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Los jugadores del Real Madrid se hartan por la falta de gol: “No podemos hacer milagros”

La tensión aumenta en el Real Madrid. Aparecen los reproches, se hacen análisis deportivos y extradeportivos para buscar los motivos del naufragio en Kiev y el porqué de esta alarmante falta de regularidad. Los jugadores no quieren sentirse los únicos culpables del mal funcionamiento del equipo y apuntan a la falta de un goleador. Son los más veteranos los que tienen muy claro que este equipo no puede hacer milagros porque no tiene un especialista en la definición, un rematador contrastado y bastante tienen con hacer sobreesfuerzos físicos que están resultando improductivos.

El plan de Zidane, desde que regresó al banquillo en su segunda etapa, era fortalecer la idea de equipo por encima de las individualidades. Conseguir que la estructura fuera más sólida y ser un bloque. Hasta aquí todos entendieron que había que dar un plus en defensa y el que no estuviera dispuesto a hacerlo quedaría al margen del espíritu colectivo pactado. El gran perjudicado fue Gareth Bale. El galés acabó siendo señalado por Zidane y sus propios compañeros por no estar a la altura de lo exigido, por faltarle compromiso y sacrificio. Fue apartado, por decisión técnica, en los últimos partidos de Liga y contra el Manchester City. Se lo habrían perdonado si hubiera tenido eficacia con el gol. Pero no sucedió y, entre que no remaba como el resto y que estaba ausente, se produjo su salida.

Ulises Sánchez-Flor

En la plantilla existe una sensación de impotencia, de tener cada vez más claro que, por muy bien que estén físicamente, trabajen los unos para los otros y busquen hacer consistente el bloque, lo que no va a cambiar a mejor es la contundencia ofensiva. Se puede mejorar en la concentración para no cometer errores y tener despistes como los de Varane y Mendy en el primer gol del Shakhtar o el del mal pase de Courtois a Joselu en el segundo gol del Alavés. Es importante la presión para robar el balón en campo contrario, juntar las líneas y hacer todo lo imprescindible para evitar que te hagan daño en las transiciones. Pero todo esto no sirve si no hay contundencia ofensiva.

No es un problema de fútbol

Esta es la principal queja entre los jugadores que más tiempo llevan en la plantilla. “Sin un goleador, no se pueden hacer milagros”, es la conclusión. No es un problema de fútbol. El equipo hizo el mejor primer tiempo de la temporada en San Siro, dominó al Inter de Milán con la posesión de la pelota, pero se fue al descanso con un gol de penalti gracias al atrevimiento de Nacho de irse al área rival. Ese dominio total se vio favorecido por la expulsión de Arturo Vidal. El planteamiento fue bueno, pero no dio para hacer más goles. Faltó más profundidad y eficacia. Entregados a Lucas Vázquez, de perfil destructivo, como el jugador que más amenazaba por la banda derecha.

Lo mismo sucedió en una buena primera parte contra el Shakhtar en el Olímpico de Kiev. Un Madrid dominante, con buena actitud, que buscó la presión cerca del área rival para robar y finalizar. Quiso ser, incluso, más directo en el juego que el día de Milán. Después de un largo dominio, el balance en la primera parte fue un disparo al poste de Marco Asensio y una buena combinación dentro del área de Odegaard con el balear, que acabó con un remate peligroso de este último. Eso es todo. Es para lo que dan los buenos ratos del Real Madrid más dominante. Los demás recursos que se buscan para llegar al gol son ineficaces y se abusa en exceso de centros al área que acaban en nada.

Ferland Mendy en el Olímpico de Kiev. (Efe)Ferland Mendy en el Olímpico de Kiev. (Efe)Ferland Mendy en el Olímpico de Kiev. (Efe)

Cuando se junta la falta de puntería con el cansancio que produce el desgaste de hacer una intensa presión en campo de rival, el resultado es el mismo de siempre. La estructura se parte, el equipo se hace largo, aparecen los espacios entre el centro del campo y los defensas, los despistes y todo desemboca en el desorden. Se cae el sistema defensivo del Madrid y, según los análisis de los jugadores, no es el principal problema ni el más grave. Lo achacan más a las dificultades que tienen con el gol.

Es cada vez más frecuente ver a Benzema dar instrucciones a sus compañeros sobre cómo tienen que ser los movimientos en ataque para generar situaciones de peligro y desequilibrio. Contra el Borussia Mönchengladbach le pillaron las cámaras pidiendo a Mendy que le mirara más porque Vinicius no tenía el día. En Kiev volvió a corregir a Mendy para encontrar el pase profundo, el que le pusiera en ventaja. Mendy estuvo impreciso. No tuvo una buena noche.

La queja de Modric

¿Esto significa que están señalados Jovic y Mariano? Sí, se ha demostrado que ni uno ni otro tienen el instinto del goleador que necesita el equipo en momentos críticos. El más perjudicado es Jovic, que sigue ausente y entre la larga adaptación, las lesiones y el coronavirus su aportación es insuficiente. Mariano transmite otra energía, más agresividad, pero no es suficiente. Zidane, al que se le acusa de estar lento en Kiev, hizo un triple cambio que confirmó los problemas de pegada cuando el equipo necesita gol. Sacó al mismo tiempo a Mariano, Vinicius e Isco y fue imposible cambiar la tendencia. Otra prueba de la falta de gol.

Luka Modric fue uno de los que no ocultó su malestar en Kiev por la ausencia de reacción en la segunda parte contra el Shakhtar. “Cuando el rival se pone por delante no estamos bien, perdemos la confianza y no jugamos como antes de que nos marquen. Hay que buscar soluciones”, expresó el croata con unas palabras que dentro del vestuario tienen una explicación más sencilla. La falta de gol ha provocado que el equipo no haya sido capaz esta temporada de remontar ante rivales que se han puesto por delante. Sucedió contra el Cádiz, los dos encuentros frente al Shakhtar, el Borussia Mönchengladbach y el Alavés.

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