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Hospitalizado un jugador del ‘Fuenla’: el equipo, confinado, pide más humanidad

Llegaron para jugar un partido, pasar una noche y cumplir un sueño. “Esto se ha convertido en una pesadilla”, confiesa José Ramón Sandoval a El Confidencial después de cinco días de confinamiento en el Hotel NH Collection de A Coruña. Un hotel que, por cierto, se ha visto obligado a informar con detalle de la situación de aislamiento en la que se encuentran los 47 miembros de la expedición del Fuenlabrada ante el temor de perder nuevos clientes o que se fueran los huéspedes. Las 47 personas que integran esta expedición (entre jugadores, cuerpo técnico, directivos y empleados) se encuentran divididas en dos plantas (la sexta y la tercera). El miedo al contagio existe, pero el hotel asegura que todo está bajo control, a pesar de que en la tarde del jueves se conocieron otros cinco nuevos positivos.

Cada día que pasa se hace más cuesta arriba para la expedición del Fuenlabrada, sin fecha de regreso a Madrid, que denuncia la falta de empatía y humanidad de los profesionales del fútbol (entrenadores y presidentes) a los que señalan como carroñeros. “No están teniendo valores. El tema deportivo que se lo repartan porque se están diciendo auténticas barbaridades cuando lo importante es la salud”, es la queja que hace el entrenador del Fuenlabrada. Sandoval da síntomas de cansancio y agotamiento, pero reconoce que su labor ahora es sacar fuerzas para estar pendiente de los jugadores que están confinados en sus habitaciones, levantarles el ánimo, y defenderse de las acusaciones que les tachan de tener un comportamiento irresponsable.

Imagen del hotel en el que se encuentra confinado la expedición del Fuenlabrada. (Efe)Imagen del hotel en el que se encuentra confinado la expedición del Fuenlabrada. (Efe)Imagen del hotel en el que se encuentra confinado la expedición del Fuenlabrada. (Efe)

Está siendo muy duro todo lo que se escucha y lee de los comunicados de equipos que se declaran perjudicados y piden el descenso del equipo madrileño a la Segunda división B. Las noticias que llegan este viernes empeoran la situación. Tensan más el ambiente. Suponen otro mazazo. La Fiscalía Provincial de A Coruña comunica que abre diligencias para investigar si existen indicios de delito después de la denuncia del Ayuntamiento de A Coruña por el viaje de Madrid a A Coruña. El Ministerio Público entra para depurar responsabilidades penales. “Nos están metiendo todas las piedras en la mochila. A mí me preocupa más el tema de la salud”, es la reacción que sale de boca de José Ramón Sandoval.

La caja de comida

Los medios lo han bautizado como el ‘Fuenlagate’. Dentro del hotel crece la indignación por sentirse maltratados y atacados. Señalan la falta de humanidad en el fútbol y las instituciones. Este viernes no daban crédito a un mensaje, en sus redes sociales, de Christian Rivera. El futbolista del Girona ha ido con todo, sin escrúpulos, para escribir: “Una pregunta, si cuando por fin se vaya a jugar, resulta que hay un brote de los equipos de play off, seguimos alargando esto hasta 2023? Total, que se jodan los equipos que han sido suficientemente responsables y profesionales como para no contagiarse. Barra libre”. No dan crédito en el Fuenlabrada con este mensaje-bomba.

La situación actual es de 12 contagiados dentro del hotel (10 futbolistas y dos empleados). En Madrid se quedó otro jugador contagiado y tres empleados. “Esto es el día de la marmota”, comentan desde dentro del club. Los test se empezaron haciendo en una misma sala y con el incremento de contagios han pasado a realizarse en cada una de las habitaciones. Cada uno en la suya y ya sin poder salir al pasillo. No se ven. Reciben el desayuno, comida y cena con los alimentos envasados en un caja de cartón. Junto con una botella de agua. Las horas se hacen largas, las tardes son los peores momentos y es cuando sube la fiebre a los afectados. Se sienten mal, solos, desanimados y han encontrado alguien a quien darle las gracias por estar pendientes de ellos y su salud. Son los médicos del Deportivo, el doctor Barral y el doctor Lariño. Son los que aparecen para surtirlos de medicamentos.

Solo abren la puerta para recoger la caja de alimentos y las medicinas. Para pasar los diferentes test. Están enclaustrados y ya no tienen ni ganas de asomarse a la ventana. Las recomendaciones sanitarias pasan por airear la habitación y despejarse. No hay ganas de sacar la cabeza. Ahí están los paparazzi, como le llaman los jugadores, a la caza de la foto que les presenta como presidiarios. Se han visto imágenes de jugadores tendiendo las camisetas, pantalones y calzoncillos en la ventana. Algunas de ellas daban la sensación de estar encarcelados.

Los paparazzi

Los jugadores llegaron con lo puesto. El chandal y una camiseta. Cinco días de drama que han provocado que, en la mañana de este viernes, un futbolista se haya sentido indispuesto y haya tenido que ser trasladado al hospital de A Coruña. El club tranquiliza a los familiares. No reviste gravedad. La expedición pasa las horas estando en contacto con la familia por videollamadas y se intercambian los mensajes en el grupo de whatsapp de la plantilla. El presidente, Jonathan Praena, también confinado, se encarga de cuidar y proteger la imagen del club y los jugadores con intervenciones en los medios de comunicación e informando a las instituciones de cómo se produjeron la secuencia de los hechos. También está indignado por todo lo que leen, escucha y ahora la investigación de la Fiscalía. Si viajaron a A Coruña es porque se lo permitieron. Es la versión del club.

El partido suspendido entre el Deportivo y el Fuenlabrada no se sabe ya cuándo se va a disputar. Y ni si quiera si se va a poder celebrar si prosperan las reclamaciones de los servicios jurídicos de clubes como el Deportivo, que se niega a jugar, o el Numancia, que pide una Segunda división con 24 equipos. Incluso del Elche, que habla de negligencia y sospecha de que hubo un tratro de favor porque el hijo de Javier Tebas, presidente de la Liga, es el secretario del Fuenlabrada. El verdadero drama no es el fútbolístico. Se trata de personas que están contagiadas y se sienten atacadas y humilladas por ello. Desde el club consideran que se les ha criminalizado. Es un equipo que no tiene ánimos y debe permanecer confinado sin fecha. Hasta que vuelvan a dar resultados negativos pueden pasar semanas y meses.

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