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MotoGP concluye en Portimao, entre la alegría y la decepción

Echando la mirada atrás, no muy lejos, hasta mediados de julio, parece mentira que en tan poco tiempo hayan sucedido tantas cosas y tan trascendentes en el Mundial de MotoGP. Las circunstancias derivadas de la pandemia dieron lugar a un campeonato excepcional, y ahora que ha llegado a su fin es el momento de hacer un justo reconocimiento a los actores implicados en la exitosa campaña a la que hemos asistido: a Dorna, el promotor del campeonato; a la Federación Internacional; a las asociación de fabricantes; a la asociación de equipos; a los medios de comunicación; y a todos los que en mayor o menor medida han contribuido a que el Campeonato del Mundo de MotoGP se haya podido desarrollar.

La cita de Portimao, como sucede con la última carrera de la temporada, tenía sabor a final de curso, a fiesta de despedida, pero en esta ocasión, quizás por lo excepcional de la situación, con una carga emotiva mucho mayor. No son pocas las despedidas que se han producido en Portimao; algunas un simple, hasta pronto protagonizado por alguno los numerosos cambios de equipo que se suceden de cara a 2021. Pero también hay adioses definitivos, gente que deja el campeonato, probablemente, para siempre.

Arenas se proclamó campeón del mundo de Moto 3 en Portimao. (Reuters)Arenas se proclamó campeón del mundo de Moto 3 en Portimao. (Reuters)Arenas se proclamó campeón del mundo de Moto 3 en Portimao. (Reuters)

En medio de esta atmósfera quedaban cosas por decidir, importantes, como los títulos de Moto2 y Moto3, que han ido a parar, merecidamente, a manos de Enea Bastianini y Albert Arenas, respectivamente. Incluso en MotoGP faltaba por conocer al subcampeón, y al campeón de fabricantes. Finalmente, el título de constructores fue para Ducati, que repite corona trece años después. Es un galardón de consolación, pero sigue siendo importante. Y el subcampeón ha sido Franco Morbidelli, el patito feo de Yamaha, que corre con un modelo de 2019, el menos evolucionado de las cuatro unidades que tiene la marca japonesa en MotoGP.

Este ha sido un año de actores secundarios. El año de Suzuki, que no entraba en la quiniela pero se ha llevado el triunfo con Joan Mir, quien, antes de que el Mundial echara a rodar, era el teórico segundo piloto del equipo. El año de Morbidelli, segundo piloto del equipo satélite de Yamaha. El año en que Ducati se hace con la corona de fabricantes, un título en el que Jack Miller, piloto satélite de la marca italiana, es el que más ha contribuido a conseguir. El año de KTM, que ha sido el segundo fabricante con mayor número de victorias.

Joan Mir ha sido el líder inesperado de Suzuki este año. (EFE)Joan Mir ha sido el líder inesperado de Suzuki este año. (EFE)Joan Mir ha sido el líder inesperado de Suzuki este año. (EFE)

El futuro

A la vista de lo que ha sucedido en 2020, ¿quién es el valiente que se atreve a hacer previsiones de cara al futuro? Yo no, desde luego. Todavía hay muchas dudas por despejar. La primera, la situación de Marc Márquez, de cuya evolución hay no poca, sino poquísima información, y en determinados ámbitos se especula con una posible tercera operación…

¿Qué hará Honda si Márquez no llega en condiciones óptimas al arranque del Mundial 2021, dentro de solo cuatro meses? Lo que resulta indudable es que el fabricante japonés no se puede permitir un año tan desastroso como este. Desde que Honda compite en la máxima categoría, tanto en los años sesenta como en su regreso oficial en 1982 –dejamos aparte las apariciones esporádicas de la Honda NR500-, siempre había conseguido ganar carreras. Pero en 2020 se va de vacío. En su favor tiene la llegada de Pol Espargaró, que ha demostrado estar en plena forma.

La recuperación de Marc Márquez es una incógnita. (Reuters)La recuperación de Marc Márquez es una incógnita. (Reuters)La recuperación de Marc Márquez es una incógnita. (Reuters)

¿Qué camino va a tomar Yamaha? Su situación es de lo más incierta. Al hecho de que no hay posibilidad de evolucionar los motores actuales dado el acuerdo suscrito entre los fabricantes, en Yamaha se suma un problema de liderazgo. Desde que Jorge Lorenzo dejó de ser el piloto de referencia –desde 2010, el único que ha dado títulos a la marca-, el fabricante está absolutamente desnortado. La salida de Valentino Rossi del equipo de fábrica diluye su influencia en ese garaje, donde tendrán que lidiar con la situación Maverick Viñales y Fabio Quartararo, dos pilotos quebradizos, que han ido a menos según avanzaba el campeonato. Peor que el sabor agridulce que deja en Yamaha la temporada 2020, es haber contemplado como en un año en el que no era posible evolucionar las motos, las Yamaha y sus pilotos de referencia han involucionado de semejante manera.

Suzuki tiene que recuperar la tensión de los momentos culminantes de la temporada, porque la última carrera ha sido tibia, y sus pilotos han terminado replicando casi el doble cero de la prueba inaugural. Ducati contempla el futuro con optimismo, viendo la evolución experimentada por Jack Miller en el final de campaña.¿Y KTM? En 2021 correrán definitivamente sin concesiones, sin ese extra que el reglamento les concedía para intentar ponerse a la par con los demás. Las motos austriacas funcionan. Es el segundo fabricante en número de victorias tras las conseguidas por Miguel Oliveira, que en Portimao exprimió al máximo y con brillantez el factor campo, y Brad Binder. Ahora llega lo más difícil. Suzuki pasó por esa situación en 2017, un año en el que el equipo japonés erró el camino y perdió una temporada. La ventaja es que KTM seguirá trabajando sobre su exitosa base actual, que como hemos visto es una garantía. Queda camino por delante. La temporada 2021, que ahora parece lejana, se nos echará encima antes de que nos demos cuenta, pero el invierno será más largo que nunca.

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