Economía

España se sitúa a la cola de Europa en ventas de vehículos eléctricos pese a las ayudas

El Gobierno de Pedro Sánchez ha hecho de la transición verde su principal bandera para la recuperación tras el coronavirus. Sin embargo, los datos reflejan que aún hay cuestiones en las que España está lejos de sus principales vecinos europeos. Actualmente, apenas el 3% de las matriculaciones registradas en territorio nacional son vehículos eléctricos, la única alternativa que no genera ninguna emisión en sus desplazamientos.

Este porcentaje sitúa a España a la cola de Europa junto con Italia, cuya cuota también es del 3% y Polonia, que se queda en el 1%, según reflejan las últimas estadísticas recogidas por The International Council on Clean Transportation (ICCT). En el periodo de enero a septiembre de 2020, la media de vehículos eléctricos vendidos en Europa fue del 8% del total, lo que supone casi el triple de la cuota española, que se sitúa también muy lejos del 9% de Alemania o del 11% de la vecina Portugal.

Fuente: ICCTFuente: ICCTFuente: ICCT

En esta cuestión, los países más destacados son los nórdicos. Suecia encabeza la clasificación con el 27% de cuota de coches eléctricos respecto al total de matriculaciones en los primeros nueve meses de este año. Y aun así, le supera Noruega, una de las potencias petroleras del mundo: el 69% de vehículos matriculados son eléctricos.

El dato positivo para España es el fuerte crecimiento. En comparación con 2019, el actual 3% de coches eléctricos es el triple del 1% de hace tan solo un año. En esta mejora se está notando mucho la fuerte presión comercial que están ejerciendo las marcas sobre las redes de ventas, obligadas en este 2020 a cumplir con un ratio de emisiones marcado por Bruselas extremadamente exigente.

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De hecho, el ICCT hace también un análisis por marcas y solo el grupo PSA cumple con los 95 gramos de CO2 por kilómetro a que obliga la Comisión Europea para evitar sanciones, bajo el protocolo estrenado en enero denominado Corporate Average Fuel Emissions (CAFE). Este es un tema capital para las marcas de vehículos que les está llevando a promocionar con fuerza sus coches eléctricos: PSA con el Peugeot 208, Renault con el Zoe o Nissan con el Leaf.

Todos priman la venta de estos vehículos para bajar la media global de emisiones, que actualmente en España se sitúa alrededor de los 115 gramos de CO2/km, según los datos de la Agencia Tributaria. Las multas son tan fuertes que se dan casos como el de Fiat, que ha llegado a un acuerdo con Tesla, que solo vende eléctricos, para comprarle los derechos de emisión de sus vehículos, una triquiñuela para mejorar sus ratios permitida por Bruselas.

El coche eléctrico está siendo una de las apuestas del Gobierno de PSOEPodemos. Esta misma semana, el presidente del Gobierno aseguraba que en los próximos tres años habrá 250.000 vehículos eléctricos en circulación. Para ello, el Ejecutivo ha dispuesto un plan de ayudas, denominado Moves, que pretende incentivar a base de subvenciones la venta de estos automóviles (se conceden hasta 5.000 euros por vehículo).

No obstante, existen algunas barreras que frenan las ventas de eléctricos. La primera y más evidente es la crisis económica generada por el coronavirus. Los indicadores de confianza de consumo han caído con fuerte dada la elevada incertidumbre que existe por el futuro. Esto hace que la mayoría de españoles tomen muchas más cautelas antes de meterse en un desembolso que ronda los 30.000 euros, dependiendo del modelo. Todo ello, además, en un contexto de pandemia mundial donde la movilidad es cada vez menor y se están impulsando medidas como el teletrabajo y los sistemas de telecomunicaciones que limitan los desplazamientos.

Juan Cruz Peña

Además, existen barreras tecnológicas. Por un lado, la autonomía de las baterías aún es limitada, pese a los constantes avances. Por otro lado, la red de recarga de vehículos eléctricos es escasa, lo que dificulta los grandes desplazamientos. No obstante, en este sentido las eléctricas, fundamentalmente Endesa e Iberdrola, aunque también Repsol, están afanadas en poner puntos de carga para aprovechar la movilidad eléctrica.

De momento, el principal impulsor a los coches eléctricos son las barreras administrativas que se están levantando contra los vehículos de combustión. El Gobierno quiere impulsar espacios libres de emisiones en ciudades de más de 50.000 habitantes. Esta medida está recogido en el proyecto de Ley de Cambio Climático, que sigue atascado en la tramitación del Congreso de los Diputados.

Iván Gil

Por otro lado, el propio Ejecutivo se comprometió al inicio del verano a revisar la fiscalidad del automóvil y hacerla más verde, lo que aboca a cambios en el impuesto de matriculación y circulación. Por último, otro de los elementos a favor del eléctrico son las modificaciones que se quieren hacer sobre los impuestos a la energía. El Gobierno ya ha deslizado que pretende incluir una subida del diésel al nivel de la gasolina en los próximos Presupuestos Generales del Estado, lo que hace cada vez menos atractivos los vehículos movidos con gasóleo. Y por si esto fuera poco, las compañías eléctricas no paran de presionar para tratar de abaratar la factura de la luz, un punto a favor de la movilidad eléctrica.

Esto también tiene consecuencias vitales para la industria automovilística española, generadora del 10% del PIB nacional. La mayoría de automóviles construidos en las fábricas de Vigo, Valladolid, Palencia, Vitoria, Pamplona, Barcelona, Valencia, Madrid o Zaragoza son modelos de combustión o híbridos, aunque ya empieza algún 100% eléctrico. Si los grandes fabricantes no empiezan a asignar modelos eléctricos a España, el nuevo mercado puede suponer un problema añadido a la maltrecha actividad industrial española en el medio plazo.

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