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España se reencuentra con su afición sin regalarle un solo gol ante Portugal (o-0)

La última vez que España jugó ante sus aficionados fue el 18 de noviembre de 2019. Fue en el Metropolitano, como hoy, aunque todo lo demás era distinto. Se sentaba en el banquillo Roberto Moreno, y lo haría por última vez en una noche bastante desapacible en la que ni siquiera acudió a la rueda de prensa después del partido. Aquella noche la Selección ganó 5 a 0 a Rumanía, con una gran actuación de Gerard Moreno y la participación clave de los extintos Ramos, Cazorla, Carvajal, Oyárzabal y Kepa. En una noche intrascendente, porque la clasificación estaba conseguida, a España se le cayeron los goles de los bolsillos.

Hoy, en una de las mejores tardes primaverales del año, la España que se presentó ante los presidentes y jefes de Estado de la Península Ibérica sufrió el efecto contrario. Los de Luis Enrique controlaron el juego durante buena parte del encuentro, y fueron capaces de crear oportunidades, pero faltó un nueve para sacar las castañas del fuego.

Catorce mil espectadores acudieron al amistoso de hoy (Reuters)Catorce mil espectadores acudieron al amistoso de hoy (Reuters)Catorce mil espectadores acudieron al amistoso de hoy (Reuters)

En realidad hoy la noticia estaba en los palcos, ya que el encuentro fue un mero trámite para impulsar la candidatura ibérica al Mundial 2030. Con un palco repleto de autoridades y una visita diplomática viendo jugar a su selección, el cero a cero se antojaba como la opción más hospitalaria. Quizá por esto Luis Enrique aprovechó, una vez más, para hacer probaturas de cara a la Eurocopa. A diez días del debut, da la sensación de que la propia competición va a servir como laboratorio para ganarla.

La prueba más llamativa fue la de Aymeric Laporte, que se puso la roja por primera vez con una actuación notable. El francés, o español, como usted prefiera, adoptó el rol de perro de presa de la pareja de centrales, como hace Albiol con Pau Torres en el Villarreal y no tanto Ramos en España, y completó su faena sin sustos. Se propuso cortar las internadas de Renatos Sanches y se lo tomó en serio al nivel de encaramarse en su chepa. Estuvieron a punto de llegar a las manos pero, oye, no se le puede recriminar nada al nacionalizado. Al final pidió el cambio por unas molestias que habrá que seguir hasta el 12 de junio, último día para cambiar jugadores antes de la Euro.

El palco del Metropolitano hoy (Efe)El palco del Metropolitano hoy (Efe)El palco del Metropolitano hoy (Efe)

La otra duda pasaba por el recorrido de Marcos Llorente. El aficionado estaba preocupado por su ubicación en la banda derecha, donde en principio perdería la incorporación al ataque que ha dado tantas alegrías en este estadio, pero Luis Enrique ha demostrado que los temores eran infundados. El hombre de la kombucha tiene tanto fondo físico que podría arrancar el contraataque desde fuera del estadio y empujar el balón hasta la portería. El madrileñó se incorporó constantemente al ataque, dejando en ocasiones a Thiago solo ante el peligro por la derecha, casi siempre con peligro.

Por lo demás, lo que ya conoce. La Selección lució su toque exquisito, por momentos un rondo de virgueros, sin hacerle demasiado daño a Portugal. Durante todo el partido Morata se estrelló con la pareja de centrales portugueses, Pepe y Fonte, que van camino de cumplir los 40. Morata lo intentó como siempre y se fue en blanco como casi siempre. Con todo, suyas fueron las ocasiones más claras de la Selección, a excepción de un balón en el 93 que Gerard Moreno estrelló contra el larguero. El público terminó cantando “Morata, qué malo eres”, algo que no ayuda a la hora de cargarse de confianza para la Euro.

Cristiano Ronaldo se despide de sus aficionados (Reuters)Cristiano Ronaldo se despide de sus aficionados (Reuters)Cristiano Ronaldo se despide de sus aficionados (Reuters)

Solo se revolucionó algo el equipo con la salida de Koke y Pedri a quince del final. El volante del Atleti, ovacionado por los suyos, dio un pequeño recital de distribución de juego, aprovechando el desborde de Pedri y Ferran Torres. Dio la sensación de que, con más tiempo sobre el campo, el marcador habría cambiado a favor de los de Luis Enrique.

En definitiva, un partido más, otra rueda de reconocimiento. Luis Enrique sigue sin mostrar un once claro a diez días de la Euro y, por supuesto, sin hacer la menor concesión al respetable. Si ha sido el primer seleccionador en llevar un equipo sin ningún jugador del Real Madrid, que a la postre es el equipo de un buen porcentaje de españoles, esta tarde apenas dejó quince minutos al público del Atleti disfrutar de su capitán sobre el césped. El asturiano siempre ha sido un hombre de decisiones radicales y no le asusta jugarse la Euro con solo dos opciones: puerta grande o enfermería.

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