Viajes

Parada obligatoria: el espectacular tejo de la época del Imperio Romano en la Sierra de Cazorla

A lo largo y ancho de nuestro país se pueden encontrar verdaderos monumentos naturales, que ofrecen vistas y paisajes dignos de ver. Es el caso del conocido como Valle de los Tejos Milenarios, que se encuentra en la Sierra de Cazorla, dentro de la provincia de Jaén.

Se trata del sendero con los árboles más viejos, no solo de España, sino también de Europa. Para llegar a esta él y poder ir observando estos tejos milenarios, alguno de los cuales data de la época del Imperio Romano, se puede seguir un itinerario, como el que indican desde la web de turismo de Andalucía.

La ruta, que es apta para todo el mundo, se puede comenzar en el nacimiento del río Guadalquivir, llegando primero al Puente de las Herrerías. Desde ahí, hay que seguir el camino de tierra, por el que también se puede circular en coche o en bicicleta.

Concretamente, para llegar a este nacimiento, tal y como se indica en Wikiloc, hay que partir desde el municipio de Cazorla, tomando la carretera local interior que va a La localidad de La Iruela. Luego, hay que enlazar con la carretera local que va desde La Iruela a la localidad de Riogazas con dirección al Chorro y coger la carretera-pista de montaña JF-7093 que lleva hasta el mismo Nacimiento del Río Guadalquivir.

El nacimiento oficial del río es fácilmente reconocible, bajando por unas escaleras de piedra. Se encuentra bajo una placa en la que está inscrito un poema de los hermanos Álvarez Quintero. Tras contemplar el nacimiento del río, el camino continúa hasta el desvío que lleva al sendero de los Tejos Milenarios.

Ya en este punto, el pinar se vuelve más denso y el camino se convierte en una senda estrecha. Es aquí donde se hallan los tejos, con imponentes troncos piramidales, que pueden crecer hasta 20 metros de altura. El camino para recorrer el Valle de los Tejos Milenarios es de una media hora, muy sencillo y corto, sin cuestas pronunciadas.

Este camino está señalizado y transcurre a través de los tejos, algunos de los cuales tienen más de 1.000 años. De hecho, uno de los ejemplares, que duplica en tamaño a los demás, es un tejo de 2.000 años, el más viejo de toda Europa.

Como curiosidad, en otoño, el visitante puede tener la suerte de ver el fruto del tejo, que es la única parte del árbol que no es venenosa y, además, solo lo hacen cada seis o siete años.

También se pueden ver ejemplares de pino salgareño y majuelo, que pueden llegar hasta los 8 metros de altura. Del mismo modo, en cuanto a la fauna, los visitantes pueden encontrarse con alguna cabra montés o algún ciervo, dos de las especies que habitan en este paraje.

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