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Los jóvenes rescatan al Barça de su mediocridad contra el Elche (3-2)

No hay ni un solo día tranquilo en el Camp Nou. Ni siquiera cuando el Barça pudo liquidar al Elche en apenas 19 minutos gracias a los goles del debutante Ferran Jutglà y Gavi y amagó con tener el primer partido plácido en la era Xavi Hernández. En un encuentro donde el conjunto azulgrana fue incapaz de equilibrar sus dudas defensivas con acierto en ataque, los pupilos del técnico catalán dinamitaron la victoria en dos minutos. El tiempo justo que tardaron Tete Morente y Pere Milla en sacar a relucir las carencias de un Marc-André ter Stegen en horas bajas e indignar al aficionado azulgrana. Es la consecuencia directa de no saber ni controlar los partidos ni tener el oficio suficiente como para vencer a un Elche con muchos problemas esta temporada. El gol de Nico González en el minuto 85 rescató los tres puntos para los locales en una segunda parte alocada.

El Elche rescata un punto del Camp Nou. (Reuters/Albert Gea)El Elche rescata un punto del Camp Nou. (Reuters/Albert Gea) El Elche rescata un punto del Camp Nou. (Reuters/Albert Gea)

Con la novedad del delantero del Barça B en la punta de lanza, Ferran Jutglà, junto a Abde y Ousmane Dembélé, el sector ofensivo culé se mostró engrasado en los primeros compases. Velocidad, verticalidad y decisión. A través de estos tres adjetivos que se la habían resistido al Barça en los últimos partidos llegaron los goles de Ferran Jutglà y Gavi. Uno podía pensar que el Barça inclinaría el partido y que, incluso, podría golear. Nada más lejos de la realidad.

Sin Ansu Fati ni Memphis Depay, el problema del Barça en el área rival está siendo un quebradero de cabeza para Xavi Hernández. Sin embargo, la aparición de Ferran Jutglà con la camiseta azulgrana mejoró al equipo catalán y le brindó una serie de virtudes que ni el propio ariete neerlandés ni el denostado Luuk de Jong le han aportado en este 2021: movimientos muy profundos, desmarques continuos, solidaridad en la presión, colmillo anotador y voracidad en el área. A la primera que tuvo, la mandó a guardar, pero su gol fue anulado por fuera de juego.

Con un Elche encerrado en su campo y esperando las ocasiones al contragolpe a través de Lucas Boyé y Lucas Pérez, el Barça presionaba con ahínco. Cuando la recuperaba con velocidad, la consigna de Xavi Hernández era clara: abrir el campo por las bandas y aprovechar el desborde de Abde y Dembélé. Los azulgranas abrirían la lata a balón parado para encarrillar el encuentro mediante un tanto de cabeza de Jutglà.

El delantero azulgrana celebra el 1-0. (Reuters/Albert Gea)El delantero azulgrana celebra el 1-0. (Reuters/Albert Gea) El delantero azulgrana celebra el 1-0. (Reuters/Albert Gea)

A partir de ahí, el Barça disparó sus posibilidades ofensivas espoleado por la confianza que le inyectó el gol. Mucho movimiento entre líneas y la segunda unidad de centrocampistas cargando el área. Acto seguido, Gavi recibiría un balón de espaldas, giraría como una peonza para dejar por el camino a Omar Mascarell y dejaría con el molde a Enzo Roco para poner el 2-0 en el electrónico. Con todo de cara, el Barça pudo encajar rápidamente el 2-1 en un despiste defensivo habitual en los de Xavi cuando Roco remató a bocajarro una falta en la frontal del área, pero el defensor chileno no atinó.

El Barça perdonó y lo pagó muy caro

El Barça concedía ocasiones en defensa, pero también se estiraba en ataque. Otra vez Jutglà para que Edgar Badía la sacase con una mano salvadora. Luego Abde con una incursión individual que se marchó fuera por poco y una nueva oportunidad de Gavi que el Elche abortó en el último instante. Se repetía la tónica habitual: perdonar al rival y luego, lamentarse. Al descanso, el técnico ilicitano, Francisco, agitó el equipo en busca de la reacción necesaria: entraron Tete Morente y Gumbau por Josan y Marcone.

Dembélé lo intentó, pero se volvió a quedar sin marcar. (Reuters/Albert Gea)Dembélé lo intentó, pero se volvió a quedar sin marcar. (Reuters/Albert Gea) Dembélé lo intentó, pero se volvió a quedar sin marcar. (Reuters/Albert Gea)

No tardaría en llegar tal respuesta. Tete Morente envió un centro rato al primero palo y Boyé, solo después del error en la marca de Lenglet, conectó un remate tibio a las manos de ter Stegen. Un minuto después, Jordi Alba cedió mal la pelota hacia su portero y Lucas Pérez, más listo que el resto, la cruzó en exceso. Los azulgranas tratarían de reducir el ritmo del partido entre las arrancadas de Dembélé y las llegadas del Elche, pero no lo podrían conseguir. Tampoco una sentencia que acarició Jutglà tras un gran pase filtrado de Gavi y que Edgar Badía despejó. Entre ‘uys’ y las expectativas que generaba cada acción de un desacertado Dembélé, el Barça se pegaría varios tiros seguidos en el pie.

En tan solo dos minutos, el Barça autodestruiría todo lo que había construido en la primera parte. El Elche salió jugando ante la pasividad de Dembélé, Boyé salvó la pelota sobre la línea lateral, cogería al Barça desprevenido para que un disparo cruzado de Tete Morente dejase a ter Stegen haciendo la estatua y recortando distancias. Fue el principio del fin, porque a la siguiente jugada, el recién entrado Pere Milla remataría un centro pasado al segundo palo y el Elche empataría el encuentro. Xavi retiró a Jutglà tras fallar una ocasión clara e introdujo a Nico González.

Eric García se lamenta durante el encuentro. (EFE/Andreu Dalmau)Eric García se lamenta durante el encuentro. (EFE/Andreu Dalmau) Eric García se lamenta durante el encuentro. (EFE/Andreu Dalmau)

El canterano cargó el área con decisión y furia. Palacios evitaría el 3-2 sobre la misma línea de fondo, pero no podría anular la segunda llegada del todoterreno culé cuando Gavi se escapó por línea de fondo en una jugada que escapó del fuera de juego por los pelos, la centró hacia atrás y Nico dibujó un remate durísimo para batir a Edgar Badía. Con sufrimiento y muchas dudas, el Barça sacaría un partido enloquecido por la falta de madurez y control propia y alarga las malas sensaciones a pesar de los buenos resultados en LaLiga. Frente al frágil rendimiento de ter Stegen, Dembélé y De Jong (entre otros), los jóvenes vuelven a tirar del carro.

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