Deportes

Marco Asensio no termina de arrancar: aporta poco en ataque y se ha estancado

La historia de Marco Asensio es la de aquel jugador que pudo haber sido y que no fue. De un atacante con las condiciones necesarias para asomarse al grupo de llamados a reinar Europa y que se ha quedado muy lejos del trono. De un teórico ‘The Next Big Thing’ cuyo fantasmagórico presente no se ajusta a las expectativas desorbitantes que desató su pasado, cuando cada debut en una competición con el Real Madrid iba acompañado de un gol bajo el brazo. El balear tenía la puntualidad goleadora y la determinación de quienes moldean cruces de Copa de Europa y acaparan portadas en las grandes noches, finales de Champions incluidas, pero el proceso se ha frenado en seco.

Marco Asensio celebra su gol ante el Liverpool. (EFE)Marco Asensio celebra su gol ante el Liverpool. (EFE)Marco Asensio celebra su gol ante el Liverpool. (EFE)

Al ahondar en las causas del desvanecimiento deportivo es relativamente sencillo amparar su estado actual en la grave lesión de ligamento cruzado que sufrió en julio de 2019 y que le apartó de los terrenos de juego durante 41 partidos repartidos entre 241 días. Si bien es un factor clave a considerar en el análisis, así como la falta de confianza derivada de la misma, el problema viene de antes y nos ofrece una perspectiva de por dónde van los tiros. El desierto goleador que dejó tras de sí la salida de Cristiano Ronaldo a la Juventus de Turín en 2018 abrió un boquete en la jerarquía ofensiva del Real Madrid, pero Asensio no ganó ascendencia.

La responsabilidad

Isco sería el eje sobre el que giraría el proyecto de Julen Lopetegui y Gareth Bale y Karim Benzema quienes liderarían la contribución goleadora. Por último, Marco Asensio tendría la oportunidad de instalarse como titular fijo en el ataque más prestigioso del mundo y sumar dinamita a un club que debería repartir la responsabilidad anotadora. Esa campaña, el Madrid se tuvo que conformar con una tercera posición en LaLiga (a 19 puntos del líder, el Barça), fue apeado por el Ajax de Amsterdam en octavos de final de la Champions y cayó en semifinales de Copa con un 4-1 (global) ante el conjunto azulgrana. Un desastre. De los citados, tan solo un futbolista, Benzema, ha respondido hasta el día de hoy a la movilización en el escalafón del árbol blanco.

Albert Ortega

Asensio, que hasta entonces había vivido a la sombra de los grandes colosos, fue de los primeros en sacudirse el cometido cuando la temporada se abonó al drama. «Tampoco lo veo como una crisis, al final yo tampoco tengo que ser el que tiene que tirar del carro en el club. Hay jugadores que llevan muchos más años que yo, mucho más experimentados, que tienen un estatus mayor al mío y son los que tienen que tirar del carro«, declaró en una entrevista a Vamos en la concentración de la Selección Española en noviembre de 2018. ¿Se imaginan a Kylian Mbappé o Erling Haaland con una afirmación de tal estilo? Pues Asensio solo regurgitó lo que sentía en su interior. Esa empresa le quedaba enorme desde el momento en que proyectó que no tenía una mentalidad digna de los elegidos de este deporte.

Irregularidad e inoperancia ofensiva

Una de las grandes constantes en la carrera de Asensio en el conjunto de Concha Espina ha sido la intermitencia. Partidos en los que exhibe un golpeo privilegiado que le permite volar por los aires el marcador, pero que saca a relucir en muy pocas ocasiones. Desmarques de ruptura con espacio por delante y que dan profundidad a su equipo con inoperancia ofensiva. Alguna jugada individual de atrevimiento con encuentros en los que se marcha con cero regates intentados y cero disparos a puerta realizados. Muchas de arena y pocas de cal para jugar en un equipo donde el gol es exclusiva de Karim Benzema.

