Viajes

Por la Antigua Roma sin salir de España: un viaje por la Hispania romana

Desde que llegase a Ampurias en el 218 a.C. hasta la irrupción de los visigodos a principios del siglo V d.C., Roma dominó la Península Ibérica y las Islas Baleares. De norte a sur, España está repleta de yacimientos y monumentos que atestiguan los siete siglos que estas tierras estuvieron bajo el dominio de Roma.

Hace unos días pasamos por Segóbriga, otra prueba de que hoy es posible viajar por la Antigua Roma sin necesidad de salir de España. En Civitatis han hecho una lista con las más destacadas paradas del tour romano por Hispania.

Los primeros asentamientos romanos comenzaron en la que acabaría llamándose provincia de Tarraconensis, lo que hoy se corresponde aproximadamente con las comunidades autónomas de Cataluña, gran parte de Aragón, Navarra, La Rioja, el País Vasco, Cantabria y la zona nordeste de Castilla y León.

Uno de los ejemplos más tangibles a día de hoy de la herencia romana es el anfiteatro romano de Tarraco (en la foto). Sin embargo, no es el único monumento de aquella época que puede visitarse en la ciudad catalana, ya que una ruta por la Tarragona romana también permite visitar las ruinas del circo e incluso del foro, epicentro de la vida social y política en aquella época. Sin salir de Cataluña, también se pueden ver en Barcelona (es decir, Barcino) los restos de templos, acueductos y murallas de la época romana.

Siguiendo hacia el oeste podemos encontrar más muestras del dominio romano, como es el caso de la ciudad de Zaragoza, fundada bajo el nombre de Caesaraugusta por los romanos. Teniendo en cuenta que César Augusto fue el primer emperador de Roma (y el más duradero) y el principal artífice de la conquista de la Península Ibérica, contar con semejante nombre es todo un honor para la capital aragonesa.

Teniendo en cuenta la gran extensión de la provincia Cartaginensis y que su capital fue Cartago Nova, actual Cartagena, es lógico que algunos de los mayores tesoros que todavía conservamos del Imperio Romano en España se encuentren en su territorio.

Cartago Nova fue el orgullo y la capital de Cartago en Hispania hasta que Escipión el Africano, en su guerra contra el legendario Aníbal Barca, la conquistó y la convirtió en uno de los principales enclaves del Imperio Romano fuera de la Península Itálica. Restos de los foros, de las termas y un espectacular teatro con capacidad para más de 7.000 espectadores (en la foto de arriba) pueden dar buena cuenta de ello.

Precisamente, otra de las grandes batallas de aquella Segunda Guerra Púnica tuvo lugar en Sagunto, otro de los grandes vestigios romanos (en la imagen de arriba) que pueden visitarse sin salir de España.

No obstante, la provincia de Cartaginensis no solo se limitaba a la costa levantina de la Península Ibérica, sino que se adentraba hasta llegar a lugares como la provincia de Cuenca, donde se puede visitar Segóbriga (en la foto de arriba) o, también, Noheda, (conocida como “la Pompeya española”) y, como no podía ser de otra manera, Segovia… Cuyo espectacular acueducto de 167 arcos no necesita presentaciones.

La Baetica fue uno de los territorios hispanos más prolíficos y ricos del Imperio. Además del yacimiento arqueológico de Itálica (en la foto de abajo), la localidad en las afueras de Sevilla donde nació Trajano (el primer emperador de Roma no italiano), en Baetica se pueden visitar un sinfín de vestigios romanos.

Por ejemplo, un paseo por la Córdoba subterránea permite recorrer el graderío de un inmenso teatro romano (en la imagen de abajo), el segundo más grande de todo el Imperio, pasear por una calzada auténtica de la época… E incluso adentrarse en los restos de unas termas del siglo I d.C. en medio de una tienda de ropa,

Si se prefiere disfrutar de la Historia sin necesidad de meterse bajo tierra, lugares como el Teatro Romano de Málaga (en la imagen de abajo) o los yacimientos arqueológicos de Carmona harán las delicias de todos aquellos amantes de la Antigua Roma que no quieran abandonar la Península Ibérica.

La provincia de Lusitania ocupaba gran parte de la actual Portugal, pero no solo. El más claro ejemplo es Mérida, Emérita Augusta. Coloquialmente la capital extremeña es conocida como “la pequeña Roma” debido a sus importantísimos yacimientos arqueológicos como el Templo de Diana, la Casa del Anfiteatro, el Puente Romano, la Casa de los Mármoles o, sobre todo, los celebérrimos Anfiteatro (en la imagen) y Teatro Romano de Mérida.

Además, podemos optar por visitar, por ejemplo, el también magnífico yacimiento arqueológico de Cáparra, donde se encuentra el único arco romano cuadrifronte de la Península.

El nombre de Gallaecia nos hace pensar directa (y lógicamente) en la actual Comunidad Autónoma de Galicia, pero esta provincia romana se extendía hasta ciudades como León o Valladolid. Precisamente en León se encuentra el espectacular entorno paisajístico de Las Médulas (en la foto de abajo), que durante varios siglos fueron la mayor mina de oro de un Imperio Romano que necesitaba más y más de este precioso metal para financiar su expansión y sus conquistas.

Ya en tierras gallegas, uno de los máximos exponentes de la presencia romana en el noroeste peninsular son las murallas de Lugo, que fueron construidas bajo el mandato de Augusto para anexionar al imperio definitivamente esta zona tan recóndita del mapa.

La provincia de Balearica surgió en el siglo IV d.C., siendo la última en aparecer dentro de la división provincial romana. De los yacimientos arqueológicos romanos, el más destacado es el de Pollentia, la ciudad romana que acabó convirtiéndose poco a poco en la localidad de Alcudia. Sin embargo, gracias a que Alcudia se construyó junto a Pollentia y no sobre Pollentia, ésta puede visitarse hoy (al contrario de lo que ocurrió con la ciudad romana de Palma y la Palma actual, pues esta se construyó sobre los restos de la primera).

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