Economía

España tuvo el mayor déficit público de Europa en 2020 al alcanzar el 11% del PIB

La crisis del coronavirus ha sido especialmente costosa en España. La dependencia de los sectores más afectados por la pandemia, el fracaso al frenar los contagios de la primera ola y el elevado déficit público existente antes del virus terminaron por crear el cóctel perfecto que llevó a España a ser el país europeo con mayor déficit público en 2020. Según las cifras publicadas por Eurostat este jueves, el déficit público de España alcanzó el 11% del PIB en 2020, esto es, el país de la eurozona con un saldo negativo más abultado, superior en casi un punto al de Malta y en más de dos puntos a los de Grecia e Italia.

En esta ocasión, Eurostat ha confirmado los datos adelantados por el Ministerio de Hacienda hace unas semanas. Lo que no se conocía hasta ahora eran los datos del resto de países europeos. Con las cifras ya sobre la mesa queda patente el gran coste que ha tenido la crisis del coronavirus para las arcas españolas, agravado por la mala situación que tenía ya el país antes de la crisis.

J. G. Jorrín

Este déficit del 11% casi supera en cuatro puntos el déficit del conjunto de los países de la eurozona y en más de cuatro al de la Unión Europea. Esto explica que el deterioro de la deuda pública en España haya sido más rápido. A lo largo del año, el pasivo total de las administraciones públicas españolas alcanzó el 120% del PIB, lo que supone un aumento de nada menos que 24,5 puntos sobre el PIB. Solo Grecia registró un dato peor de crecimiento de la deuda pública. Por el contrario, en la media de la eurozona la deuda pública aumentó en 14 puntos del PIB, 10 puntos menos que en España.

Sin embargo, ¿cómo se explica que España haya tenido un déficit público muy superior a la media europea sin que su respuesta fiscal haya sido mucho más ambiciosa? Hay dos factores que explican esta situación. La primera, que la caída del PIB ha sido mucho más profunda en España (del 10,8% frente al 6,6% de la eurozona), de modo que la recesión magnifica el crecimiento del déficit medido como porcentaje del PIB. La segunda es que España ya partía de un déficit público más elevado que el resto de Europa, del 2,9% frente al 0,6% de la eurozona.

La suma de ambos factores (mayor caída del PIB y mayor déficit público previo a la crisis) da como resultado que el incremento real del déficit no haya sido muy superior al de Europa. En concreto, el incremento del déficit por políticas expansivas (discrecionales o automáticas) fue de siete puntos del PIB previo a la crisis, apenas 0,7 puntos más que el conjunto de la eurozona. Además, si se compara con otros países muy golpeados por la crisis, el incremento real del déficit fue moderado: en Italia aumentó en 7,2 puntos y en Grecia y Malta superó los nueve puntos del PIB.

Estos datos muestran que el déficit de España no solo responde a las políticas anticíclicas, que no han sido más ambiciosas que las europeas. Sin embargo, la magnitud de la crisis y el déficit estructural previo a esta han provocado que el golpe sobre las cuentas públicas haya sido muy superior al que ha sufrido el resto del continente.

En la mayoría de los países europeos, el gasto público superó el 50% del PIB como consecuencia de la caída de la producción total y del incremento de los costes en políticas anticíclicas y en gasto sanitario. En el conjunto de la eurozona el gasto público fue del 54,1% del PIB, un incremento en términos absolutos del 9%. En el caso de España, el gasto aumentó un 12% (hay que tener en cuenta que el Gobierno contabilizó las exenciones en las cotizaciones fiscales como un gasto y no como una merma de ingresos). En porcentaje del PIB alcanzó el 52,3%, el dato más alto nunca registrado.

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Por el contrario, los ingresos públicos se redujeron un 4,2% a lo largo del año en términos absolutos. Sin embargo, como el PIB sufrió un desplome mayor, el resultado es que el gasto público relativo al tamaño de la economía aumentó en 0,4 puntos. En España, los ingresos públicos cayeron un 5%, pero su peso en el PIB aumentó en 2,1 puntos, el mayor incremento de toda la eurozona por el desplome del PIB. El peso total de los ingresos en el PIB en España fue del 41,3%, una vez más entre los países con menos recursos públicos de la eurozona, lejos del 46,8% que alcanzan en la eurozona.

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