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Muritos, olivos y otras hierbas: Roglič gana en Valdepeñas de Jaén

Hubo un tiempo en que cualquier ardilla podía cruzar España, durante el mes de septiembre, saltando de murito en murito. Cuando los abuelos llevaban a sus nietos hasta La Camperona y decían “antes todo esto era ciclismo”. Cuando tuvimos Sormano día sí, día también, con idéntica (falta de) emoción, con parecido (inane) desarrollo. Sucedió hace ya una década, pero nos parece que fue ayer, porque de las pesadillas uno se va despertando muy poco a poco.

Era cuando todo parecía pensado para la victoria de ‘Purito’ Rodríguez. Que sí, que parecía bastante majo, pero también hizo el 105 en una crono llana de 46 kilómetros, y eso va directo al currículum. Ganó entonces Peter Velits, oigan, porque… en fin, no sé darles una buena razón. Además… ‘Purito’… en fin… Le Blaireau, El Caníbal, El Águila de Toledo, Il Campionissimo… Y Purito. Si es que a veces las comparaciones son odiosas.

Pero en fin, que de aquellas se buscaba hasta la última cuesta de cabras en pueblos, repetidores y polígonos industriales para solaz de los asistentes. Hasta, en ocasiones, alargábamos puertos con solera y tradición, como Pajares, en pos de encontrar el enésimo “aún más difícil” de la geografía ibérica. Una locura, pueden hacerme caso. Hoy la Vuelta aún arrastra alguno de esos defectos, pero, afortunadamente, se han atenuado con los años, como el acné juvenil o la dipsomanía de los viernes.

La décima etapa de La Vuelta. (EFE)La décima etapa de La Vuelta. (EFE) La décima etapa de La Vuelta. (EFE)

Grandes cuestas en Jaén

Cuentan que el murito original (ummm, ¿Murito Rodríguez está dicho?) fue este, Valdepeñas de Jaén. Subida asesina, corta y con rampas de esas que te hacen caer de culo. No lleva a ningún sitio especialmente bonito, no comunica valles, no tiene mayor interés. Amigo lector cicloturista… no necesita ir a verlo. Gaste su tiempo en Venta Luisa, o en Gamoniteiro, por poner dos opciones bien alejaducas. Pero, en fin… que Valdepeñas hizo diferencias, allá por 2010, y ganó Igor Antón, que era toda una esperanza, y futuro ganador de las Tres Grandes, y luego se cayó camino de Peña Cabarga, y nunca fue el mismo, y de hecho no creo que hubiese llegado de rojo a Madrid, pero ahí queda la duda. Aquel año tuvimos dobles dígitos en pendientes por Valdepeñas, Xorret de Catí, Peña Cabarga y la Bola del Mundo (otra extensión que ni fu ni fa). La cabra (la cabra montés, no la de crono, que esas mal) como mascota tipo para la Vuelta, solo que el tiempo de las mascotas, afortunadamente, se había pasado.

Ahora volvemos allí. Al murito primigenio, al invento original. Ya les digo que una vez en tres semanas… pues oigan, no aburre. Tiene que haber de todo. A mí no me gusta, porque no es el tipo de ciclismo con el que sueño. No sorpresas, no táctica, no alternativas, ni tipos dudando, ni errores que te persiguen siempre como a Bugno aquellos kilómetros antes del Aspin. Pero eso… lo entiendo. Además… qué coño, dura muy poquito, pero es relativamente disfrutable.

Antes etapa rompepiernas, pero sin locuras. Se pasa solo un alto puntuable. El Puerto de Locubín, nada menos, nueve kilometritos a casi el seis, con su descanso en medio. Empiezan a subir los ciclistas desde Castillo de Locubín, donde vive mi amigo Rafa, que tiene olivos y es muy majo. Hace unos añucos pasamos por allí semana y media de verano y calor. Y eso, que muchos bares, y bien bonitos, tiene el pueblo. O uno solo, vaya, pero se repitió varias veces. Ojo, también fuimos a reconocer La Pandera. De resaca. Durísimas, las dos. En fin, que hoy no he visto a Rafa por televisión, y tampoco al churumbel ese que tuvo, así que provecho para saludarlo por acá. Ah, de dureza lo justo (el puerto, no Rafa, él está hecho con adamantium), pero para probar algo entre escapados, dimes y diretes da de sobra…

El pelotón de La Vuelta. (EFE)El pelotón de La Vuelta. (EFE) El pelotón de La Vuelta. (EFE)

Porque parece jornada para fugas, ¿no? El ajetreo de ayer, calorcito, ese final que impone, qué duro es este deporte, Pedro. Día perfecto. Y para allá que salen, claro, porque cuando uno se pone en lo peor suele acertar.

