Economía

Los ERTE no son suficiente: la pandemia lleva a la quiebra a 1 de cada 20 pymes

Solo es necesario pasear por una calle comercial para darse cuenta del daño que la crisis del covid-19 ha provocado a los pequeños empresarios. Ni los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) han sido suficiente para evitar la quiebra de muchos negocios, ya que un 5% de las pymes y autónomos españoles han tenido que cerrar definitivamente pese a haber aplicado este procedimiento. O lo que es lo mismo, 1 de cada 20 compañías ha bajado la persiana para siempre, según los datos de Ayuda T Pymes, una asesoría empresarial con más de 14.000 clientes en toda España.

En concreto, el 29% de las pymes españolas se han visto obligadas a realizar algún tipo de ERTE durante 2020, provocando que un 27% de sus trabajadores haya estado bajo el paraguas de esta reducción temporal de empleo. No obstante, el 85% de estos empleados se ha desafectado del ERTE durante algún momento del año, ya que entre ola y ola del covid se ha vislumbrado una cierta recuperación económica que permitía a las empresas retomar la actividad y rescatar a sus trabajadores.

Para el consejero delegado de Ayuda T Pymes, Alfredo Pérez, los ERTE “han sido y siguen siendo a día de hoy una herramienta muy útil para intentar que las empresas, debido a la poca o nula actividad, no tengan que echar el cierre”. Sin embargo, hay algunas compañías que no han podido evitar la quiebra, por lo que pide al Gobierno “establecer otro tipo de bonificaciones y cambios estructurales mucho más importantes que ayuden a generar empleo para poder mantenerlas a medio y largo plazo”.

E.P.

En opinión de Pérez, “a las empresas no hay que subvencionarlas, sino que se las ha de ayudar a generar empleo”. En este sentido, sugiere que “reducir los costes de la Seguridad Social sería una muy buena fórmula, al menos coyunturalmente, durante un periodo de tiempo”. Si se disminuyen estos costes a las empresas que generen o mantengan el empleo durante un tiempo determinado, se lograría que “el círculo volviese a girar obteniendo, todas las partes, beneficio de ello”, mantiene.

En cualquier caso, es imposible salvar a todo el tejido empresarial. Y más en una crisis con las dimensiones de la actual, que provocará una caída de dos dígitos en el PIB español de 2020, lo que supondrá, con diferencia, el mayor retroceso de la economía nacional desde la Guerra Civil. De hecho, el Banco de España sostiene que el 10% de las empresas está en riesgo de liquidación. “Son negocios que tienen resultados negativos a largo plazo y que deben dinero, en los que una reestructuración de su deuda o una quita tampoco sería una solución”, explicaba a principios de diciembre el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce.

Por el momento, tras el consenso alcanzado por la ministra de Trabajo y Economía Digital, Yolanda Díaz, con los agentes sociales, los ERTE relacionados con el covid estarán vigentes hasta el próximo 31 de enero. Es decir, de no producirse un nuevo acuerdo, queda un mes para que las empresas más afectadas por la pandemia puedan aplicar este procedimiento. ¿Y después qué? Las expectativas no son muy halagüeñas, ya que seis de cada diez empresas prevé no reincorporar a la totalidad de su plantilla, según un informe publicado por Grant Thornton a comienzos de octubre.

Desplome de la facturación

Respecto a la facturación, la recesión ahoga a la mayoría de las pymes españolas que todavía sobreviven. De acuerdo con los datos de Ayuda T Pymes, las más afectadas son las que tienen una facturación superior a los 150.000 euros anuales, ya que más de la mitad (57%) ha visto cómo sus ingresos han disminuido un 32% en relación con el año anterior (el estudio analiza la facturación entre el 30 de septiembre de 2019 y el 30 de septiembre de 2020). También es cierto que la situación es muy desigual, porque el 15% de estas empresas ha visto como sus ventas se duplicaban.

En cuanto a las pequeñas compañías que facturan entre 50.000 y 150.000 euros, el 75% ha reducido sus ingresos en un 13,6% de media. Aunque, sobre todo, preocupa la situación de un 10% de estas pymes, que se encuentran en una situación crítica al observar una caída de las ventas superior al 70%.

Javier G. Jorrín

Por su parte, las compañías con ingresos inferiores a los 50.000 euros respiran con más comodidad. El 45% de ellas ha mantenido el mismo volumen que el periodo anterior, mientras que otro 45% ha experimentado un aumento de su facturación que ronda el 250% de media. No obstante, el 10% restante se ha visto abocado a la quiebra.

Poniendo el foco en los autónomos, los que más ganan también son los que más están sufriendo la crisis del covid. El 64% de aquellos que facturan más de 50.000 euros ha disminuido sus ventas en un 74%. Además, la mitad de los que ingresan entre 20.000 y 50.000 euros han sufrido un mordisco en su facturación del 44%, mientras que aquellos con ingresos inferiores a los 20.000 euros tienen una situación económica más cómoda, ya que el 45% ha visto cómo sus ventas aumentaban un 43%.

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