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La maravillosa historia de la Plaza Alta de Badajoz, una joya de la Edad Media

La ciudad de Badajoz posee multitud de edificaciones en su Conjunto Histórico-Artístico, que están declarados Bien de Interés Cultural debido a la gran riqueza histórica, artística y arquitectónica de muchos de ellos. Un gran ejemplo es la Plaza Alta de Badajoz.

Durante la Edad Media, esta plaza al aire libre fue el lugar donde se ubicaban el zoco y el mercado, junto a la puerta del Capitel. Además, en el entorno de la Plaza Alta se encontraba la judería de la ciudad, como explican en el documento informativo de la web de turismo de Badajoz.

Es probable que esta bella plaza cargada de historia se construyera sobre las antiguas casas de la ciudad islámica adosada a la muralla de la Alcazaba. En 1458, tuvo lugar la primera reforma con la que se levantaron los soportales de ladrillo y piedra.

A lo largo de la historia, esta plaza ha servido como centro de múltiples celebraciones, actos y eventos. De hecho, hay constancia de que aquí se realizaron autos sacramentales, carreras de caballos, representaciones teatrales o ejecuciones, entre otras cosas, como informan desde la web de monumentos de Badajoz.

Ya en el año 1699, el Obispo Marín de Rodezno financió la reforma de la Plaza Alta, promovida por el concejo, para la construcción en el lado sur de tres edificios porticados y decorados con esgrafiados de motivos geométricos.

Después, entre 1899 y 1970, se instaló un mercado de abastos cubierto, obra del arquitecto Tomás Brioso Mapellí, que posteriormente, en el año 1975, se trasladó al Campus Universitario, ya que esta plaza se ha convertido en uno de los epicentros de los eventos festivos que tienen lugar en la ciudad.

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