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España no es país para auroras boreales: cinco destinos donde alucinar con este espectáculo de la naturaleza

Los espectáculos de la naturaleza son un gran motivador para el viajero. Del mismo modo que hemos construido el principio de que no hay que dejar esta vida sin haber visto Nueva York, el Taj Mahal o la Gran Muralla China, muchos son los viajeros que, al menos una vez en la vida, quieren contemplar una ballena en mitad del océano o un lago africano repleto de flamencos rosas.

Pasa lo mismo con los volcanes, como está ocurriendo estos días en la isla de La Palma, que recibe turistas dispuestos a montar en un barquito para ver de cerca la llegada de la lava al mar. Y pasa con las auroras boreales, uno de los más grandes (y tranquilos) espectáculos que nos brinda la naturaleza.

Se trata de un fenómeno luminoso que se produce en las capas altas de la atmósfera terrestre, que tiñe el cielo de tonos verdosos, azules y rojizos. El origen de las auroras boreales está en los vientos solares, unas partículas nocivas de las que nos protege la magnetosfera, un escudo que resulta más débil en las zonas polares.

Aunque estas auroras existen todo el año, la mejor época para contemplarlas comienza en unos días, entre noviembre y enero, debido a que las horas de luz son menores, lo que hace a las auroras más fáciles de vislumbrar y durante más tiempo.

Tenemos en España grandes maravillas naturales, pero no muchas auroras boreales. Se vieron aquí en 1938, 1989 y 2003, y sólo en zonas muy concretas del país. Toca viajar. Hay cinco países donde alucinar con este fenómeno de los cielos y que nos quedan relativamente cerca: Suecia, Noruega, Finlandia, Reino Unido (¿?) e Islandia.

Es la ciudad más al norte de Suecia, situada en la provincia de Norrbotten, a 145 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico. Kiruna alberga una de las estaciones de ESTRACK, la red de espacio profundo de la Agencia Espacial Europea. El Sol de medianoche es visible desde aproximadamente el 30 de mayo al 15 de julio. Para llegar se puede volar a Estocolmo, que está al sureste del país, y luego conducir o coger un tren. Otra posibilidad es volar hasta la zona helada de Kiruna, a siete horas en coche de Ivalo, en Finlandia.

Esta ciudad al norte de Noruega es un buen punto de partida para explorar Laponia. Tromsø es la capital y mayor ciudad de la provincia de Troms y de la región de Nord-Norge. Sede de la Universidad de Tromsø, es una ciudad cosmopolita y un importante centro comercial y cultural en Noruega, con importantes festivales a lo largo de todo el año (el más famoso es el Nordlysfestivalen, en enero y febrero). Conduciendo se puede disfrutar recorriendo los fiordos del punto norte de Noruega hasta cabo del norte.

Es un pueblo del municipio de Inari de unos 4.000 habitantes y forma parte de la Laponia finlandesa. Además de para ver auroras boreales, los turistas vienen para practicar deportes de invierno y en verano, escalada, canoas, senderismo, pesca, etc. A 30 kilómetros al sur hay un conocido centro turístico llamado Saariselkä. Podemos volar a Helsinki y luego hacer muchos kilómetros en coche o volar directo a la zona de la luz hasta Ivalo, cerca de la frontera con la Rusia ártica.

Islandia está dejando de ser un destino desconocido. Posee uno de los territorios mejor conservados del mundo y cada vez atrae a más viajeros. Sus espectaculares accidentes naturales hacen de éste el país favorito de muchos amantes de la naturaleza. Entre esos espectáculos, las auroras boreales. Llegar a la capital de Islandia es lo más sencillo. Si reservamos con antelación, un vuelo a Reikiavik no tiene por qué ser caro.

No, no está tan cerca como pueda parecer. Esta isla es parte del Reino Unido, pero está más próxima a Noruega y a las islas Feroe. Shetland está a medio camino del círculo ártico. Comparte el paralelo 60 con Kamchatka, en Rusia, y la isla Nunivak, en Alaska, así que hay mucha latitud donde ver auroras boreales.

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