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JIM vuelve al estadio de las raras alegrías y las decepciones

“Para mí es especial volver a Pucela. Creo que ha sido el único club en el que no he cumplido mi objetivo y es una losa que tendré toda mi vida conmigo mismo“, afirmó este jueves en rueda de prensa sin ser preguntado Juan Ignacio Martínez. El técnico del Real Zaragoza se refería de manera inequívoca y lógica al desastre en el que se convirtió su temporada al frente de Real Valladolid, culminado con descenso después de ir haciendo la goma durante todo el curso.

Será el primer reencuentro de los caminos del conjunto blanquivioleta y de aquel de cuya mano llegó el penúltimo descenso, uno comparado a menudo con el lamentado el pasado verano a las órdenes de Sergio González debido a la irregularidad constante que mostró su equipo. Aunque no fue una constante el que su Pucela estuviera en descenso, lo cierto es que la endeblez fue habitual a pesar de vivir algunos buenos momentos.

Así, por ejemplo, en una temporada en la que el Atlético de Madrid terminó ganando la Liga con tres puntos sobre Barcelona y Real Madrid, los pupilos de JIM puntuaron en Zorrilla ante los dos ‘grandes’, consiguiendo vencer a los catalanes con un golazo de Fausti Rossi y rebañar un punto a última hora frente a los madrileños merced a un tanto de ‘El Zorro’ Osorio, quien acabaría siendo una de las mayores decepciones de la campaña.

Y eso que de estas hubo varias… desde Heinz Barmettler, el central ‘solomillo’, hasta Patrick Ebert, borrado del equipo en enero después de hacerse varias rutas en bici, pasando por el lateral colombiano Alcatraz, cuyo mayor logro fue el accidente de coche previo a su marcha, o por Bergdich, un lateral izquierdo que, a la postre, funcionó mejor como extremo derecho (y seguramente ni por esas).

El punto de inflexión fue precisamente aquel partido en el que Ebert se negó a jugar para forzar su salida, frente al Villarreal. Sin él, el Real Valladolid venció por la mínima al Villarreal con un gol de Jesús Rueda, y JIM, que tenía un pie fuera, salvó la cabeza. El relevo pensado en el banquillo no se produjo, las jornadas fueron pasando y la regularidad nunca llegó, acabando la temporada como lamentó el hoy técnico del Zaragoza: con el objetivo sin cumplir y con un nuevo descenso a Segunda, desde este verano, el penúltimo.

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