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Guía de viaje para una ruta en coche por Cantabria

Cantabria es un destino ideal para las familias. Podemos realizar un sinfín de excursiones por un entorno natural increíble; descubrir la vida de los animales de la zona; y disfrutar de variadas actividades de ecoturismo.

La región de Revilla, su popular presidente, ofrece un impresionante legado de cuevas prehistóricas (no sólo Altamira) y el Parque Natural de Cabárceno como uno de sus principales atractivos turísticos.

Es una región perfecta para recorrerla en coche, partiendo de su capital, Santander, y llegando a pueblos tan bellos como Santillana del Mar; paisajes impresionantes como los que muestra el teleférico de Fuente Dé; o rincones encantadores como El Capricho de Gaudí.

Es uno de los lugares en los que uno desearía quedarse a vivir (pese a la gran afluencia turística). Santillana del Mar es uno de los pueblos más bonitos de España, siempre está en las listas, por sus calles empedradas, sus casas porticadas y las flores cuidadas que adornan cada balcón. Y por su patrimonio –como la colegiata de Santa Juliana o las torres de Merino y Don Borja–. Su cercanía a la Cueva de Altamira es otro valor añadido.

La Cueva de Altamira es una de las ‘maravillas’ españolas. Es el primer lugar del mundo en el que se encontraron muestras de arte rupestre del Paleolítico superior. Bisontes, caballos, ciervos y misteriosos signos permanecen en sus paredes desde que fuera habitada, hace entre 35.000 y 13.000 años.

A la gruta original de Altamira se puede acceder, pero… hay que tener paciencia. Estuvo cerrada a las visitas desde 2002, aunque desde 2015 puede visitarse: sólo cinco personas cada semana. En Santillana del Mar se puede recorrer una fiel reproducción.

Pero hay más. Cantabria es el paraíso de la espeleología en España, con cerca de 9.000 cuevas naturales. La mayoría se encuentran en el Alto Asón, un territorio que permite descubrir un entorno ciertamente diferente. Una de las más visitadas actualmente es la del Soplao.

Cantabria está llena de playas rotundas y bellas. Algunas de estas playas están muy cerca de Santander. Difícil elegir, pero siempre maravillan las de Liencres (en el Parque Natural de las Dunas de Liencres), Somo, Langre y Covachos.

El Parque de la Naturaleza de Cabárceno, emplazado en una antigua mina de extracción de hierro, está en el valle del Pisueña a 17 kilómetros de Santander. Es conocido por el régimen de semilibertad de algunos animales. En especial después de la zona de los rinocerontes en ocasiones se pueden ver ciervos, gamos y monos de Gibraltar entre los vehículos de los visitantes. En 2016, el Cabárceno inauguró un teleférico que recorre todo el recinto.

El Corcal de Liébana es una gran opción para las familias, puesto que está situado a apenas 20 kilómetros del teleférico de Fuente Dé, una atracción de altura que sorprenderá a pequeños y mayores.

En el valle de Iguña se encuentra el Palacio de los Hornillos, en el que se rodó Los Otros, de Alejandro Amenábar. Es la mansión en la que Nicole Kidman “vivía” con sus dos hijos. Aunque es privado, podemos contemplarlo desde el exterior de la finca.

Bañada por el mar Cantábrico, Comillas es un conjunto único enmarcado por un entorno natural y paisajístico de excepción. Puede presumir de ser cuna de inspiración de los mejores maestros modernistas. Gaudí, Martorell o Llimona dejaron impresa su huella en la localidad marinera.

Construido entre 1883-1885, el Capricho de Gaudí parece salido de un cuento. Se trata de una residencia de verano con sus característicos azulejos con el relieve de girasoles. Consta de semisótano, piso y buhardilla, con una torre lateral.

La anchoa es uno de los iconos gastronómicos de todo el Cantábrico. Su comercialización fue introducida en Santoña por mercaderes italianos a finales del siglo XIX. Dado su éxito, las amplias naves conserveras prolongan la villa hasta llegar al paseo marítimo.

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