Palacios, iglesias y la mejor colección de tapices gótico-flamencos del mundo: muchas cosas que ver en Pastrana

Guadalajara es la provincia más al norte de Castilla-La Mancha. Puede que la capital no tenga muchos atractivos, pero sí la provincia, a la que dan forma cuatro comarcas naturales: La Alcarria, la Campiña, Las Serranías y el Señorío de Molina.

Nos quedamos en La Alcarria y dentro de esta comarca, que Camilo José Cela hizo famosa gracias a su libro, en Pastrana. Se trata de un antiguo pueblo medieval repleto de tesoros. De hecho, es conjunto histórico-artístico.

Situada entre los ríos Tajo y Tajuña, esta villa de trazado y ambiente medievales es una de las localidades más bonitos de La Alcarria. Pastrana fue residencia de nobles linajes y sede de conventos fundados por la mística Santa Teresa de Jesús. Su casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural porque conserva un nutrido grupo de bellos edificios.

La Plaza de la Hora está gobernada por este imponente palacio de estilo renacentista, donde residió la legendaria princesa de Éboli. Se conservan unos maravillosos artesonados de estilo plateresco y hay muchos elementos manieristas. Destacan también los zócalos de azulejería toledana de estilo mudéjar.

Es una plaza monumental que se completa con el antiguo Convento de San Francisco. Desde aquí pueden apreciarse maravillosas vistas a los tejados del pueblo, a la parte trasera del Palacio Ducal, a la Vega del Arlés con el Convento a lo lejos y a las Ermitas del Calvario y del Sagrado Corazón.

La encontramos en la Plaza del Deán. Es un palacio del siglo XVII, de patio central con galería y cuya fachada es de sillarejo y sillar en las esquinas.

Data del siglo XIV, con añadidos posteriores como su portada gótica del XV y la gran reforma del XVII que predomina en su actual estructura. Aquí descansan los restos mortales de los Príncipes de Éboli. El interior de la iglesia alberga el Museo Parroquial y el Tapices…

Se encuentra en lo que fuera la Sacristía Mayor de la Colegiata de nuestra Señora de la Asunción. Acoge una colección de tapices gótico-flamencos de finales del siglo XV (en la imagen superior) considerada de las más importantes del mundo. Las obras narran las conquistas de Arcila y Tánger por Alfonso V de Portugal en 1471.

Conserva, además del propio Convento, y dentro de sus jardines carmelitanos, la Ermita de San Pedro, origen del mismo, la Ermita de Santa Teresa (o del Santo Sordo) y el cenobio o Cueva de San Juan de la Cruz. En el claustro y la iglesia del convento hay un Museo Teresiano, con recuerdos de la estancia de la santa en la villa, y de Historia Natural, con distintas especies de animales traídas de Filipinas y Extremo Oriente por la Orden Franciscana.

Fundado en 1436, se traslada a extramuros de Pastrana en 1460. Construido en diferentes épocas, lo más antiguo de lo que hoy se conserva son los cuatro muros de cal y canto y la espadaña de la iglesia. Se trata de un gran edificio monasterial, con una fachada con atrio de cinco altos arcos. Ahora alberga un restaurante.

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