Economía

España será el país europeo con más déficit en 2021, superando los 100.000 millones

El año 2021 es el de la gran esperanza gracias a las vacunas. Los países confían en recuperar la normalidad sanitaria y, con ella, la económica. Sin embargo, a pesar de las ambiciosas previsiones de crecimiento que mantienen los gobiernos, el año será muy complicado ya que el proceso de vacunación tardará varios meses en dar resultados notables para recuperar los niveles de movilidad previos a la crisis.

En 2021 todavía será imprescindible mantener la política fiscal expansiva de los últimos meses. En primer lugar porque las restricciones a la actividad se mantendrán, al menos, hasta el próximo verano. Y en segundo, porque será necesaria una inversión pública para estimular la recuperación y elevar el crecimiento potencial posterior a la crisis. En este contexto, el déficit público superará los 100.000 millones de euros también en 2021, como se extrae de la estrategia de financiación del Tesoro Público para el año. El organismo prevé emitir casi 290.000 millones de euros, de los cuales unos 190.000 millones serán refinanciaciones de vencimientos de deuda y otros 100.000 millones serán nuevo déficit para cubrir las necesidades de caja.

Javier G. Jorrín

El Tesoro no solo financiará el déficit del Estado, también asumirá los números rojos de la Seguridad Social y mantendrá la financiación expansiva a las comunidades autónomas y corporaciones locales. Esto requerirá una ambiciosa estrategia de captación de liquidez en los mercados que marcará un nuevo récord histórico, superando los 277.000 millones de euros captados en 2020.

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El Banco Central Europeo (BCE) ha recordado a los distintos gobiernos europeos, en su último Boletín Económico, que es “fundamental una orientación fiscal ambiciosa y coordinada hasta que se observe una recuperación duradera que permita restablecer unas posiciones fiscales prudentes a medio plazo”. Eso sí, no todos los países tendrán los mimos niveles de déficit y deuda, ya que todos no parten de la misma posición fiscal.

Es fundamental una política fiscal ambiciosa hasta que haya una recuperación sólida

España será uno de los claros perdedores, ya que empezó la actual crisis con una deuda pública cercana al 95% del PIB y un déficit de casi el 3%. Una posición de partida negativa a la que se le suma la dureza de la crisis en el país por la expansión del virus y la exposición a los sectores más golpeados, especialmente el turismo. El resultado es que la política fiscal ha tenido que ser más expansiva y será más duradera. Según las estimaciones del Banco Central Europeo, España mantendrá un déficit público superior al 9% también en 2021.

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Eso significa que en el próximo año el país repetirá como el socio de la eurozona con mayor déficit público. No solo eso, el déficit previsto para el próximo año será incluso superior al déficit del conjunto de la eurozona en 2020. Además, en 2022 seguiría por encima del 8% del PIB, lo que significaría situarse en línea con el desfase presupuestario del conjunto de la eurozona en este año 2020.

Estos datos muestran la magnitud del esfuerzo fiscal que tiene por delante España, no solo en términos de nueva deuda pública, también en ajustes de cara al futuro. El BCE advierte que “cuando las condiciones epidemiológicas y económicas lo permitan, la atención debería pasar a centrarse en aplicar políticas fiscales orientadas a lograr unas situaciones presupuestarias prudentes a medio plazo”. La forma suave de pedir ajustes para el futuro. Ahora no es el momento de hacerlos, pero sí de concienciar a políticos y ciudadanos de que este gasto extraordinario de ahora se tendrá que devolver en los próximos años.

Javier G. Jorrín

En el acumulado de 2020 a 2022 la deuda pública de España se disparará en casi 27 puntos del PIB, según las estimaciones del Banco Central Europeo. Esta política fiscal ultraexpansiva habrá logrado un importante éxito en la contención de la crisis, si todo marcha según lo previsto. Sin embargo, obligarán a realizar un esfuerzo mayor en el futuro para corregir los desequilibrios acumulados a lo largo de estos tres años.

Una parte relevante de esta expansión fiscal se ha destinado al ‘escudo social’ desplegado para evitar un golpe severo de la crisis sobre las rentas de las familias. Los principales mecanismos aprobados son los ERTE (expedientes de regulación temporal de empleo) y el cese de actividad de los autónomos, instrumentos que actualmente se encuentran en plena negociación para prorrogarlos hasta las puertas del próximo verano.

“Mientras continúe la emergencia sanitaria y la recuperación no sea autosostenida, es importante que las medidas temporales se prolonguen para evitar ‘efectos acantilado’“, señala el BCE en su Boletín Económico. Esto es, que no desaparezcan bruscamente las ayudas, lo que generaría la desaparición de las rentas que a día de hoy sostienen a millones de hogares. Sin embargo, cuanto más tiempo duren y más cuantiosas sean, mayor será el esfuerzo fiscal necesario en el futuro, lo que explica que España sea uno de los países más necesitados del éxito del proceso de vacunación.

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