Salud

El truco mental para mantener a raya los pensamientos negativos

Uno de los efectos secundarios de la pandemia de coronavirus en el mundo es la profunda huella que está dejando y dejará en la salud mental de muchas personas. Después de pasar más de dos meses confinados en casa y a las puertas de esa «nueva normalidad» de la que hablan, la incertidumbre y la ansiedad provocadas por la cuarentena se hacen más que patentes. Es por ello que muchos expertos ya vaticinan un «tsunami» de enfermedades psiquiátricas causadas por la crisis del coronavirus.

Sensación de asilamiento o soledad, pérdida del empleo, temor e incertidumbre ante lo que pasará… son algunas de las sensaciones que más han primado a lo largo de estos meses encerrados. ¿Cómo sobreponerse a todas estas malas vibras? Lo primero de todo es saber identificarlas y aceptarlas. Por ello, no las niegues ni las ocultes a ti mismo, fingiendo estar bien. En segundo lugar, lo mejor es solicitar ayuda o, en cualquier caso, contar con alguien que sepa escuchar. Abrirse y comentar tus preocupaciones a los demás (aunque a veces no seas capaz ni de comprenderlas) será clave para abordar el problema.

Cuanto más desarrollas una voz interior compasiva y reflexiva, más positivo y equilibrado te vuelves mentalmente

Pero en cualquier caso, lo más urgente y necesario es que todas esas dudas o temores que te asaltan por el futuro sean atendidas con calma y serenidad por ti mismo. Al fin y al cabo, eres la única persona con la que vas a pasar el resto de tu vida, por lo que más vale que seas paciente contigo mismo. Si te hablas a ti mismo desde una perspectiva muy crítica o negativa, te hará sentir peor y no encontrarás pronto un remedio que le ponga freno a todos estos pensamientos.

«No hay ningún daño intrínseco en reconocer tus debilidades o deficiencias», asegura Hans Watson, psquiatra estadounidense, en la revista ‘Best Life’. «Solo hay perjuicios si no reconoces las cosas que también haces bien». Lógicamente, es muy difícil que en esos momentos de tristeza o de bajón no encuentres nada a lo que aferrarte. Pero si buceas un poco en ti mismo descubrirás cómo al menos cosechas recuerdos bonitos en los que saliste por ti mismo de situaciones muy difíciles. Y eso, de algún modo, debe hacerte ser consciente de que los problemas que tienes ahora también pueden resolverse, que tienes la capacidad de ponerles solución.

E. Zamorano

Hay algunos psicólogos que reconocen la utilidad de hablar con uno mismo, tanto en los momentos buenos como malos. Todo ello responde a una teoría positiva que viene a predicar la máxima de «ser tu mejor amigo». Sin caer en positivismos absurdos y abstractos, tan de moda hoy en día, debes procurar ser crítico contigo mismo pero también en un sentido afirmativo, y no solo negativo. «Sé amable contigo mismo cuando atravieses momentos difíciles», aconseja Toni Bernhard, psicólogo y autor de un libro sobre el tema.

«Cuanto más desarrollas una voz interior compasiva y reflexiva, más positivo y equilibrado te vuelves mentalmente», asevera Carla Manly, psicóloga clínica y autora de ‘Joy from Fear: Create the Life of Your Dreams‘. «Esto tiene mucho sentido desde el punto de vista neurobiológico. Cualquier cosa que pensemoso de forma rutinaria, ya sea compasiva o crítica, se conecta al cerebro y es difícil sacarla. Un monólogo interno compasivo puede aumentar el nivel de neuroquímicos para sentirse bien, como por ejemplo la serotonina, y disminuir las hormonas del estrés, como el cortisol o la adrenalina».

Sé objetivo

De ahí la importancia de encontar un equilibrio. «Cada vez que reconocemos que hemos hecho algo bien, se estimula la parte del lóbulo frontal que nos permite tener la motivación necesaria para seguir haciendo cosas más buenas», asegura Watson. «Obtienes tu liberación de dopamina, te vuelves de alguna forma adicto al éxito una vez reconoces sus efectos positivos».

EFE

¿Cómo alcanzar este grado de comunicación contigo mismo que resulte beneficiosa y equitativa entre lo bueno y lo malo? Lo primero es intentar despojar aquello que percibes de las connotaciones que suele tener. Esto puede sonar un poco raro, pero básicamente consiste en funcionar como un mero observador de lo que sucede. Sin intentar cambiar nada, sin juzgar absolutamente nada, tan solo mirar.

Poco a poco comenzarás a notar los cambios y cómo esas cosas que tenemos a nuestro alrededor van llenándose de significado para nosotros, el cual debemos gestionar. Trabajar en el monólogo interior es muy importante y merece la pena esforzarse, ya que no solamente puedes confiar en lo de fuera. Para estar bien con los demás lo primero que debes hacer es estar a gusto contigo mismo.

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