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Florentino se planta en la renovación: sabe que Ramos ha quemado a sus pretendientes

Milan, Manchester United, Manchester City, PSG… Son los nombres de los equipos grandes que han saltado a los titulares de los medios interesándose por Sergio Ramos durante, detalle no menor, las negociaciones del sevillano para renovar con el Real Madrid. Un clásico. Tanto que muchos lo consideran ya parte del ritual y síntoma inequívoco de que todo acabará con Ramos renovando por los blancos tras una ardua negociación entre su hermano y representante, René Ramos, y el club. Una práctica que, por otra parte, comienza a provocar hartazgo en el madridismo, al que cansa este juego en el que siempre irrumpe en el momento idóneo el nombre de un equipo interesado en Ramos. Y pese a que son muchas las sospechas de que tales ofertas no son reales, el Real Madrid o Florentino Pérez, tanto da, acaban comprando el farol a los Ramos y acceden a firmar la renovación con las demandas del futbolista.

Sin embargo, hay más verdad de la que muchos creen en este juego de tahúres que escenifican Real Madrid y los Ramos cada cierto tiempo. De hecho, el de Camas llegó a cerrar en su día un acuerdo con el Manchester City para convertirse en jugador de los citizens. Después de varias reuniones entre su director deportivo, Txiki Begiristain, y René Ramos, se pactó un contrato en cuanto a cifras y duración del contrato. Aún no había aterrizado Pep Guardiola en Manchester y a Ramos solo le separaba del City una firma.

Fermín de la Calle

Casualidades o no, después de que aquel acuerdo verbal que nunca se llegó a rubricar, Sergio Ramos entró al despacho de Florentino Pérez y salió de él con un contrato por cinco temporadas y la sobresaliente ficha anual neta que exigía el futbolista. La amenaza real de su marcha al City obró el milagro y el Real Madrid cedió en una negociación que duró meses y vivió momentos tensos entre ambas partes. Desde entonces ni Begiristain ni el City quieren saber nada de los Ramos, que no son bien recibidos en ninguna de las dos orillas, la celeste y la roja, de la ciudad inglesa.

Y no lo son porque años después los Ramos tuvieron que volver a sentarse con Florentino para prolongar su vinculación con el Real Madrid, con el correspondiente tira y afloja para otra mejora de contrato, y el nombre que salió a colación aquella vez fue el del Manchester United. Pero Ramos volvió a renovar por el Real Madrid pese al enfado, aseguran en Old Trafford, de algún intermediario y de un dirigente que se sintió utilizado.

Habitualmente esta partida de póker entre Florentino y los Ramos replica una frecuencia perfectamente reconocible: arranca la negociación, las posturas están muy alejadas, aparece el interés de un tercer equipo, el club filtra su versión a algún medio afín para presionar al jugador, Ramos aparece en otro medio amigo contando su verdad, el defensa se acerca al tercer equipo… y Ramos renueva con el Real Madrid.

Miguel Gutiérrez

Si nos ajustamos a este ‘modus operandi’ clásico, caminamos por la cuarta fase después de que el club filtrase su versión en forma de conversación entre el presidente y el jugador en la que se ponía en boca de Ramos lo siguiente: “En el PSG dicen que harán un equipazo conmigo y con Messi“. El propio defensa lo desmintió a través de sus voceros, pero la aparición del más que supuesto (anda centrado en renovar a Neymar y Mbappé) interés del PSG podría incluso ser utilizada por los Ramos en este ‘dèjá vu’ recurrente.

El problema es que esta vez el Real Madrid, amparado en la disminución de ingresos y la crisis por la pandemia, se ha plantado y ha extendido entre el madridismo la opinión de lo incoherente de renovar a un jugador de 35 años con un contrato de 25 millones netos por dos temporadas. Florentino ha puesto las cartas sobre la mesa y parece que esta vez su órdago puede terminar con el futbolista renovando a la baja, como pretende el club, o fuera del Bernabéu. Menos probable parece esto último porque el sevillano es consciente de que no habrá equipo en el mundo donde reúna tanto poder y repercusión mediática (y menos a su edad), por lo que prefiere mantener su estatus de capitán y condottiero del vestuario madridista con la complicidad de un Zidane que, aunque se ha pronunciado a favor de su renovación, ya se ha puesto de perfil cuando le preguntan por el pulso de Sergio y el presidente.

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