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Llega el Celta en época de tribulación en Zorrilla

Tiempos de tribulación en Zorrilla. El Real Valladolid se encuentra inmerso en pleno mercado, tras la mala imagen dada en Sevilla. Con lesionados de importancia. Sin saber si todos los jugadores que están estarán a partir del 6 de octubre. Con el Yom Kippur en pleno partido ‘confinando’ a Weissman. Es lo que hay. Lo sustancioso son los tres puntos en juego ante el Celta. Ha ido pasando la semana y casi no se ha hablado del partido, como si fuera un amistoso más de la pretemporada en el que no hay nada en juego. Los clubes andan todos un poco despistados, dando por bueno el inicio de la temporada a partir del cierre del mercado, y no se dan cuenta de que los puntos de septiembre valen lo mismo que los del resto de meses de la competición. Ganar al Celta se presenta capital para espantar dudas, ganar calma, coger oxígeno en la tabla y romper de golpe los pronósticos algo pesimistas que denoto en el entorno del Real Valladolid.

Lo dije y lo mantengo: es momento de actuar con energía, de tomar decisiones importantes para la configuración de la plantilla, sin que tiemble el pulso en las llegadas y las salidas y pensando no solo en el corto plazo de la entidad, sino también tratando de capitalizarla con jugadores de futuro que vengan para rendir ya. Pero hay que hacerlo todo desde la tranquilidad, sin cenizos que enrarezcan el ambiente por aquello del río revuelto. Ronaldo, Miguel Ángel Gómez y Sergio deben ir de la mano y entenderse, sin querer imponer únicamente su opinión y buscando lo mejor para la institución. Ese es el camino que ha funcionado muy bien hasta ahora y que no tiene porqué no volver a funcionar. Insisto, momento de decisiones importantes pero desde la calma y la tranquilidad.

Y llega el Celta de Aspas y de Nolito. Muy parecido al del año pasado, reforzado por la llegada de Renato Tapia, un peruano que puede convertirse en el líder celeste en el centro del campo y que tiene muy buena pinta. No va a ser un partido fácil para los de Sergio González, pero haciendo bien las cosas y con un poco de acierto se puede confiar en lograr la victoria. Sin Weissman, pero con Marcos André, que ya está recuperado. Y veremos si con Michel o con Kike en el equipo inicial. Lo dicho, es época de tribulación, pero no hay que rendirse. Todo pasará.

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