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La resurección de Sergio García: “Lo importante era seguir creyendo”

Hace año y medio, cuando la imagen de Sergio García dañando varios ‘greenes’ a estacazos en un torneo en Arabia Saudí recorrió el mundo, el jugador español fue recriminado públicamente por algunas de las mayores estrellas del golf, un deporte en el que las salidas de tono no están bien vistas. García, ese niño prodigio que en el cambio de siglo se había atrevido a desafiar a Tiger Woods, parecía haber estropeado su reputación definitivamente.

Paradojas vitales: desde que conquistó por fin su sueño de ganar un Masters de Augusta, en 2017, el campeón español había experimentado un bajón anímico. Se dijo que había perdido la pasión por el golf, un pecado irrecuperable para un talento puro con fama de entrenar menos que sus pares, condenado a una lenta e irremediable decadencia bajo la sombra imponente de Jon Rahm, el nuevo genio español, aspirante a ocupar un trono que ni Olazábal ni García han podido reclamar para sí pese a sus decenas de triunfos: el de Severiano Ballesteros.

El domingo por la noche, cuando Sergio llegó a la salida del último hoyo de la jornada, sólo se habían hecho cinco ‘birdies’ en el 18: la cifra más baja de todo el campo de Jackson (Misisipi). El español llegaba a ese hoyo empatado en 18 bajo par con el estadounidense Peter Malnati, que esperaba desde hace dos horas con su mujer y su hija a que los demás jugadores terminasen el torneo. La tensión era máxima: García no sólo se jugaba recuperar el prestigio perdido, sino un cheque de 1.200.000 dólares. El castellonense pegó un hierro 8 memorable, a 160 metros del hoyo, y dejó la bola a 79 centímetros de la bandera. Empezó a andar hacia el ‘green’ antes incluso de que la pelota tocara la hierba; había ido a buscar el trapo, como suele decirse, y le había salido bien: sabía ya que el torneo era suyo.

Sergio García. (Reuters)Sergio García. (Reuters)Sergio García. (Reuters)

Para un jugador tan irregular y tan acostumbrado a soportar el peso de la expectativa, que ha perdido torneos ‘grandes’ por ‘putts’ irrisorios, este triunfo en Sanderson supone un bálsamo celestial. En una época dominada absolutamente por Jon Rahm (en cuanto a españoles se refiere), García ha conseguido este domingo su victoria número 36 y batido un récord significativo: es el único jugador de la historia, junto con Harry Cooper, que ha sido capaz de ganar un torneo antes de los 20 años, en la veintena, en la treintena y ahora con 40 años.

“No me sentía mentalmente tan bien desde el Masters de 2017”, afirmó emocionado el español tras embocar el ‘putt’ de 79 centímetros. Ese tercer golpe del hoyo 18 no fue el único golpe estelar de la última jornada. Para el recuerdo queda también su madera cinco en el hoyo 14, desde unos 240 metros, que dibujó una curva perfecta (de izquierda a derecha) para terminar a un metro del hoyo y garantizar el ‘eagle’ que en ese momento le empataba con Malnati.

Templado su carácter, recobrada la ambición, García pateó durante todo el campeonato con los ojos cerrados (una táctica que ha tomado y dejado varias veces en estos últimos años) y mostró una envidiable serenidad. “Me siento orgulloso de ser capaz de no caerme cuando las cosas se complican”, reconoció después en la rueda de prensa. A sus cuarenta años, decidió agarrarse a la crisis del confinamiento y decidió esforzarse como quince años antes. “Estaba trabajando duro”, repitió, “pero las cosas no acababan de salir… Sin embargo, sentía que estaba cerca”.

García solo había logrado quedar entre los diez primeros una vez desde que se reanudó el circuito de la PGA, en junio, y había quedado fuera del corte en tres de sus cuatro torneos antes del Sanderson Farms Championship. “Lo importante era seguir creyendo”, afirmó al borde del llanto recordando a sus dos familiares fallecidos recientemente por coronavirus y a sus padres, separados por un océano (él reside en Austin, Texas). “Llevaba tres o cuatro meses que me encontraba cerca, pero las cosas no querían salir. Sabía que estaba ahí, con posibilidades, y tenía que encontrar esa teclita”, explicó. No había vuelto a ocupar apenas titulares por méritos deportivos desde aquel Masters de 2017. “Hasta me he encontrado ahora con mejores sensaciones golpeando a la bola que cuando gané el Masters, con más confianza. Posiblemente ha sido mi mejor semana en el aspecto mental desde entonces, de calmado. Me siento muy orgulloso de mí mismo”, concluyó.

“Es bonito verte que aún sigues ahí, que cuando se ponen las cosas mal, respondes. A mí no me gusta estar fuera de los 50 primeros del mundo o fuera de los 20 primeros del mundo. Pero han llegado muchos chicos jóvenes que juegan muy bien y el hecho de verte que puedes ganarles es muy reconfortante”, declaró al diario Marca. El golfista con más puntos en la historia de la Ryder Cup, ganador de torneos en los cinco continentes, es ya el noveno jugador de la historia en la lista de ganancias del circuito (51.726.497 dólares). En estas condiciones, victorioso y redimido un año y medio después de sus disculpas, García vuelve a ser un legítimo aspirante al Masters del próximo mes de noviembre. Lo importante, queda claro, es seguir creyendo.

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