¿Personajes bíblicos desnudos en una catedral europea? Eso sólo lo vas a ver en Tarazona

A los pies del Moncayo, Tarazona merece una y cien visitas. En sus 245 kilómetros cuadrados esta localidad zaragozana guarda muchas sorpresas; tanto a su alrededor, su patrimonio natural, como en el interior, su patrimonio cultural. De este último miramos esta vez -y con detalle- a la Capilla Sixtina del Renacimiento Español.

Así le dicen a la catedral de Santa María de la Huerta, una de las grandes joyas del mudéjar de Aragón. Se realizó en estilo gótico francés, pero mantiene magníficos ejemplos de estilo mudéjar, entre ellos, un claustro gótico-mudéjar. Tras tres décadas de restauración, la catedral de Tarazona reabrió sus puertas en 2011. Estos trabajos permitieron sacar a la luz algo especial en España y Europa: unas magníficas pinturas del siglo XVI únicas en su singularidad.

Las encontramos en el cimborrio y en la bóveda de la capilla mayor y son una obra única. Lo son porque introducen novedades sólo vistas hasta el momento en la Capilla Sixtina de Roma y que llegan a este templo gracias a la influencia del artista italiano Pietro Morone en Tarazona.

Se trata de grisallas -pinturas en tonos grises imitando esculturas en relieve- en las que predomina la desnudez, colocando a la seo turiasonense en la vanguardia del Renacimiento, de la mano del artista Alonso González, que provocó en su momento todo un escándalo y, en consecuencia, el ostracismo durante siglos.

Las escenas del cimborrio representan el camino de la virtud, que mediante la fortaleza y la razón puede superar todos los vicios, hasta la lujuria. El artista pintó desnudos a gran tamaño de personajes bíblicos, como Adán y Eva, Safira y José, Judit y Holofernes, y el arcángel Rafael y Tobías, y también incluyó, de manera insólita, personajes mitológicos, como Dido y Eneas, Apolo y Venus, Periandro y Baco. Para ver estas escenas únicas en una catedral europea, lo mejor es subir al cimborrio, el más complejo y evolucionado del arte mudéjar aragonés.

La experiencia “Kiborion” es uno los platos fuertes de la Catedral de Tarazona. Se realizan visitas guiadas en grupos, con cita previa y se pueden complementar con un recorrido por esta preciosa ciudad de frontera. Se trata de una visita de altos vuelos.

Permite, hacia afuera, disfrutar de una panorámica única de la ciudad, predominada por el Moncayo en un paisaje perfecto; y, hacia adentro, andar por las bóvedas y adentrarse en el interior del cimborrio para contemplar una magnánima obra de arte única en su especie, en España y en Europa.

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