competitiva. Adelantó la presión, incomodó al Barça e igualó el partido en lo táctico. El Papu Gómez seguía haciendo su guerra particular con una asistencia hacia Thomas Delaney, pero el danés no acertaba en el interior del área. Contestaba Abde para el Barça con un disparo desviado. El partido estaba igualado y nada parecía poder hacerlo decantar más allá de una acción puntual o… una expulsión como la de Jules Koundé. Después de un empujón de Jordi Alba, el lateral francés cogió la pelota y se la tiró en la cara. El colegiado no dudó y vio la roja directa.

El Sevilla jugó más de la mitad de la segunda parte con uno menos. (Reuters/Marcelo Del Pozo)El Sevilla jugó más de la mitad de la segunda parte con uno menos. (Reuters/Marcelo Del Pozo) El Sevilla jugó más de la mitad de la segunda parte con uno menos. (Reuters/Marcelo Del Pozo)

A partir de ese momento, el partido se enrarecería. Lopetegui buscó paliar la superioridad numérica del Barça con la entrada de En-Nesyri y Gudelj por Rakitic y Rafa Mir. Xavi hizo lo propio, no para apuntalar a su equipo, sino para llevarse los tres puntos. Así entraron Nico González por Jutglà y Clément Lenglet por un Eric García que se retiró lesionado. El conjunto azulgrana, espoleado por la situación del partido, tendría las mejores ocasiones para amarrar la victoria. Primero con un disparo mordido de Dembélé y luego con una llegada de Gavi desde segunda línea que se marchó por encima del larguero.

Xavi recuperó del ostracismo a Luuk de Jong para jugar delante de su afición. El neerlandés pasaría sin pena ni gloria por el partido. Por su parte, Dembélé sería uno de los jugadores más activos en el tramo final de la segunda parte y se quedó a centímetros de ganar el encuentro con un golazo. Desafortunadamente para el galo, su latigazo se estrellaría en el palo. El Barça no pasó del empate en Sevilla y perdió una oportunidad de oro para asaltar la zona Champions. Los culés se quedan como séptimos clasificados, mientras que el Sevilla, segundo a cinco puntos del Real Madrid, rascó un punto muy valioso.

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