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Militao resuelve un problema central en el Real Madrid y hace olvidar a Sergio Ramos

La vida de Éder Militao ha dado un giro de 180 grados en el último mes. El central brasileño ha pasado de poblar el banquillo de Valdebebas a convertirse en el capataz de la defensa del Real Madrid en tiempo récord justo cuando la temporada ha entrado en el momento más decisivo. Un cambio radical e inesperado que le ha hecho ganarse la comparación con Pepe por méritos propios. Militao no solo no desentona después de haber atravesado el curso -casi- en blanco, sino que se ha adueñado del eje de la zaga a causa de la ausencia de Sergio Ramos. Lo que en principio apuntaba a drama por la ascendencia del camero en el cuadro capitalino se ha convertido ahora en un problema secundario. El brasileño ha demostrado talento y personalidad en el instante clave y amenaza con no salir del XI blanco. Le pese a quien le pese.

Militao celebra su gol con Nacho Fernández. (Reuters)Militao celebra su gol con Nacho Fernández. (Reuters)Militao celebra su gol con Nacho Fernández. (Reuters)

Ante Osasuna, además, decidió vestirse de héroe ofensivo y calcar la amenaza en área rival que suele significar la presencia del capitán blanco en cada acción a balón parado. Fuese un saque de esquina o fuese una falta, la cabeza de Éder Militao aparecía entre un enjambre de camisetas rojillas para rematar contundentemente hasta abrir la lata. El Madrid ha ganado un central de galones, pero también un factor en acciones de estrategia que contribuye a desencallar partidos espesos. Una noticia positiva para un equipo que acostumbra a bombardear el área a base de centros laterales si el gol se resiste en llegar.

Sin embargo, el valor real del zaguero sudamericano se concentra en todo lo que ejecuta cuando el balón no está en su poder, aunque cabe subrayar que su desplazamiento en largo está creciendo (ayer hizo 10/11 envíos) y ha mejorado en la salida de balón. Esto, que a priori puede situarse más cerca de la crítica que del halago, cambia por completo si se vincula con su juego. Como Federico Valverde en el centro del campo o Ferland Mendy en el ala izquierda, Militao es un corrector de primer orden. O dicho de otro modo: si algún compañero comete un error que obligue a su equipo a corregir la pérdida en zonas sensibles, Éder emergerá para desactivar la ocasión. Su poderoso físico le permite hacer de sus 1,86 metros de altura una red de seguridad a la hora de correr hacia atrás y solucionar la papeleta. Es veloz, atento y muy difícil de superar a campo abierto, por lo que el Real Madrid puede plantear la línea defensiva tan arriba como desee Zinédine Zidane.

El central blanco intercepta una pelota al espacio. (Reuters)El central blanco intercepta una pelota al espacio. (Reuters)El central blanco intercepta una pelota al espacio. (Reuters)

Otro aspecto a destacar es su contundencia. Militao no hace prisioneros, aunque no regala el balón cuando se siente presionado. La posible fragilidad que puede exhibir Raphaël Varane en momentos determinados contrasta con su firmeza en el área. El brasileño es un bastión que se impone en la mayoría de duelos individuales, ya sean por arriba o no (algo que condiciona la salida en largo rival). Es agresivo, se anticipa y desarbola las intenciones del adversario antes incluso de que este sepa qué quiere hacer con el cuero. Si uno repasa las acciones del zaguero sudamericano hace un año verá que la impulsividad sobrepasaba sus fundamentos defensivos. Se le vía ansioso e incluso torpón, pero esto ya es pasado pisado.

Una personalidad de hierro

“Me alegro por él. Ha tenido paciencia. Cuando no jugaba estaba tranquilo, trabajaba y esperaba su oportunidad. Y lo está haciendo muy bien, ha marcado un gol y ha tenido dos o tres en la primera parte”, afirmaba Zidane en relación al central al finalizar el encuentro ante el club navarro. Militao se ha abierto paso a machetazos entre la vieja guardia que rige los códigos blancos, aprovechando su momento y haciendo de la grave crisis de lesiones que padece el club una oportunidad de girar la tortilla. Ahora, acumula nueve encuentros consecutivos jugando los 90 minutos. Partidos que comprenden El Clásico, la eliminatoria contra el Liverpool, la ida de las semifinales de Copa de Europa ante el Chelsea o la visita del Real Betis, entre otros. Ahí es nada.

El zaguero paulista despeja un centro lateral en El Clásico. (Reuters)El zaguero paulista despeja un centro lateral en El Clásico. (Reuters)El zaguero paulista despeja un centro lateral en El Clásico. (Reuters)

El fútbol avanza a velocidad de vértigo y las carreras de los jugadores varia de hoy para mañana. Cuando el Real Madrid anunció que debería jugar el cruce contra el Liverpool y El Clásico sin Sergio Ramos y sin Raphaël Varane, todo el mundo se echó las manos a la cabeza. Ahora, sin embargo, el público se las echaría en caso de dejar al brasileño en el banquillo. Superado el ostracismo de su primer curso y gran parte del segundo, Militao aparece como un intocable en las alineaciones del club blanco en la actualidad. Y en el futuro. Ya sea Nacho Fernández o Raphaël Varane el acompañante, él se mantiene como titular.

De hecho, si la temporada pasada disputó 1469 minutos repartidos entre 20 partidos, en este curso se asoma a la misma cifra (1.279 minutos en 16 partidos) pero con cuatro jornadas de liga y la vuelta de las semifinales en Stamford Bridge en el horizonte parece que la rebasará. Ya nadie cuestiona los 50 millones de euros que desembolsó la entidad blanca hace dos veranos por un joven defensor que recordaba al primer Pepe. Ahora la cuestión es si club y cuerpo técnico confían en él lo suficiente como para apostar por su liderazgo futuro en detrimento de unos Varane y Sergio Ramos cuyas situaciones contractuales empujan al Real Madrid a buscar soluciones en el centro de la defensa. Militao ya tiene la respuesta, solo hace falta que la escuchen.

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