Deportes

Franco, delegado del Gobierno en Madrid, será el secretario de Estado para el Deporte

José Manuel Franco, delegado del Gobierno en Madrid, será el próximo secretario de Estado para el Deporte y presidente del CSD. Se trata de un candidato que no entraba en las quinielas y que ha pillado por sorpresa tanto en el CSD como en el ministerio, que barajaban los nombres de Albert Soler y Pepu Hernández.

Franco, exdiputado nacional y regional por Madrid, además de coordinador del PSM, es uno de los hombres de confianza para Sánchez, si bien carece de experiencia en la gestión deportiva. Franco asumió las riendas de la delegación del Gobierno en febrero de 2020 y ha estado envuelto en polémicas desde entonces, especialmente por autorizar la manifestación del 8-M días antes de que se declarase el confinamiento del país por la pandemia. El presidente le ha comunicado el nombramiento esta misma mañana, que entrará en vigor en el consejo de ministros de mañana.

Franco lleva ostentando cargos públicos desde 1995 y tiene la Orden al Mérito Militar por sus aportaciones como funcionario de Defensa. Natural de Lugo, en el PSOE ha despertado suspicacias por su buena sintonía con Podemos, socios de Gobierno de Sánchez, y en particular con Pablo Iglesias, a quien ha agradecido que se presente por Madrid “para frenar a la ultraderecha”.

La designación de Franco es una sorpresa. De hecho, esta mañana se daba por hecho el nombramiento de Soler después de que Joan Laporta le cesase en su cargo en el Barcelona. Su salida del club estaba descontada, en tanto que pertenecía a la tumultousa etapa de Bartomeu, de ahí que se hayan disparado las alarmas en torno a su futuro, que finalmente no pasará por el CSD, al menos no en la parte más alta.

Pedro Cifuentes

Soler era el candidato mejor colocado para suceder al Irene Lozano al frente del CSD. La renuncia de la política madrileña, coordinada desde Moncloa y el PSM, pilló de sorpresa al ministerio de Deportes, que apenas ha tenido tiempo para elaborar una terna de candidatos que presentar al Gobierno. Entre los nombres barajados también sonó Pepu Hernández, si bien generaba dudas por su inexperiencia en la gestión político-deportiva de alto nivel y porque sería desvestir a un santo (es el candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid) para vestir a otro. En los últimos días su candidatura ha perdido fuelle, pero nunca fue descartado.

Para altos cargos del ministerio, Albert Soler era la opción más clara esta misma mañana

Aunque para el Gobierno era preferible que siguiera una mujer en el cargo (las últimas presidentas han sido Rienda y Lozano), Soler se presentaba como una opción más sólida, ya que ha estado ligado al deporte desde sus comienzos en el ayuntamiento de Barcelona y llegó a ejercer como secretario de Estado para el Deporte y como presidente del CSD durante los mandatos de Rodríguez Zapatero. De Soler se apreciaba que, al contrario que Lissavetzky, salió ileso del puesto en unos años especialmente convulsos para el deporte español, con múltiples casos de dopaje y acusaciones europeas de falta de interés en la persecución de este tipo de trampas.

A. Pascual

De hecho, en los seis meses que estuvo al frente del CSD, Soler logró impulsar dos medidas cruciales para el deporte español. Por un lado adaptó la normativa española contra el dopaje a las del resto de los países del entorno, una exigencia necesaria para, por ejemplo, optar a organizar unos JJOO con ciertas garantías de éxito, y también aparejó el descenso deportivo al concurso de acreedores en las sociedades deportivas, ya que los clubes utilizaban la figura “perversamente” para librarse de las deudas sin prejuicio alguno.

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