Economía

La Fed acelera la retirada de estímulos y prevé tres subidas de los tipos en 2022

Movimiento decisivo en el tablero de la política monetaria global. Tras dos días seguidos de reunión, la Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido incrementar el ritmo de reducción de su masivo programa de compra de deuda lanzado en marzo de 2020 para hacer frente al impacto del coronavirus. El ‘tapering’ se acelerará hasta los 30.000 millones de dólares al mes (vs. 15.000 M), terminando en marzo de 2022, unos meses antes de lo previsto dada la nueva coyuntura económica. La noticia se ha acogido con subidas en Wall Street: el S&P 500 ha llegado a subir un 1,6%, el Dow Jones un 1,1% y el Nasdaq algo más del 2%.

De hecho, ahora la Fed proyecta tres subidas de tipos el año que viene, pese a que en septiembre la mitad de sus miembros veía injustificado cualquier aumento de los precios del dinero antes de 2023. Aun así, según el comunicado remitido tras la reunión, la situación actual justifica dejar sin cambios, por el momento, los tipos de interés, que se encuentran en niveles entre el 0 y el 0,25%. “Dado que la inflación ha excedido el 2% durante algún tiempo, el Comité espera que sea apropiado mantener este rango objetivo hasta que las condiciones del mercado laboral hayan alcanzado niveles consistentes con las evaluaciones del Comité de empleo máximo”, se apunta.

En la rueda de prensa posterior a la reunión, Jerome Powell ha admitido que la inflación en EEUU es «generalizada» en todos los sectores y calcula que se mantendrá por encima del objetivo del 2% «hasta bien entrado 2022».

El banco central ha recordado que la evolución de la recuperación económica continúa dependiendo del coronavirus, aunque esperan que los avances en las campañas de vacunación continúen respaldando los avances en materia económica. Ante este contexto, la Fed ha ajustado las previsiones macroeconómicas para este año, subiendo las de la inflación al 5,3% y rebajando las de crecimiento al 5,5%. Para el que viene se muestran más positivos. Estiman una mayor moderación en la tasa de inflación, situándola en un 2,6%, un 0,4% menos que la calculada en septiembre; y la del crecimiento económico la suben dos décimas, hasta el 4%.

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Como telón de fondo, la inflación continúa presionando al alza. La tasa interanual en noviembre fue del 6,8%, la más alta en casi 40 años. No obstante, los datos de desempleo ya son los mejores desde que el covid golpeó al mercado laboral. La tasa fue del 4,2%, cuatro décimas menos que el mes anterior y, aunque las cifras de creación de empleo fueron menores a las esperadas, el país ya ha recuperado un 82% de los puestos destruidos con la crisis.

La Reserva Federal de EEUU inició la reducción de la compra de bonos del Tesoro tras su última reunión de noviembre. Momento en el que cambió de discurso y se distanció de la posición general de los banqueros centrales con respecto a la “transitoriedad” de la inflación. Sin embargo, el BCE se mantiene firme. Varios miembros del consejo han reiterado que no cambiarán los tipos en 2022 y, de acuerdo al equipo de analistas de A&G Banca Privada, “se espera que Lagarde insista en que, aunque los riesgos en materia de inflación han aumentado, todavía auguran que este repunte sea temporal”.

La decisión de la Fed de este miércoles era esperada entre los inversores, y podría aumentar la presión sobre la actuación del Banco Central Europeo, que se reúne este jueves. De este encuentro, el mercado estará especialmente pendiente de la actualización de las estimaciones macroeconómicas de los próximos años. “Se esperan repuntes IPC para 2021, 2022 y probablemente 2023 respecto a los datos publicados en septiembre, aunque tanto las proyecciones de 2023 como las nuevas del 2024 se situarían en niveles inferiores al 2%”, añaden desde A&G.

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