Economía

La UE y China ultiman el gran acuerdo de inversiones que incomoda a Biden

La Unión Europea y China están a punto de consensuar un gran acuerdo de inversiones que esbozará las reglas de juego entre las relaciones comerciales de ambas potencias económicas. Y ello a pesar de los recelos que este pacto causa en el entorno del presidente electo de los Estados Unidos, Joe Biden, cuya toma de posesión se espera para el 20 de enero de 2020.

“La Comisión Europea nos ha informado de desarrollos positivos de acontecimientos en las negociaciones con China, incluidos los estándares laborales. En general, los embajadores han dado la bienvenida a los progresos de las negociaciones UE-China […] Al finalizar la reunión la presidencia del Consejo ha concluido que ninguna delegación ha mostrado señales de querer parar [el acuerdo] y que se había logrado el apoyo”, ha asegurado una fuente diplomática al diario Financial Times después de un encuentro entre los embajadores de los 27 Estados miembros de la UE.

En consecuencia, se espera que esta misma semana se selle el acuerdo político definitivo entre Bruselas y Beijing.

Nacho Alarcón

Estos avances han generado inquietud al otro lado del Atlántico. Jake Sullivan, asesor de Seguridad Nacional de Biden, escribió la semana pasada en la red social Twitter que “la Administración Biden-Harris agradecería consultas tempranas con nuestros socios europeos sobre nuestras preocupaciones comunes sobre las prácticas económicas de China”, enlazando una noticia sobre los avances hacia el acuerdo.

La UE y China se marcaron en una cumbre en abril de 2019 el objetivo de cerrar un acuerdo de inversiones antes de que finalizara el año 2020. Y ahora, contrarreloj, Bruselas y Pekín creen que el pacto está al alcance de la mano. Alemania ha impulsado con especial ímpetu los esfuerzos, con el objetivo de poner un broche de oro a su presidencia rotatoria del Consejo de la UE, aunque algunos Estados miembros se han mostrado más cautos, aconsejando no concluir ningún acuerdo por el hecho de cumplir con la fecha límite de finales de año.

Algunos Estados miembros, como Francia, siguen apostando por el discurso de una mayor autonomía estratégica respecto a Estados Unidos, y creen que este acuerdo se enmarca en esa estrategia. Otros países, como Alemania, que de hecho creen que hay que priorizar la reconstrucción de lazos con Washington antes de continuar en la búsqueda de la autonomía, apuestan por el pacto por interés económico y porque fue el compromiso alcanzado con el Gobierno chino.

Nacho Alarcón. Bruselas

El acuerdo de inversiones con China es considerado un punto fundamental para la agenda económica de la Unión Europea, que persigue que el gigante asiático dé un mayor acceso al mercado chino para las empresas europeas. Se trata de una pieza importante en el esfuerzo por volver a equilibrar las relaciones entre ambos bloques. En la actualidad, los Veintisiete tienen 25 acuerdos de inversión bilaterales, siendo la República de Irlanda la única que no tiene un pacto con Pekín. Pero estos acuerdos, que se centran en la protección de inversiones, no cubren la liberalización de los mercados o el acceso a los mismos, así como asuntos de sostenibilidad o las reglas para las empresas de propiedad estatal (EPA) y de transparencia en materia de subsidios.

Por su parte, China quiere reforzar su acceso al mercado europeo y la protección a las inversiones del gigante asiático en el Viejo Continente. Algunas voces se muestran preocupadas por la posibilidad de que este acuerdo acabe afectando a los mecanismos puestos en pie por la Unión Europea durante los últimos años para analizar y escrutar las inversiones de terceros Estados para impedir que, precisamente, potencias extranjeras como Pekín puedan llegar a adquirir partes de la economía europea que son críticas para la seguridad del bloque comunitario.

Carlos Barragán

Además, y es uno de los puntos más polémicos, la Unión Europea quiere que Pekín se adhiera a los convenios de la Organización Internacional del Trabajo, que entre otras cosas descartan el trabajo forzoso que el régimen comunista impone sobre los musulmanes uigures de la región de Xinjiang. Pero, para China, que ha hecho cesiones considerables durante los últimos tramos de negociación, este punto es una línea roja y si los Veintisiete quieren cerrar un pacto, probablemente se vean obligados a ceder.

Mostrar más

Deja una respuesta

Botón volver arriba