El guardameta del Alcoyano, José Juan, atrapa un remate del balear. (EFE)El guardameta del Alcoyano, José Juan, atrapa un remate del balear. (EFE)El guardameta del Alcoyano, José Juan, atrapa un remate del balear. (EFE)

«Lo que tenéis que hacer es dejarle jugar, sabemos la calidad que tiene. Poco a poco, ha tenido una lesión, y podremos ver al mejor Marco Asensio», contestó un contundente Zidane en la previa del partido de Champions ante el Shakhtar en noviembre. El francés le ha protegido y mimado. Sin embargo, cinco meses después, Asensio sigue en el mismo punto de partida. El balear acumula cinco partidos sin participar de manera directa (gol o asistencia) en un tanto del Real Madrid tras sumar cuatro partidos consecutivos marcando (Atalanta, Celta de Vigo, Eibar y Liverpool). Si miramos el global de la temporada y añadimos los dos partidos con la selección española, Marco ha protagonizado seis goles y dos asistencias entre todas las competiciones; lo que nos da una acción de gol cada 310.8 minutos. Una ratio insostenible para un atacante del Real Madrid.

El choque más reciente, ante el Betis, podría representar un microcosmos de su fútbol. El equipo necesitaba el desborde que tan solo aporta Vinícius Júnior y la inspiración y los goles que únicamente brotan de Karim Benzema. Sin el acierto de ellos, Asensio no fue capaz de dar un paso al frente. Más bien dio decenas de pases hacia atrás.

Mapa de pases de Marco Asensio ante el Betis. (Opta)Mapa de pases de Marco Asensio ante el Betis. (Opta)Mapa de pases de Marco Asensio ante el Betis. (Opta)

El conjunto de Manuel Pellegrini supo negarle los espacios al Real Madrid durante gran parte del duelo en una actuación defensiva coral muy sólida. El cuadro capitalino, lejos de encontrar espacios para correr (situaciones donde Asensio se encuentra más cómodo), tuvo que generar ventajas en juego estático. A pesar de disparar tres veces, el extremo blanco solo intentó un regate en 77 minutos. Al final, salió sustituido y pasó sin pena ni gloria por otro encuentro sin poder darle a su equipo la cuota de desequilibrio y de colmillo goleador que necesitaba para decantar el partido.

No se sale del molde cumplidor

Asensio juega como quien materializa trámites burocráticos: con apatía y resignación. En el balear se intuye falta de confianza, pero también de personalidad. Más cuando el adiós de Gareth Bale le liberó su zona fetiche: el ala derecha. Claro que importa si juega por izquierda (a pie natural) y queda limitado a centrar o si juega en derecha donde encuentra más facilidades para ir por dentro, buscar el palo largo y cargar el área, pero el problema va más allá de la pizarra. El ’11’ blanco parece conformarse con cumplir, aunque eso signifique pasar de puntillas por el partido y amontonar jugadas intrascendentes.

Asensio persigue a Thiago Alcántara en el cruce de cuartos de final disputado en Anfield. (Reuters)Asensio persigue a Thiago Alcántara en el cruce de cuartos de final disputado en Anfield. (Reuters)Asensio persigue a Thiago Alcántara en el cruce de cuartos de final disputado en Anfield. (Reuters)

Cuesta verle desafiar contrarios y encarar defensas. Coger el balón y ser el actor principal. Jugársela y ser agresivo con y sin pelota. Es como si fuese un atacante con mente de centrocampista que padece aversión a la pérdida y prefiere concatenar pases sencillos (siempre hacia atrás) antes que desequilibrar a su equipo aunque esa acción aporte más beneficios que perjuicios a los de Zinédine Zidane. Alguien que, en lugar de mirar hacia adelante, opta por asegurar el envío hacia campo propio. En definitiva, ni elimina a rivales ni verticaliza el juego aunque el partido lo reclame a gritos.

Esto no sería un problema grave si lo compensara a través del gol o la velocidad a campo abierto, pero tampoco compensa desde ese punto de vista. De hecho y según el portal de datos Whoscored, esta es su segunda temporada liguera con menos disparos a portería (1) y regates (0.9) por encuentro desde que llegase al Real Madrid; la primera fue la pasada, con 0.9 tiros y 0.6 regates.

Con 25 años, Marco Asensio expone los mismos problemas futbolísticos y las mismas virtudes que cuando tenía 22/23 años. Sin una evolución tangible ni en su juego ni en su personalidad. Con el cartel de ‘eterna promesa’ y ‘estrella en ciernes’. Más tendente a frenar acciones que a acelerarlas. Más satisfecho con no perder el balón que con marcar la diferencia en el último tercio. Atascado en un lapso de tiempo que le impide crecer y alcanzar unas cotas que había prometido en una primera temporada gloriosa.

Mostrar más

Deja una respuesta

Botón volver arriba