Entonces… escapada, que es lo suyo. Un Caja Rural, un Euskaltel. Del Burgos no, porque hoy libran, pero entraron también EF y Alpecin, que si mezclas sus maillots te sale algo parecido, creo. Vanhoucke, Planckaert, Bou, Lastra y Cort Nielsen. De apellidos molones vamos bien, amigos. Sucede que el pelotón no les deja coger diferencia, porque Jumbo parece tirar para Primož Roglič, quien quiere ser primer ciclista de estatura normal que triunfa en Valdepeñas (un abrazo para Purito, Igor Antón y Dani Moreno, grandes seguidores de estas crónicas). En fin, parece buena jugada, porque unos segunditos por aquí, una bonificación por allá, y tienes la tarde hecha. Si encima ayuda Bike Exchange pues mejor que mejor, y Bike Exchange ayuda, porque Bike Exchange confía en Matthews más que el Athletic en Julen Guerrero (por usar una referencia totalmente contemporánea). Ah, por allí pulula también el líder, ese noruego que fue expulsado en 2017 de esta misma carrera. Por su equipo. Que llegó algo perjudicado al hotel, dicen. Echáronle droja en el colacao. O agua de fuego, vaya. Bancamos muy fuerte a Odd Christian Eiking.

Así que nunca se van por encima de los dos minutos. Ayuda el terreno, no se crean, que es durillo. Carreteras estrechas, curvas, repechos todo el rato. Alrededor hay mares de olivos, porque pasan por tierras de andaluces de Jaén / aceituneros altivos. Afortunadamente para los ciclistas no hay viento, ni del pueblo ni del otro, así que avanzan sin problemas por las tierras que vio Miguel…

Décima etapa de La Vuelta. (EFE)Décima etapa de La Vuelta. (EFE) Décima etapa de La Vuelta. (EFE)

Subiendo a Locubín… novedades. Por delante se va Cort Nielsen, sus pintillas de actor porno setentero, su ritmito machacón (no relacionen ambas cosas, no me sean soeces). En el pelotón tira Movistar, preparando no se sabe muy bien qué, pero luego vuelve Jumbo, que sí sabe perfectamente qué. Lo tienen ahí, pero el tío mantiene distancias, que ya demostró en Cullera caminar bastante.

Y eso, que corona el puerto solo, con sus treinta segundines, y por detrás ha trabajado Kruijswijk, y eso ya es suficiente noticia, y en la cima ataca Caruso, y el pelotón va muy estirado, y no hay casi cortes, pero todo tiene la sensación esa de, joder, a nada que agitemos salta el asunto en mil pedazos, y ya verás tú, con el rampón, y a ver si llega este, que no se rinde, el tío.

Los ciclistas esperan. (EFE)Los ciclistas esperan. (EFE) Los ciclistas esperan. (EFE)

Un kilómetro muy rápido

Así que… cénit. Un kilómetro, quince segundos. Toda la etapa esperando para esto. ¿Ven? Es el problema de los muritos… puestos a mitad de la jornada dan para más chicha. Allá arriba aparece la meta, mirando como si fuera señor feudal desde su castillo. Tira Kuss, culebrea Cort Nielsen. Enric Mas le mete codos a Roglič, luego hace una paradita, después ataca con todo. A ver, con todo en plan sprint, pero es algo nuevo en este ciclista, así que debemos reseñarlo. Tiene piernas, muchas, y parece ir creyéndoselo día tras día. Al final acaba rematando Roglič, que es implacable en este tipo de asuntos (y no le duele nada después de caerse ayer). Etapa para el esloveno, Mas segundo, Miguel Ángel López tercero. Luego Haig, y Yates. Los cinco primeros de la etapa son los seis primeros (con Egan) de la general, Eiking y Martin al margen. Sin caretas.

En fin, que dos minutos chulos. Y ya.

A ver si Movistar se lo acaba creyendo…

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