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Los castillos más impresionantes de Burgos: 6 viejas fortalezas y una que lo parece

La provincia de Burgos está salpicada de pueblos de cuento, ricos en patrimonio y parajes naturales que pintan el perfecto escenario para una escapada romántica. Dividida en seis comarcas, cada una de ellas ofrece recursos monumentales y turísticos que bien merecen una visita.

Esta provincia castellana tiene una larga lista de localidades con encanto, rincones singulares y paisajes de ensueño. Y castillos; también castillos. Estos son, seguramente, los 7 más impresionantes.

Ubicado en Medina de Pomar, fue construido en la segunda mitad del siglo XIV. En la actualidad el Alcázar de los Condestables de Castilla tiene la consideración de bien de interés cultural y es sede del Museo Histórico de las Merindades.

Su primera construcción, del siglo XI, siguió el diseño “barco” del castillo de Peñafiel. El aspecto más interesante es la perfección de sus proporciones, lo cual convierte a este castillo en una de las mejores construcciones históricas de la provincia. Ubicado sobre una colina de las proximidades de Peñaranda de Duero, destaca la torre del homenaje, de planta cuadrada, que cuenta con cuatro pisos de vigas de madera.

Es oficialmente el castillo de los duques de Frías, pero también le llaman de los Velasco. Se le considera uno de los castillos roqueros más espectaculares de Castilla: desde su privilegiada situación se controla el valle de Tobalina y el paso del río Ebro. El conjunto actual, bien conservado, está conformado una mezcla de construcciones de los siglos XII, XIII, XV y XVI. Se ubica sobre el peñasco de La Muela, en torno al cual se desarrolla el entramado de la ciudad de Frías.

Conocido como el castillo de “La Flor de Lis”, este edificio no fue levantado como una construcción defensiva, sino como un palacio de recreo, con formas exteriores de pequeña fortaleza. Del recinto exterior del castillo sólo quedan algunos restos al pie de las torres meridionales. Tras muchas vicisitudes históricas, en 1812 fue abandonado por completo. A una lamentable restauración en 1989 le siguió otra, en 2003, que ha respetado dentro de lo posible su verdadera naturaleza y aspecto.

También denominado Castillo del Cid, se ubica en Sotopalacios y es uno de los más grandes y mejor conservados de la provincia. Es una construcción de los siglos XIV al XV, de planta rectangular con torres cuadradas en sus esquinas. En su interior hay salas palaciegas alrededor de un patio de armas. También acabó abandonado. En siglo XX fue adquirido por César San José Seigland, quien lo fue reconstruyendo. Luego creó una fundación privada donde personas con minusvalía trabajaban en la confección de alfombras de nudo y tapices. Está a la venta desde 2018.

Este es el castillo de Burgos, la ciudad, la capital de la provincia. Del siglo IX y rehabilitado tras varios años de trabajos, se encuentra en la cumbre del cerro del Castillo, elevado 75 m sobre el nivel de la ciudad. El Museo del Castillo de Burgos acerca al visitante la historia de Burgos a través de esta fortaleza. Se puede contemplar su muralla, recorrer el patio de armas o las galerías subterráneas y tener una vista panorámica de la ciudad.

No, este no es un antiguo castillo. Situado en Cebolleros, este edificio parece un viejo castillo, pero no lo es. Su edificación comenzó en 1978, de la mano de Serafín Villarán, que utilizó como materia prima guijarros del río Nela. Vivía en Vizcaya, así que realizó la obra en fines de semana y vacaciones. Falleció en 1998 sin ver finalizada su obra. Ahora se encarga su familia. El castillo se puede visitar en julio, agosto y la primera quincena de septiembre y en Semana Santa.

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