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Messi jugó la final infiltrado: “Si los argentinos supieran cómo estaba, lo querrían todavía más”

Hoy importa poco su lesión en los isquiotibiales y hasta su famosa renovación con el FC Barcelona: la victoria en Maracaná de este domingo entrega a Leo Messi y a su país, tras lustros de convivencia difícil, la resaca más dulce de su larga carrera. Dieciséis años después de su debut, tras perder cinco finales, el destino otorgó al mejor futbolista del mundo en la última década la conquista de su primer título en el templo del fútbol brasileño (su máximo rival) y ante su sucesor en la cima del balompié planetario: Neymar Jr, su amigo, quizá el mejor jugador del encuentro junto a Di María (autor del gol).

La Copa América de la pandemia estuvo a punto de no celebrarse y arrancó entre fortísimas críticas a las autoridades brasileñas y de la CONMEBOL, pero tiene ya un hueco en la historia del deporte latinoamericano. Concluye una sequía de 28 años sin títulos para la Albiceleste el primer trofeo para Messi después de siete finales perdidas este siglo y 84 años sin ganarle a Brasil una final.

La hinchada argentina salió a la calle en todo el país tras un triunfo con el que no contaban, acostumbrados ya a derrotas dolorosas y a la presunta diferencia de liderazgo entre Maradona y Messi, la eterna comparación que ameniza miles de asados cada domingo en un país muy afectado por el coronavirus este invierno (que ha llevado incluso a restricciones aéreas para contener a la variante Delta).

Messi celebra el triunfo ante Brasil. (EFE)Messi celebra el triunfo ante Brasil. (EFE) Messi celebra el triunfo ante Brasil. (EFE)

“Así se formó la Cepa Obelisco”, decían de madrugada los nuevos memes, en referencia al monumento que sirve de lugar de celebración futbolística en Buenos Aires. Más de 20.000 personas desafiaron las medidas de distanciamiento social en la intersección de las avenidas 9 de Julio y Corrientes, eufóricos por la superación de la ‘mufa’ (término local para ‘gafe’) de su capitán. La policía hubo de cortar la circulación en esa céntrica zona porteña. En testimonios recogidos por la Agencia Efe, Sergio, de 45 años, decía que “este es el mejor regalo para Diego [Maradona]” y Vanessa, de 23 años, afirmaba: “Es mi primera alegría con la Selección y espero que vengan muchas más. De la mano de Leo, ¿como no ilusionarse con la tercera Copa del Mundo en Catar?”

También en Rosario, Córdoba y Mendoza salieron los aficionados a la calle, dedicando cánticos a Messi y a Brasil, el odioso y derrotado rival por la supremacía del fútbol continental e incluso mundial (aunque es curiosamente Uruguay quien más Copas América ha ganado).

¿’Annus horribilis’?

El presunto ‘annus horribilis’ de Messi tras el famoso burofax de hace 11 meses termina de una forma inesperada y bastante auspiciosa: sin contrato todavía con ningún equipo, pero con las conversaciones muy avanzadas con el Barcelona y superada su eterna sensación de frustración nacional en un país cuya obsesión balompédica conduce en no pocas ocasiones al extremismo.

El seleccionador argentino, Lionel Scaloni, reveló tras proclamarse campeón que su capitán había jugado infiltrado por “un problema en el isquiotibial”. “Lo de Leo, nada va a cambiar haber ganado, él sigue siendo y seguirá siendo el mejor futbolista de la historia”, sentenció el técnico en la rueda de prensa del mítico Maracaná, en Río de Janeiro: “Si todos los argentinos supieran la manera que él jugó esta Copa América, lo querrían todavía más, no tengo ningún tipo de dudas”, señaló posteriormente en declaraciones a ESPN. “Y yo”, continuó, “como entrenador, en ningún momento puedo prescindir de un jugador de estas características, no hay ninguna posibilidad, incluso jugando en inferioridad de condiciones como ha jugado este partido y el anterior. Tenemos que admirarle porque en algún momento de su carrera ya no estará jugando al fútbol en activo y ahí nos vamos a arrepentir“.

Messi y Neymar de Brasil, tras la final. (EFE)Messi y Neymar de Brasil, tras la final. (EFE) Messi y Neymar de Brasil, tras la final. (EFE)

“Dios estuvo guardando este momento”

Messi fue el último futbolista argentino en brindar declaraciones. “Es una locura”, dijo, “es inexplicable la felicidad que siento. Me ha tocado irme triste, pero sabía que en algún momento se iba a dar”. El capitán recordó cómo fue el proceso de esta Copa América atípica, encerrados en una burbuja sanitaria, con protocolos exigentes: “Fueron muchos días encerrados, pero el objetivo estaba claro y pudimos ser campeones. La felicidad es inmensa. Muchísimas veces soñé con esto“, explicó Leo. Lo primero que le vino a la mente, dijo, fue “mi familia cuando terminó el partido. Muchas veces nos tocó sufrir, irnos de vacaciones y pasar los primeros días tristes. Esta vez es diferente. Todavía no somos conscientes de que fuimos campeones, de lo que logramos. Pero creo que va a ser un partido que va a quedar para la historia, no solo por haber sido campeones de América sino porque además le ganamos a Brasil en su país. Siento que Dios estuvo guardando este momento para mí”.

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