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Naufragio de los desterrados

El tiempo va dando la razón al Real Madrid en la política que siguió el pasado verano con respecto a la salida de tres jugadores, Odegaard, Varane y Ramos. Los dos primeros dejaron en caja 75 millones de euros (35 el noruego, que se fue al Arsenal, y 40 el central francés, vendido al United, más las variables en ambos casos). Además, la entidad blanca se ahorró una importante cantidad en fichas: alrededor de 44 millones de euros brutos entre los tres. Casi media temporada después, los hechos dicen que la maniobra fue un acierto.

Económicamente el negocio ha sido muy rentable para el Madrid, pero en lo deportivo también, en especial en la línea de atrás, donde de un plumazo el club ha completado la transición hacia la que debe ser su próxima pareja de centrales para los próximos años, Militao y Alaba (Ramos y Varane habían ganado tres Champions de manera consecutiva). En realidad, los tres protagonistas del verano de salidas del Madrid han naufragado claramente en sus respectivos equipos. Estos son sus casos particulares.

Sergio Ramos (PSG)

El excapitán blanco todavía no ha podido debutar con el PSG, ni en partido oficial ni en amistoso. Pero según Le Parisien, el camero comienza a ver la luz al final del túnel con las lesiones. Volvió a los entrenamientos colectivos la semana pasada y, hasta el momento, no ha sufrido ninguna recaída. La evolución de su molestia en el sóleo progresa adecuadamente y el objetivo, según informa Le Parisien, es que vuelva a competir a finales del mes de noviembre. Podría debutar, en el mejor de los casos, en el Lens-PSG del 4 de diciembre en el norte de Francia.

El problema para el central es que su última operación de rodilla, por la que se perdió el último mes y medio de campaña en el Real Madrid, le ha provocado una fragilidad muscular por el cambio en la dinámica de sus movimientos. Le Parisien llegó a publicar que el PSG se estaba planteando la posibilidad de rescindir su contrato, extremo que fue desmentido por los dirigentes de la entidad parisina.

Varane (Manchester United)

El otro central titular del último lustro en el Madrid no está teniendo su mejor temporada en el Manchester United. Y es también por culpa de las lesiones. Ya acumula 45 días de baja con su nueva camiseta, con la que se ha perdido 8 partidos (ha llegado a jugar sólo 9). Ante el Tottenham Hotspur (30 de octubre) Varane regresaba al equipo titular de los Diablos Rojos después de superar una rotura en los músculos aductores. Tres días después de la victoria de los mancunianos, el defensor tuvo que ser sustituido por precaución del encuentro ante la Atalanta en la Liga de Campeones.

Pero a Varane se le valora por lo deportivo, y ahí también hay críticas. El United es sexto en la Premier, a nueve puntos del líder. En Champions, Cristiano ha salvado los muebles, pero en un grupo en el que eran teóricamente claros favoritos todavía no han sido capaces de cerrar la clasificación y se jugarán todo en las últimas dos jornadas. Uno de los principales problemas de los red devils es la defensa: ha recibido 25 goles en 16 partidos contando liga inglesa, la Copa y Liga de Campeones.

Odegaard (Arsenal)

El caso de Odegaard es más complicado. En los despachos del Bernabéu costó tomar la decisión de dejarle ir, pues, a sus 22 años, aún se le puede considerar como un jugador muy prometedor. Y más en el pasado mercado estival, cuando la referencia era la temporada que había estado cedido en la Real y luego la media campaña en el Arsenal. Por eso los gunners se decidieron a pagar 35 millones de euros por él.

Sin embargo, la campaña está siendo muy complicada para el noruego y no deja de recibir críticas. La presencia de Emile Smith Rowe le ha dejado a un lado. Y ahora el club está pensando en incorporar a un hombre de ataque en el mercado de enero. Tanto que en Inglaterra hablan de una inversión que puede llegar a los 90 millones de euros. Sterling es el gran favorito, ya que no cuenta para Pep Guardiola en el Manchester City.

El principal problema para Odegaard es que necesita formar parte de un sistema que esté claramente definido para sus características, es decir, un clásico diez que se mueve con libertad por detrás de los delanteros y sin ataduras en defensa. Los problemas para el menudo jugador empiezan cuando tiene que encajar en un 4-3-3, ya sea jugando en el tridente o en el trivote, o en un 4-4-2 como el que ahora está disponiendo Arteta, con Aubameyang y Lazacette en punta y con un doble pivote en el mediocentro.

 

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