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Fuego amigo en el Bernabéu: Florentino dispara contra Zidane y algunos jugadores

El ambiente del vestuario del Real Madrid está enrarecido. Demasiado tiempo viendo las mismas caras. Advertía Zinedine Zidane al inicio del curso, “será una temporada larga y difícil”. Y se está cumpliendo el vaticinio. El Real Madrid no ha arrancado bien en Liga, donde empató o perdió la mitad de los partidos que ha jugado, ni en Champions, donde empezó perdiendo con el Shakhtar y rescató un empate sobre la campana con el Gladbach. Ni los resultados ni el juego convencen en un año de pandemia en el que la atención del club está focalizada en la remodelación del Santiago Bernabéu. Por ello la polémica se ha vuelto a instalar en un vestuario en el que los egos y los pulsos entre el césped y los despachos están a la orden del día.

Zidane, que se hizo cargo del equipo en el último tramo de la temporada 2018-19, afronta su tercera campaña en su segunda etapa en el banquillo blanco. En la primera se marchó después de cumplir tres temporadas. Tres años duró Ancelotti (2015-2018) antes de que Florentino le echase tras no ganar ningún título y cansado de ver cómo el italiano tomaba partido por los jugadores en los pulsos entre la plantilla y el presidente.

Pedro Cifuentes

La maniobra que no ha gustado

En estos días el vestuario vuelve a sufrir lo que los futbolistas llaman “fuego amigo”. Sergio Ramos e Isco son las últimas víctimas de este mecanismo de presión instaurado en el club por Florentino Pérez a su llegada. Para Ramos no es una situación nueva. El de Camas, que se encuentra en plena fase de negociación para renovar su contrato, pide al club dos años de contrato y una mejora notable de su ficha, algo a lo que Real Madrid se niega. A sus 34 años Sergio no solo es el capitán, es el bastión defensivo del equipo, el líder en el campo y un improvisado goleador que ha ayudado a cubrir el déficit goleador del equipo tras la marcha de Cristiano. Sin embargo, el club, que ha aceptado aumentar su oferta inicial de un año a dos, se niega a mejorar su ficha, que ronda los 12 millones de euros.

A raíz de este pulso la prensa del ‘Florentinato’, medios afines al club cuyos directores despachan con Florentino habitualmente o con periodistas en la nómina de tertulianos de Real Madrid TV, ha salido en tromba para cuestionar la idoneidad de renovar dos temporadas a un jugador de 34 años. Y se escucha a periodistas recalcar en las tertulias “el egoísmo de Ramos al exigir una subida en pleno periodo de pandemia”. Pero Sergio y su hermano René, representante del jugador, ya están acostumbrados a este tipo de campañas con “fuego amigo”. Zidane, como hizo en su día Ancelotti con Cristiano, ya se ha posicionado públicamente a favor de la renovación del capitán. Maniobra que no ha gustado en los despachos de Valdebebas. El sevillano aún no ha tensado la cuerda echando encima a Florentino a un madridismo que está cansado de ver cómo ídolos como Raúl, Casillas o Del Bosque salieron por la puerta de atrás con Pérez en la presidencia. Mitos que ahora el presidente trata de recuperar integrando en la estructura del club.

Isco durante uno de los entrenamientos del Real Madrid.Isco durante uno de los entrenamientos del Real Madrid.Isco durante uno de los entrenamientos del Real Madrid.

La traición de Isco

Otro que anda castigado por el “fuego amigo” es Isco. El futbolista ha perdido el respaldo de Zidane por su pobre rendimiento desde que renovó hace dos temporadas. El jugador queda libre el verano de 2022 y el club quiere hacer caja con su salida antes de que se marche libre, por lo que lo ha decidido ponerle en el mercado. Zizou siempre ha creído en Isco, pero a su alarmante falta de forma se suman unas desafortunadas palabras en las que ‘rajaba’ del técnico. Algo que no ha gustado al francés, quien valora la lealtad por encima de todo y no tolera la traición.

El Real Madrid ha colocado al jugador en el mercado, pero para no depreciarlo ha filtrado que es el propio Isco quien ha pedido salir en enero. Para completar la maniobra, e inflar el precio del malagueño, los medios afines al club han revelado que el jugador podría entrar en un trueque con Eriksen, jugador danés del Inter cuya tasación en el mercado dobla a la del malagueño. Salpicado por esta guerra de trincheras y relegado a un rol residual por Zidane, nada hace pensar que el Real Madrid reciba ofertas interesantes por él. Incluso se ha desenterrado un falso interés por Isco del Manchester City, cuando fue el propio Guardiola quien descartó su fichaje porque es la antítesis del jugador que busca. Un futbolista que juegue de primeras y desequilibre con su dinamismo, como Ferran Torres, en lugar de uno que sobe la pelota y duerma los partidos como el madridista.

Jovic en el partido contra el Celta de esta temporada. (EFE)Jovic en el partido contra el Celta de esta temporada. (EFE)Jovic en el partido contra el Celta de esta temporada. (EFE)

Los casos Jovic y Mariano

A esos conflictos internos se suman las situaciones de Jovic y Mariano. Luka Jovic es un fichaje que ha generado ya varios roces entre el técnico y el presidente, que le echa en cara a Zidane el esfuerzo que hizo para ficharle y el poco uso que se ha hecho de él. El técnico reclamó desde la marcha de Cristiano un relevo de garantías y el club fichó a Mariano contra la voluntad de Zizou. Después Pérez desembolsó 60 millones por Jovic, refuerzo al que Zidane dio luz verde, sin ser petición suya. Jovic no ha cumplido las expectativas y además se ha revelado como un jugador indisciplinado. Se saltó el confinamiento y tuvo que recluirse por ello. Y ahora, cuando más lo necesita el equipo por la lesión de Benzema, regresa contagiado de Serbia. Jovic se ha convertido en un arma arrojadiza entre Zidane y Florentino, como lo fue en su día Dani Ceballos entre el técnico y el director general José Ángel Sánchez. O como lo fue Kepa, cuyo fichaje apalabró Florentino y arruinó Zidane en una rueda de prensa mostrando su lealtad a Keylor Navas.

El caso de Mariano es el de un jugador que Zidane nunca quiso. Un delantero recomprado del Olympique de Lyon en el que el entrenador nunca ha creído por más que cumpla saliendo del banquillo o en situaciones de urgencia como la que vive este Real Madrid golpeado por los contagios de covid y las lesiones. La ‘prensa amiga’ ha vuelto a aparecer para atacar a Zizou por su intransigencia con el dominicano. También está enrarecido el ambiente en torno a Vinicius, jugador para el que las altas esferas del club demandan tratamiento de estrella del equipo, pero Zidane no termina de darle continuidad. Quizás para no eclipsar a Eden Hazard, fichaje realizado por petición exclusiva de Zidane, que tampoco cumple las expectativas. Hasta el nombre de Reguilón se apunta en el debe del entrenador desde los despachos en esta guerra de reproches entre dirigentes y técnicos.

Todo esto ha generado un ambiente tenso de puertas para dentro, con la relación fría y distante entre los despachos y el vestuario, con los pulsos de Zidane y Florentino, y con la prensa afín posicionada en contra de las exigencias de renovación de Ramos o señalando a Isco cuando es el club quien le busca salida. Sostiene Sergio Ramos que “en el Real Madrid las crisis duran una semana. Tres partidos más o menos”. Los resultados podrán mejorar y maquillar la tensión interna, pero solo hay que mirar las portadas o escuchar las tertulias para ver el “fuego amigo” en la Casa Blanca.

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