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Gavi llorando y Lenglet de risas: el vestuario del Barcelona toca fondo

Las dos imágenes que reflejan cómo es el vestuario del Barcelona están representadas en Gavi y Lenglet. El joven jugador español abandonó el césped del Allianz Arena llorando. Roto por la eliminación de la Champions. El central francés estaba de risas con Lewandowski. El vestuario del Barcelona toca fondo en Múnich. No es una derrota más. Es la confirmación de la falta de profesionalidad y amor propio que hay en la plantilla azulgrana y que lleva al equipo a la Europa League.

Hay muchos culpables en la crisis institucional y deportiva del club azulgrana. Están detectados los problemas financieros provocados por una mala gestión de Josep María Bartomeu, la pandemia y las improvisaciones de Joan Laporta. La cuota de responsabilidad que atañe a los jugadores es grande y es el momento de que den explicaciones y haya consecuencias. Lo de Lenglet provoca indignación por la falta de empatía del futbolista con el dolor de los aficionados culés que sufren otra noche de horror en la Champions. El consuelo es ver que el presente y el futuro, encarnado en Gavi, sí siente la tragedia de verse fuera de la mejor competición de clubes.

Los veteranos, los jugadores con más experiencia, a los que les tocaba dar el callo en Múnich y otros partidos claves para no haber llegado a esta situación tan delicada son los que han fracasado. La imagen de Lenglet es grave. Pero lo más difícil de entender es por qué este grupo de jugadores no tienen nivel para estar compitiendo entre los mejores equipos de la Liga y la Champions. La mejor explicación a los problemas del bajo rendimiento que tienen los futbolistas azulgranas la ha tenido que dar un jugador del Bayern de Múnich. Thomas Müller puso el dedo en la llaga tras el partido con estas palabras: «El Barcelona no puede afrontar nuestra intensidad. Técnicamente lo tienen todo. Grandes jugadores, a nivel técnico y táctico. Pero no pueden competir a máxima intensidad en el fútbol de máximo nivel». Esta es la realidad del Barcelona.

Mala preparación física

Lo dice un futbolista que ha competido, de tú a tú, con los del Barcelona. Ha visto el déficit físico que tiene el conjunto azulgrana para ser un equipo de alta competición. No es un problema de calidad, ni táctico, ni tampoco de falta de experiencia. Es de una mala condición física. Los jugadores del Barcelona, en líneas generales, arrastran la pérdida de una exigencia en los entrenamientos que les asegure un nivel óptimo para la alta competición. Por aquí tiene que empezar la reconstrucción Xavi. Llegó anunciando normas y disciplina. Lo que tiene que hacer es señalar a los que no están en forma ni tienen actitud para afrontar todo lo duro que hay por delante en esta temporada. Tanto en la Liga como en la Europa League necesita un equipo más intenso, agresivo, físicamente fuerte, con orgullo, rebeldía y profesional.

Xavi no ocultó su decepción tras el partido y señaló a los futbolistas con estas palabras: «Pensaba que podíamos competir de una manera mejor, pero la realidad nos dice que no». Es el reconocimiento de un entrenador que empezó fortaleciendo la identidad de juego, se afanó en construir un mensaje positivo y entusiasta y comprueba el pobre nivel competitivo. «Tenemos que exigirnos mucho más. Hay que cambiar cosas. Está claro», comenta Xavi, que señala esta derrota como el punto de inflexión para cerrar una etapa y empezar la de la reconstrucción.

¿Qué medidas va a tomar Xavi? ¿Con qué jugadores puede contar? Lenglet está señalado por la imagen de las risas y su escaso rendimiento. El problema es complejo porque tiene a un portero inseguro. Ter Stegen está atravesando una mala racha y falla con los pies y las manos. Piqué pierde velocidad y se le vio superado por Lewandowski en el primer gol del Bayern. Jordi Alba se rompe muscularmente. Busquets no tiene la energía suficiente para abarcar campo y dar equilibrio a la estructura del equipo. Frenkie de Jong es un centrocampista plano, venido a menos, incalificable e intrascendente. Dembélé es frágil, de cabeza y de cuerpo. El francés era la baza en ataque para hacer daño al Bayern. Laporta ha querido vender que es mejor que Mbappé. Es un jugador intermitente. Memphis no tiene gol. Coutinho es un bulto sospechoso, Sergi Roberto está fuera por lesión… Y así se podía seguir con una plantilla que tiene calidad, pero a la que le falta compromiso y profesionalidad. También actitud y rebeldía.

Este es el drama del Barcelona y del que se tiene que hacer cargo Xavi para remontar en la Liga, competir en la Europa League, la Copa del Rey y la Supercopa de España. Queda mucha temporada y se acabó el discurso de la ilusión y el de «somos el Barça». Son palabras huecas. No ha funcionado nada de lo que ha dicho Xavi en el mes que lleva en el banquillo. No es un único problema de entrenador. Los jugadores son culpables de la crisis porque en menos de dos años han pasado por el banquillo cinco técnicos (Ernesto Valverde, Setién, Koeman, Sergi Barjuan y Xavi) y no hay progresos.

Xavi tiene que apretar a los jugadores, muchos son internacionales, varios fueron sus compañeros y subir el nivel de exigencia en los entrenamientos para que se pueda ver un trabajo colectivo más serio y solvente.

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