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Gnabry, de descarte para el Arsenal a llevar al Bayern a la final de la Champions

El Bayern de Múnich se ha convertido en finalista de la Champions League 2019/20 y se medirá ante el Paris Saint Germain el próximo domingo 23 de agosto. En un equipo repleto de estrellas firmadas por millones de euros, como es el caso de Lewandowski, Thiago, Perisic o Lucas Hernández, un joven alemán que llegó como jugador de plantilla, pero que se ha convertido en el líder ofensivo de los bávaros: Serge Gnabry. De origen costamarfileño, la historia de este extremo no es la habitual en un jugador de su actual categoría, capaz de acabar él solo con las aspiraciones del Olympique de Lyon con un doblete en apenas media hora de partido. Días antes había formado parte de los 8 goles que el Bayern le endosó al Barcelona en cuartos de final.

Tras destacar con apenas 15 años en la cantera del VfB Stuttgart, el equipo de su ciudad natal, el Arsenal se interesó por sus servicios. En una operación más que habitual en la era de Arsene Wenger en el club londinense Gnabry se convertía en fichaje oficial cuando pudo cumplir los 16 años, algo establecido por ley. Desde entonces destaca por su velocidad, siendo un extremo derecho puro que juega a pierna natural. Sin embargo, su experiencia en el Arsenal no fue muy satisfactoria.

Aunque Wenger públicamente defendía su confianza en el joven banda alemán, su primera temporada en el primer equipo fue testimonial, tan solo consiguiendo su debut. Su mejor registro en el Arsenal fue en la temporada 2013/2014, cuando disputó 9 partidos de Premier League y consiguió su primer y único gol en la competición. El siguiente año se evaporaría sus opciones en el once, entre otros motivos por la llegada de Alexis Sánchez como fichaje estrella del club de Londres, procedente del Barcelona.

Gnabry compartió vestuario con Cazorla en el Arsenal. (Reuters)Gnabry compartió vestuario con Cazorla en el Arsenal. (Reuters)Gnabry compartió vestuario con Cazorla en el Arsenal. (Reuters)

El Arsenal todavía guardaba confianza en un jugador que iba sumando años, pero no experiencia en la máxima competición. Wenger dio su visto bueno para una cesión al West Bromwich Albion, con el objetivo de acumular minutos en el once titular y así hacerse a la Premier League. Tampoco salió bien para Gnabry que disputó la cifra de un solo partido de liga, y dos de copa, a las órdenes de Toni Pulis. El entrenador galés, curtido en la media tabla inglesa con equipos duros y correosos, fue muy duro con el alemán, asegurando que no tenía el nivel suficiente para la competición. “Viene de una academia de futbol y no ha jugado mucho en liga, ¿prepara de verdad esa academia para un futbol de primera? Estamos hablando del fútbol de la Premier League”, aseguró en rueda de prensa.

Un fichaje acusado de manipulación por Wenger

Ante las perspectivas de su futuro en Inglaterra, Gnabry miró hacia su casa. Según el ex entrenador del Arsenal, el club estaba en medio de una negociación por extender su contrato para varios años. Lo cierto es que el jugador acabaría saliendo a coste de descarte, por 5 millones de euros, en dirección al Werder Bremen. Solo una temporada después, en la que Gnabry firmó buenos números con 11 goles en 27 partidos, el Bayern de Múnich firmaría al jugador alemán.

“Creo que el Bayern le manipuló para quitárselo al Arsenal. Le han dicho que firmase por el Werder Bremen para que, después, se fuese al Bayern”, aseguró Wenger, ya ex entrenador del club londinense, en una entrevista con BeinSports. El finalista de Champions solo pagaría 8 millones de euros por el traspaso, con la idea de hacerse con un jugador capaz de rotar en la línea ofensiva. Tras una cesión al 1899 Hoffenheim, donde volvió a acumular experiencia en Bundesliga, se convertiría en jugador del Bayern a todos los efectos.

Flick ha convertido a Gnabry en toda una estrella del Bayern. (EFE)Flick ha convertido a Gnabry en toda una estrella del Bayern. (EFE)Flick ha convertido a Gnabry en toda una estrella del Bayern. (EFE)

La llegada de Hans-Dieter Flick, segundo de Niko Kovac, interino tras su despido y técnico confirmado tras los buenos resultados desde el pasado octubre, provocó un aumento de minutos en el casillero de Gnabry y, por fin, una titularidad con especial énfasis en el juego ofensivo por banda derecha. El alemán lleva 23 goles y 14 asistencias en los 45 partidos esta temporada, mejorando notablemente su puntería de cara a gol con el paso de los años. Su primer gol ante el Lyon es solo un ejemplo de su evolución, abandonando la banda con una vertical hacia el centro del área para golpear con su pierna mala al palo largo del portero. “Gnabry nos puso en el camino”, confirmó Flick en zona mixta, tras pasar a la final de la Champions, consciente de haber encontrado un acompañante perfecto para Robert Lewandowski.

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