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La bronca de Paco Jémez en el Rayo Vallecano y la depresión de Raúl Martín Presa

Los jugadores del Rayo Vallecano se siguen negando, por segundo día consecutivo, a entrenarse en las instalaciones por la falta de un acuerdo con el presidente Raúl Martín Presa. El motivo de esta rebelión es que los jugadores consideran que una vez que han regresado los entrenamientos grupales cumplen con la jornada laboral para sacarlos del ERTE. Algo que no contemplan en el club, pero sí tienen el apoyo del entrenador Paco Jémez. “Han empezado a trabajar y el club mantiene el ERTE. No lo veo justo”, es la postura del técnico, en declaraciones a Radio MARCA, que le tienen enfrentado al presidente y el director deportivo, David Cobeño. En el entrenamiento de este martes se ha producido una fuerte discusión entre Paco Jémez y el propio Cobeño.

La situación es de máxima tensión en el Rayo Vallecano. Los jugadores se niegan a ir a los entrenamientos en la Ciudad Deportiva hasta que no se les saque del ERTE. Con el protocolo elaborado por la Liga consideran que sobrepasan las horas y debería darse por finalizado el ERTE. Además, la plantilla sigue mostrando su enfado con el club y el presidente por falta de comunicación. El sábado pasado estaba prevista una reunión entre los capitanes y Raúl Martín Presa y el máximo accionista no se presentó.

El motivo que alega Raúl Martín Presa para no querer hablar con los jugadores ni con el entrenador Paco Jémez es una depresión. El 12 de abril falleció su padre por coronavirus en un hospital y denuncia negligencia médica. Presa ha llegado a comentar que los sanitarios dejaron morir a su padre. Desde entonces está atravesando por un momento muy duro y se ha distanciado de la actividad del club. No coge el teléfono y no tiene comunicación con Paco Jémez y los jugadores. Algo que hace todavía más complicado resolver las diferencias y discrepancias por el ERTE, que sigue vigente en una plantilla que reclama la vuelta a la normalidad.

Los jugadores tienen de su lado a Paco Jémez. El entrenador, que sí está fuera del ERTE, ha pasado a la acción. Considera injusto que un club con un superávit de 20 millones de euros tenga que recurrir a un ERTE. Igual que no entiende que no se aceptara su petición y la de los futbolistas de compensar con su sueldo el dinero que dejaban de ingresar los empleados. La plantilla del Rayo tiene el apoyo del sindicato de futbolistas (AFE), pero desde el club se encargan en insistir que es un ERTE por reducción de jornada y no de suspensión de sueldo y señalan a Paco Jémez como el culpable de que los jugadores no acudan a la Ciudad Deportiva para cumplir con las horas de trabajo dentro del protocolo. La plantilla sigue entrenando en sus casas y salen a correr, por su cuenta, por la calle cuando el resto de equipos ya han iniciado los entrenamientos en grupos reducidos.

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