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La persona más anciana del mundo llevará la llama olímpica de Tokio 2021

Se llama Kane Tanaka, tiene 118 años y ha visto de todo en su vida. Pero esta afirmación no es solo una concesión literaria, sino que ser la persona más anciana del mundo le permite haber vivido cosas que, para los demás, son solo historia, como dos guerras mundiales o dos pandemias, además de haber sido capaz de vencer al cáncer en dos ocasiones.

Ahora, esta mujer japonesa volverá a hacer algo que la mayoría de los mortales solo vemos por televisión: será una de las portadoras de la llama de los Juegos de Tokio 2021. Kane Tanaka vive en Shime, una pequeña población de 45.000 habitantes en la prefectura de Fukuoka, y aprovechará el paso del fuego olímpico para hacer un relevo de 100 metros.

La anciana aún puede caminar, pero la mayoría de ese trayecto lo hará en una silla de ruedas empujada por su familia. Sin embargo, piensa andar por sus propios medios los últimos metros de su relevo para entregar de pie el testigo al siguiente relevista. Y, para ello, se calzará las zapatillas nuevas que sus nietos le regalaron en su último cumpleaños.

Romperá todos los récords

Hasta ahora, la persona de más edad que había llevado la llama olímpica era la brasileña Aida Gemanque, que tenía 106 años cuando hizo su relevo antes de los Juegos de Río de 2016. Ella había superado a Alexander Kaptarenko, un exjugador de tenis de mesa que hizo un relevo con la antorcha olímpica antes del comienzo de los Juegos de Invierno de Sochi en 2014 a la edad de 101 años.

Eiji Tanaka, nieto de la mujer más anciana del mundo y que ya cuenta con 60 años, reconoce a la CNN que “es genial que haya alcanzado esa edad y todavía pueda mantener un estilo de vida activo; queremos que otras personas vean eso y se sientan inspiradas, y que no piensen que la edad es una barrera”. ¿Su secreto? Mantener activa la curiosidad, jugar a las cartas y las matemáticas, que le hacen mantener su cerebro activo.

Su bisnieta le ha creado una cuenta de Twitter donde sube noticias de su día a día, comiendo, bebiendo o en cualquier celebración. Ahora, esta longeva mujer está deseando que llegue el momento de ponerse sus zapatillas nuevas para vivir otro momento histórico en su vida. Y con su salud y vitalidad, promete que no va a ser el último, ni mucho menos.

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