Salud

Los hábitos que aumentan las posibilidades de sufrir un infarto

El infarto es la primera causa de muerte en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Alrededor de nueve millones de personas fallecieron en todo el mundo debido a esta enfermedad, lo que supone cerca del 10% de las muertes. Pero una buena noticia es que el 80% de estos infartos son evitables, según reconocen los Centros para el Control y Detección de Enfermedades norteamericanos.

¿Cómo podemos evitar estos accidentes cardiovasculares? Básicamente, la mejor forma es llevar un estilo de vida saludable, basado en una dieta adecuada y una rutina de ejercicio regular, y sobre todo, eliminar los malos vicios que podamos tener. Es sorprendente cómo ciertos hábitos pueden jugar un papel determinante. ¿Sabías que si bebes solo una lata de refresco al día (cargada de azúcar) puede aumentar el doble tu probabilidad de sufrir un infarto?

Un estudio reveló que pasar sentado más de 10 horas al día hace que haya un 18% más de probabilidad infarto

Otras conductas, como por ejemplo llevar una vida demasiado sedentaria, también influyen mucho a la hora de determinar si en el futuro lo acabarás padeciendo o no. Por ello, la revista ‘Best Life‘ ha reunido algunas de las actitudes que deberías evitar a toda costa para así minimizar la posiblilidad de sufrir una cardiopatía isquémica en los próximos años.

Demasiada sal

El hábito más claro de todos. Si tienes problemas cardiovasculares, lo mejor será reducir la cantidad de sal en tus comidas y cenas, ya que es el ingrediente que más favorece las enfermedades cardiovasculares así como otras patologías como la hipertensión. Según la ‘American Heart Association’, tu promedio de sal no debe exceder los 2.300 miligramos al día (unos 2,3 gramos). Y lo mejor será que limites su ingesta a los 1,5 gramos. Aunque hay platos que necesitan la sal para que sepan a algo (por ejemplo, las lentejas), la mayoría de las recetas clásicas son mejores al gusto un poco sosas que demasiado saladas.

Un mal desayuno

Si te encanta la bollería industrial, ya va siendo hora de que la retires de tu desayuno y optes por alternativas mucho más sanas, como viene a ser la fruta fresca. De igual modo, si recurres al pan para hacerte unas suculentas tostadas, que sea mejor integral. Tienes que darte cuenta de que no tienes por qué renunciar a un buen desayuno, tan solo cambiar alguno de sus elementos.

Beber alcohol

Es evidente que beber alcohol no puede ser en ninguna circunstancia bueno para el corazón. Pero no solo para el órgano cardíaco, también para el hígado, los riñones o el páncreas, el estómago o el esófago. Si quieres empezar a llevar una vida sana lo primero que deberás hacer será eliminar cualquier bebida alcohólica.

El Confidencial

Un estudio publicado la revista médica ‘Stroke‘ en 2015 descubrió que las personas que tomaban más de dos bebidas diarias tenían un 34% más de riesgo de tener un infarto comparadas aquellas que tan solo consumían una al día. En cualquier caso, lo más sano será reducirlo al máximo hasta que te deshagas de este hábito por completo, el cual produce tantos problemas en la salud.

No tomar suficiente vitamina C

Un estudio de la American Academy of Neurology de 2014 descubrió que el 59% de las personas que sufrieron un accidente cerebrovascular tenían déficit de vitamina C. Aunque todavía quedan muchas investigaciones que lo demuestren, Stéphane Vannier, del Hospital Universitario Pontchaillou de Rennes, Francia, dijo que este elemento podía ayudar a regular la presión arterial. Por ello, es necesario que apuestes por incluir en tu alimentación más frutas como los kiwis, las naranjas o las nectarinas.

Pasar demasiado tiempo sentado

Según un estudio de 2014 de la Harvard School of Public Heatlh, el cual hizo un seguimiento de doce mujeres posmenopáusicas, descubrió que aquellas que permanecían sentadas más de 10 horas al día tenían un 18% más de probabilidades de padecer un infarto que aquellas que solo lo estaban cinco horas o menos. Es evidente que el sedentarismo influye muchísimo a la hora de reducir la posibilidad de sufrir un accidente cardiovascular. Procura hacer ejercicio físico de manera regular; tu corazón y tus venas y arterias lo agradecerán.

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