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Las cinco mejores playas de Alicante que merecen una escapada

Por encima de otras muchas cosas (que las hay), Alicante es destino playero. En sus más de 200 kilómetros de litoral, la Costa Blanca nos ofrece más de 170 playas y calas. Y de calidad.

Tiene 89 banderas azules (74 en playas y 15 en puertos deportivos) que acreditan la calidad de las aguas. Alicante es la provincia con más distinciones de este tipo en toda España.

Con arena fina, de cantos rodados, escondidas tras las dunas, al borde de pinadas, bajo abruptos acantilados, urbanas, recónditas, de aguas tranquilas o encrespadas por el viento. A todo ello se une además la calidad de los servicios que se prestan en el entorno, con una gran oferta de hostelería.

Pero no podemos pisar todas las playas de la Costa Blanca. Hay que elegir. Y puestos a ello, vayamos a las mejores… vale, tal vez las mejores, porque para gustos, los colores. Estas son nuestras cinco mejores playas de Alicante que merecen una escapada.

A los pies del Macizo del Puig Llorença, entre acantilados y formaciones geológicas, se encuentra esta recoleta cala de grava y aguas transparentes. El excepcional enclave y el color de sus aguas recrean le brindan un encanto único. Y tiene Bandera Azul. Junto a ella encontramos impresionantes formaciones geológicas como la Falla del Moraig y la Cova dels Arcs, bellísima cueva acuática que es la salida al mar de un río subterráneo.

Cala rústica de grava, bolos y roca situada entre el Cap Prim y el Cap Negre. Mide 900 metros y se puede acceder tanto en coche desde la carretera del Cabo de la Nao como a pie desde el Mirador de la Cruz del Portitxol. Frente a la cala, encontramos la Isla del Portitxol, de gran interés botánico y arqueológico.

Pequeña y silenciosa cala de gran belleza. Se encuentra situada entre montañas -lo que hace difícil su acceso- y a unos tres kilómetros del casco urbano en dirección a Benidorm. Es ideal para la práctica de la pesca y el buceo y apta para la práctica del nudismo.

Bajo la sierra de El Carabassí se extiende la playa de su nombre, de arena fina y dorada, formada por un sistema que combina dunas y pinares de gran valor geológico y medioambiental. Conocida también como Dunas del Carabassí, la riqueza de su fondo marino y su cercanía a los saladares y humedales de Balsares y el Clot de Galvany, propician su consideración de zona de protección ecológica. Con hamacas, chiringuito y baños, tiene una parte catalogada como playa libre, apta para la práctica del nudismo.

Es una cala rústica de grava de ocupación alta y su longitud es de unos 160 metros y una amplitud de 10 metros. Limita al norte con Punta y al sur con Punta del Castillo de la Granadella. La Cala de la Granadella ha sido votada dos años consecutivos como la mejor playa de España. Se encuentra rodeada de irregulares acantilados y claras aguas con la que practicar submarinismo y disfrutar de su fauna marina.

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