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Madrid mantendrá restricciones tras el estado de alarma, pero no se limitará la movilidad

El consejero de Sanidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, anunció este viernes que la Comunidad solicitará el próximo lunes el avance a la fase 3 desde el 22 de junio, una jornada en la que ya habrá decaído el estado de alarma actual y, con él, la normativa que lleva asociada, entre la que figura la estructura de la desescalada por etapas y las restricciones a la movilidad de la población entre comunidades autónomas.

La decisión, por inesperada (esta semana se había renunciado al paso adelantado) y por la contradicción que a priori supone, causó una gran confusión. ¿Por qué pediría la Comunidad de Madrid entrar en la fase 3 de la desescalada cuando el Gobierno central ya daba esta por finalizada? ¿Significaría esto que la región no entraría en la denominada ‘nueva normalidad’ desde el 22 de junio y el resto de España sí lo haría?

Las preguntas tras el anuncio del consejero en la comisión de Sanidad de la Asamblea de Madrid fueron muchas y circularon a una velocidad vertiginosa. Solo el avance de la jornada, con la comparecencia del ministro de Sanidad, Salvador Illa, y del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón, se fueron despejando algunos interrogantes.

Parece que en el fondo de la decisión del Gobierno de la Puerta del Sol hay un ánimo de prudencia ante posibles rebrotes de la enfermedad después de lo vivido en los últimos tres meses en la Comunidad. Su intención de pedir el cambio de fase el próximo lunes se enmarca, por un lado, en un estricto cumplimiento del marco normativo actual (la semana que viene el estado de alarma sigue vigente) y es, a la vez, una forma de cubrirse ante un empeoramiento de la situación epidemiológica y el retraso de la ‘nueva normalidad’. En el hipotético caso de que esto sucediera, el Ejecutivo madrileño querría tener hechos los trámites de progreso a la fase 3 para no quedarse en el segundo estadio con las restricciones que este supone.

A esta prudencia hay que sumar, además, una preocupación que tiene nombre propio: aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez. La terminal madrileña es una de las principales entradas del turismo internacional a España y con la apertura de las fronteras a los viajes de placer y ocio podrían llegar casos importados. Esta es una preocupación que la Consejería de Sanidad madrileña ha trasladado al ministerio que dirige Salvador Illa.

Este viernes, el consejero de Sanidad madrileño señaló que se debe establecer un procedimiento para valorar el estado en el que llegan los viajeros a Barajas y ver “cuál es la actuación de Sanidad Exterior”. Para todo ello deben existir protocolos a nivel nacional. “Es importante estar preparados para esos casos que puedan llegar”, apuntó Enrique Ruiz Escudero durante su comparecencia en la comisión de Sanidad de la Asamblea este viernes.

El doctor Simón valoró este viernes positivamente la decisión de Madrid y consideró que la petición de cambio de fase supondrá, como hasta ahora, el análisis conjunto de Comunidad y ministerio de informes técnicos sobre la evolución de la desescalada, algo que será “beneficioso” para ambas administraciones. “El paso de fases ha sido un proceso muy interesante que nos ha enseñado mucho a todos”, valoró el director del CCAES.

La última fase de la desescalada, en la que se contempla la cogobernanza de Gobierno central y comunidades autónomas, existen algunas limitaciones, como un número máximo de personas en reuniones sociales (20 personas como mucho) o aforos limitados en establecimientos públicos (50% de ocupación en bares, por ejemplo, y 75% en terrazas). Está por ver si la Comunidad de Madrid decide aplicarlas desde el próximo 22 de junio. En cualquier caso, y según aclaró este viernes Salvador Illa, las restricciones también podrán darse en la llamada ‘nueva normalidad’, aunque no podrán ser generalizadas.

Podrá haber restricciones mucho más quirúrgicas, de personas concretas, unidades familiares, de unidades sociales mucho más restringidas, y siempre con autorización judicial”, ha explicado el ministro Illa, recordando algunas de las que se tomaron antes de la declaración del estado de alarma por brotes de coronavirus, por ejemplo en la localidad canaria de Adeje o en la riojana de Haro. Serían dictadas por las administraciones autonómicas, ya que en esta fase las comunidades van recuperando las competencias que había asumido el Estado con la declaración del estado de alarma.

En cualquier caso, la movilidad de los ciudadanos no sería uno de los derechos limitados, de acuerdo con el ministro de Sanidad, que aseveró que los viajes entre comunidades estarán permitidos a partir del domingo 21 de junio. Los ciudadanos podrán circular con libertad desde ese día por todo el territorio español por primera vez en más de tres meses y medio, independientemente de que para entonces pueda haber zonas que no hayan culminado todas las fases del plan de desescalada, como será el caso de la Comunidad de Madrid, y también del área metropolitana de Barcelona y de varis provincias castellanoleonesas.

El consejero madrileño de Sanidad también informó este viernes de los buenos indicadores epidemiológicos que tiene hoy la Comunidad, tras una mejoría continuada de varias semanas. El número de pacientes hospitalizados ha bajado más del 97,5% y se sitúa por debajo de los cuatrocientos (369). El número de pacientes en UCI ha disminuido un 90,6%, por debajo de los 150 ingresados (122). En cuanto a los fallecidos, han descendido un 99,4%, aunque el consejero ha destacado que sigue habiendo, tres el pasado miércoles.

También volvió a insistir Ruiz Escudero en que ningún madrileño se quedó sin atención sanitaria durante las peores semanas de la pandemia, una cuestión que tiene máxima importancia política hoy en la Comunidad de Madrid. Según detalló el consejero, por cada dos menores de 65 años, se ha ingresado en los hospitales de Madrid a tres pacientes mayores de esa edad. También apuntó que la edad media de los hospitalizados en Madrid roza los 70 años, habiéndose ingresado incluso a una paciente de 105 años.

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