Economía

Las vacunas reactivan el optimismo económico pese a la recaída por los rebrotes

La recuperación de la economía europea se paró en seco a mediados de octubre. La segunda ola obligó a recuperar las restricciones a la movilidad y a la actividad, que están siendo especialmente severas en el centro de Europa. Inmediatamente provocaron un deterioro inesperado de la actividad –así lo confirman los datos publicados hasta la fecha correspondientes al último trimestre de 2020– que podría incluso dejar una recaída del PIB en muchos de estos países. Y las previsiones para el inicio del año no son mejores, ya que apuntan a un deterioro adicional como consecuencia de la tercera ola a lo largo del primer trimestre.

La tercera ola del virus ha coincidido con el inicio del proceso de vacunación, lo que ha contrarrestado el efecto de la recaída económica sobre la confianza de los agentes. Empresas y consumidores confían ahora en que la recuperación se asentará a partir del verano, lo que cambia por completo el horizonte económico. De un escenario de alta incertidumbre se ha pasado a otro más despejado. Aunque en el cortísimo plazo seguirá apretando la crisis, a medio plazo hay ya una certidumbre de recuperación.

Javier G. Jorrín

Como consecuencia del inicio del proceso de vacunación, los indicadores de confianza han repuntado en las últimas semanas. Así se desprende de las diversas encuestas de sentimiento publicadas desde mediados de diciembre y que recogen la opinión tanto de las empresas como de los inversores y los consumidores. A pesar de la recaída provocada por las restricciones, el optimismo se abre paso entre los agentes económicos. Si se confirma esta mejoría de las expectativas en los próximos meses, contribuirá de forma decisiva a minimizar la caída de la producción y la destrucción de empleo durante estas semanas tan difíciles. El motivo es que si las empresas confían en recuperar la demanda en los próximos meses, evitarán los despidos aunque eso suponga un esfuerzo financiero adicional.

Los datos de la encuesta PMI a gestores de compras de las empresas muestran cómo a finales de diciembre se produjo un repunte del sentimiento que fue especialmente intenso en España. Este indicador, que venía anticipando la recaída del PIB desde agosto, escaló con fuerza a finales de diciembre, con un salto especialmente intenso en el sector servicios, el más golpeado por la crisis y el que más depende del éxito de las vacunas.

!function(){“use strict”;window.addEventListener(“message”,(function(a){if(void 0!==a.data[“datawrapper-height”])for(var e in a.data[“datawrapper-height”]){var t=document.getElementById(“datawrapper-chart-“+e)||document.querySelector(“iframe[src*='”+e+”‘]”);t&&(t.style.height=a.data[“datawrapper-height”][e]+”px”)}}))}();

El PMI servicios cayó hasta 39,5 puntos en la encuesta de noviembre, el peor dato desde mayo y uno de los peores de toda la serie histórica si se eliminan los meses del confinamiento. La irrupción de las vacunas cambió esta tendencia negativa, generando un repunte hasta los 48 puntos. Este repunte se produjo, en gran medida, gracias a la mejora de las expectativas de las condiciones económicas a 12 meses vista.

Las empresas confían en que para estas fechas del próximo año la pandemia estará controlada

“Aunque el entorno empresarial sigue siendo desafiante, las expectativas de que la actividad aumente durante los próximos doce meses mejoraron –explica el informe de Markit–… Dicho optimismo fue debido en gran parte a las recientes noticias positivas sobre la evolución de las vacunas y las empresas confían en que para estas fechas del próximo año la pandemia estará bajo control”.

Una situación similar ocurre en el sector industrial, como muestran los datos de la encuesta PMI y también la encuesta de confianza que realiza mensualmente el Ministerio de Industria. Según estos datos, las expectativas de producción repuntaron en diciembre hasta 5,1 puntos (saldo de respuestas optimistas menos las pesimistas). Una subida que permitió romper la tendencia a la baja experimentada desde agosto en un contexto en el que todavía había una gran incertidumbre por los rebrotes y por las dudas sobre las vacunas. De esta forma, aunque la cartera de pedidos se mantiene en niveles muy bajos y aunque las empresas están acumulando ‘stock’ de producción, el inicio de la campaña de vacunación ha mejorado las previsiones del sector.

Carlos Sánchez

En cuanto a la situación de los consumidores, los datos de la encuesta de confianza de la Comisión Europea también muestran una clara mejoría desde finales de diciembre, aunque todavía sigue en niveles negativos. En concreto, las expectativas de los hogares sobre la evolución de la economía en los próximos 12 meses mejoraron en 12 puntos, situándose en el -23% (saldo de respuestas optimistas menos pesimistas). Aunque el dato sigue siendo negativo, es el mejor registrado desde el inicio del confinamiento. De hecho, se sitúa cerca de los niveles que se registraban al inicio de 2020, cuando los hogares pensaban que el crecimiento económico se desaceleraría.

!function(){“use strict”;window.addEventListener(“message”,(function(a){if(void 0!==a.data[“datawrapper-height”])for(var e in a.data[“datawrapper-height”]){var t=document.getElementById(“datawrapper-chart-“+e)||document.querySelector(“iframe[src*='”+e+”‘]”);t&&(t.style.height=a.data[“datawrapper-height”][e]+”px”)}}))}();

También han mejorado las previsiones de paro de los hogares, con una mejora de nada menos que de 20 puntos. Aunque todavía se mantiene el temor sobre un posible alza del desempleo en el próximo año, la confianza repunta en las últimas semanas gracias a la vacuna. Todos estos datos muestran cómo las expectativas se están asentando a pesar de la recaída de la actividad provocada por los rebrotes del virus. Y esta situación es muy positiva para la economía, ya que tanto el optimismo como el pesimismo juegan un papel clave en las decisiones de consumo e inversión de los agentes económicos.

Javier G. Jorrín

Esto significa, por ejemplo, que la caída del consumo en las últimas semanas no es consecuencia de una decisión de ahorro precautorio por parte de las familias, sino que las restricciones están imposibilitando sus compras habituales. Como consecuencia, es de esperar una reactivación rápida cuando se levanten las restricciones.

En el caso de las expectativas de las empresas, la mejora de la confianza frenará posibles despidos en el futuro. Aunque todavía estén por venir meses muy complicados, muchas empresas harán un esfuerzo para proteger su capacidad productiva y así aprovechar el repunte económico que esperan a partir del verano. Proteger la oferta y la demanda durante estos meses será clave para España, de ahí la necesidad de cuidar el tejido productivo y vigilar que no se produzcan problemas de liquidez o solvencia en las empresas.

Mostrar más

Deja una respuesta

Botón volver arriba