Economía

La Fed empieza a desmantelar los estímulos que lanzó para amortiguar el golpe del covid

La Reserva Federal de Estados Unidos va a empezar a reducir su programa de compras de bonos a un ritmo de 15.0000 millones de dólares por mes. Así comenzará la retirada de los estímulos iniciada el pasado año a raíz del impacto económico que el coronavirus trajo consigo. La Fed planea haberlo retirado definitivamente en junio de 2022.

La decisión llega en pleno repunte de la inflación, pero la Fed asegura que sigue creyendo que se trata de una subida temporal transitoria. Sin embargo, los desequilibrios de la oferta y la demanda relacionados con la pandemia y la reapertura de la economía han contribuido al aumento considerable de los precios en algunos sectores.

El banco central de EEUU ha estado comprando bonos del Tesoro de EEUU por 120.000 millones de dólares al mes desde marzo de 2020. Ahora empezará a reducir ese importe en 15.000 millones de dólares en noviembre, otros 15.000 millones en diciembre y se esperan reducciones similares en los meses siguientes. No obstante, el banco central señala su disposición a ajustar el ritmo de las compras en función de la evolución de las perspectivas económicas.

Juan Ramón Rallo

«El rumbo de la economía de EEUU continúa dependiendo de la evolución del virus«, señala el organismo en un comunicado emitido este miércoles. Además, esperan que el progreso en la vacunación de su población y el alivio de los problemas de (des)abastecimiento contribuyan a la recuperación de la actividad económica, del empleo y, también, a la reducción de la inflación.

El ritmo de la reducción allana el camino para un posible aumento de la tasa de interés en la segunda mitad de 2022. Tras las declaraciones de este miércoles, se prevé que los tipos se mantengan cercanos a cero hasta que la economía alcance su pleno empleo.

The Wall Street Journal

Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EEUU a diez años han bajado estas dos últimas semanas, mientras que los de los bonos a dos años han subido por los temores de los inversores a una política más agresiva de la Fed ante las presiones inflacionistas.

Aunque esperado, el movimiento de la Fed supone un paso trascendental en el viraje que se está produciendo en la política monetaria global a causa de las crecientes presiones inflacionarias y podría elevar la presión para que el BCE adopte un movimiento similar próximamente.

“Tras los recientes datos económicos mejores de lo esperado, la caída del desempleo y la inflación todavía alta y persistente (por encima del objetivo de la FED), no está claro por qué la Reserva Federal sigue utilizando medidas extraordinarias para respaldar la economía. Ahora aumentará la presión sobre Christine Lagarde para que justifique la visión «transitoria» de la inflación del BCE”, apunta al respecto Brian O’Reilly, responsable de Estrategia de Mercado de Mediolanum International Funds.

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