Más déficit que crecimiento: Bruselas avisa al Gobierno de que la deuda sigue subiendo

La Comisión Europea era la última institución internacional que quedaba por dar el gran recorte a las previsiones de crecimiento de España (a nivel nacional, todavía falta la actualización del Banco de España). Lo hizo el jueves: redujo en nada menos que 1,6 puntos su estimación previa como consecuencia de los pobres datos de la recuperación obtenidos en el segundo y tercer trimestre.

Esta salida de la crisis decepcionante (respecto a las previsiones que manejaban todos los organismos) ha provocado que el inicio del ajuste de las cuentas públicas, que el Gobierno prometió que sería este año, vuelva a retrasarse. La Comisión Europea lo ha puesto negro sobre blanco en sus previsiones: la ratio de deuda pública de España seguirá creciendo en 2021 y ya se instalará claramente por encima del 120% del PIB.

Nacho Alarcón. Bruselas

El motivo es que el crecimiento para el conjunto del año previsto ahora es inferior al déficit público. Esto implica que el pasivo de las administraciones públicas crecerá más que el PIB y, por lo tanto, la deuda volverá a crecer. A estas alturas del año, ya hay poco margen para mejorar estas cifras y, por lo tanto, parece que la promesa de los ministerios de Hacienda y de Economía sobre el inicio del desapalancamiento será incumplida. Solo una revisión de la contabilidad nacional podría cambiar el escenario actual y devolverlo a la senda de la que todavía no se ha movido el Gobierno.

Según los cálculos de la Comisión Europea, la deuda pública de España aumentará en seis décimas del PIB, unos 10.000 millones de euros. Al final del año, se situará en el 120,6% del PIB, lo que supone un punto completo superior al estimado inicialmente. No se trata de un aumento alarmante, pero sí que mantiene la ratio de endeudamiento de España en niveles muy elevados y pospone el inicio del desapalancamiento.

El principal motivo de esta revisión de la deuda es la debilidad de la recuperación económica. España será el único país de la Unión Europea que dentro de un año todavía no habrá recuperado el nivel de PIB trimestral previo a la pandemia. Eso significa que tardará un año más de lo que adelantó Calviño, y será un año y medio después de que lo consiga el conjunto del euro (descontando España), que lo hizo el pasado verano.

Javier Jorrín

Esta revisión a la baja en las previsiones de crecimiento implica que España crecerá un 4,6% este año, esto es, dos puntos por debajo de la previsión oficial del Gobierno. No solo eso, la Comisión Europea también ha rebajado la previsión de crecimiento para el próximo año. Esto significa que no es que se retrase la recuperación, sencillamente será más lenta. Con lo que ello conlleva de riesgos para el tejido productivo.

Con un crecimiento del PIB del 4,6% y una inflación (deflactor del PIB) del 1,5%, el crecimiento nominal del PIB se quedará en el entorno del 6%. Esto es, será incluso inferior al PIB real previsto por el Gobierno, y eso a pesar del fuerte repunte de la inflación de los últimos meses.

Este crecimiento del 6% no permitirá cubrir el déficit público, que la Comisión Europea estima que se irá hasta el 8,1% del PIB. En su última previsión, la de primavera, calculaba que el déficit bajaría algo más, hasta el 7,6%, desde el 11% del cierre de 2020. En cualquier caso, la previsión de déficit del Gobierno es peor que la de la Comisión Europea, ya que anticipa un déficit del 8,4% del PIB, la cifra más pesimista de todos los organismos nacionales e internacionales. Sin embargo, para 2022 las previsiones de la Comisión Europea ya se ajustan a las del Gobierno, de hecho, son un poco más pesimistas: anticipan un déficit del 5,2% frente al 5% que anticipa Hacienda.

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