Viajes

Ocho lugares para visitar a menos de una hora de Toledo

La ciudad de Toledo, la cristiana, la judía y la musulmana, es un tesoro en sí misma. Lo saben los turistas internacionales que llegan a Madrid y que siempre hacen un hueco para subir y bajar las cuestas de la monumental capital de Castilla-La Mancha.

Pero esta vez el perfil es otro. Si estamos pasando unos días en Toledo y ya hemos agotado (cosa difícil) su galería de tesoros, hay a menos de una hora un montón de localidades con mucho atractivo. Estos que siguen son un buen ejemplo.

El Parque Nacional de Cabañeros es una hermosa explosión de naturaleza. Se ubica entre las provincias de Toledo y Ciudad Real y se extiende a lo largo de más de 40.000 hectáreas de gran riqueza de fauna y flora. Es uno de los espacios protegidos de mayor relevancia en la península.

Apenas a 30 kilómetros de la ciudad de Toledo nos encontramos con uno de los paisajes más deslumbrantes de la región. Las Barrancas se encuentran en los términos municipales de Albarreal de Tajo, Burujón y La Puebla de Montalbán, en la orilla norte del embalse de Castrejón.

Parte de su belleza radica en lo inesperado que resulta. Un paisaje digno de película, como de un país o planeta remoto, que nos soprende de repente. Son espectaculares cortados arcillosos, formados por la erosión del viento y las aguas del Tajo sobre sedimentos de hace 25 millones de años.

Aquí nos topamos con los molinos de viento contra los que se lanzó presto el bueno de Don Quijote. Desde la Autovía de los Viñedos vemos la fortaleza que perfila el Cerro Calderico. Aquí habitan los molinos. En Consuegra hay que ver también su castillo.

En esta localidad encontramos nuestros primeros molinos, además de ermitas. Hay que ver la Casa de las Torres o la Casa de Postas y, ante todo, su Plaza Mayor. Es del siglo XVII, con columnas de granito y sus balconadas de madera, que tanto recuerdan a los antiguos corrales de comedia (como Almagro).

Si hay algo que destaca en esta localidad es su castillo, del siglo XII, que conserva dos torres circulares en las esquinas. El conjunto es imponente. Además es posible sentirse en la misma Edad Media, durmiendo en el Parador de Turismo que alberga. El Palacio de los Condes de Oropesa, la casa natal del Beato de Orozco, el Palacio de Doña Elvira o los ayuntamientos retratan la importancia política y civil de la villa.

Hay que acercarse al menos para hacer dos visitas. Una es al santuario de Nuestra Señora de la Caridad, donde se muestra cinco lienzos de El Greco. La otra cuesta más. En Illescas está El Bohío, el restaurante de Pepe Rodríguez, uno de los chefs más populares de España por ser jurado de Masterchef, el ya longevo programa de televisión.

La localidad madrileña, mundialmente conocida gracias a la música del maestro Rodrigo, es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por sus conjuntos de Palacio Real, jardines palaciegos y trazado urbano cuadricular. Es uno de los Reales Sitios de la Corona. Cerca queda la reserva natural de El Regajal-Mar de Ontígola, formada por un humedal y el monte mediterráneo-subdesértico de El Regajal.

Es uno de los pueblos más bonitos de Madrid. Su mayor tesoro es su Plaza Mayor, flanqueada por edificios de tres plantas con más de 200 balcones asomados a la plaza. Hay que ver también el castillo de los Condes de Chinchón, el convento de San Agustín (actual Parador Nacional), la Torre del Reloj y su iglesia, Nuestra Señora de la Asunción, con un cuadro de Francisco de Goya.

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